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Espí convierte la pretemporada en el Real Madrid en un aviso
El delantero valenciano termina el verano como máximo goleador blanco y gana enteros ante el Espanyol pese a partir siempre desde el banquillo
Carlos Espí ha encontrado una manera sencilla de hacerse notar en el Real Madrid: marcar goles. El delantero valenciano ha terminado la pretemporada con dos tantos en apenas 150 minutos, una producción que le permite cerrar el verano como el máximo goleador del equipo.
Sus víctimas han sido el Ferencváros y el Schalke, con un dato especialmente llamativo: ambos goles llegaron después de entrar desde el banquillo. Espí ha necesitado, por tanto, un gol cada 75 minutos para convertirse en una de las noticias positivas de la preparación madridista.
Ahora llega el momento importante. La Liga comienza en apenas cinco días con la visita al Espanyol y el delantero de 21 años se presenta con más ritmo competitivo que buena parte de sus principales competidores por un puesto en ataque.
La situación tiene una explicación. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha condicionado la preparación de varias de las grandes figuras del Real Madrid.
Vinícius Júnior es el único de los tres principales atacantes que supera los 203 minutos de Espí, mientras que Kylian Mbappé apenas ha disputado 45 y Yan Diomande, 29. Eso coloca al valenciano en una situación curiosa. No parte con ventaja en la jerarquía, pero sí en el rodaje.
Mbappé, de hecho, necesitó únicamente 45 minutos frente al Schalke para dejar claro que mantiene intacto su olfato goleador. El francés marcó en su primer partido del verano y ofreció buenas sensaciones pese a su escasa preparación. Diomande, por su parte, todavía necesita tiempo para integrarse en el equipo y conocer los mecanismos de su nuevo conjunto. Espí ha aprovechado precisamente ese escenario para hacerse visible.
Un delantero diferente para Mourinho
El atacante valenciano también ofrece un perfil que no abunda en la plantilla. Desde la salida de Joselu, el Real Madrid ha contado con menos presencia de un delantero de referencia capaz de fijar centrales, atacar centros y vivir cerca del área.
Espí puede desempeñar ese papel.
No necesita participar constantemente en la elaboración para influir en el partido. Su principal virtud está en detectar dónde puede aparecer el peligro y finalizar las jugadas.
Esa característica puede darle una función concreta durante la temporada: entrar en los segundos tiempos cuando el encuentro necesite más presencia en el área o cuando los defensas rivales comiencen a acusar el cansancio. La pretemporada ha dejado, además, una señal clara. Frente a la Fiorentina, el Ferencváros, el Deportivo y el Schalke, Espí comenzó los cuatro encuentros como suplente. El Real Madrid apostó fuerte por el delantero y pagó 25 millones de euros por su incorporación. Esa cantidad convierte a Espí en algo más que una apuesta testimonial para completar la plantilla.
A sus 21 años todavía tiene margen para crecer, adaptarse a las exigencias del club y competir por más protagonismo. La presencia de Vinícius, Mbappé y Diomande, sin embargo, hace que el camino hacia la titularidad sea especialmente complicado. La diferencia está en que Espí ya ha empezado a hacer ruido antes de que llegue la competición oficial. Dos goles en cuatro amistosos, un tanto cada 75 minutos y el título de máximo goleador de la pretemporada son argumentos difíciles de ignorar.
El primer examen llega en Barcelona
El estreno liguero está a la vuelta de la esquina. El Real Madrid visitará al Espanyol en el RCDE Stadium y todo apunta a que Espí volverá a comenzar desde el banquillo.
Pero la situación ya no es exactamente la misma que hace unas semanas.
Mourinho sabe ahora que tiene un delantero preparado para salir al campo y cambiar el guion del partido. Espí quizá no tenga todavía ganado un puesto en el once, pero sí ha conseguido algo importante: que su nombre aparezca entre las opciones cuando haya que buscar gol.
En un equipo donde la competencia ofensiva será máxima, el valenciano ha elegido la vía más directa para reivindicarse. No ha necesitado discursos ni grandes actuaciones: le han bastado dos apariciones en el área y dos remates que acabaron dentro.
La temporada dirá si esos goles son solo una buena pretemporada o el comienzo de algo más. De momento, Espí ya ha dejado abierta una puerta que parecía reservada para otros.
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