La selección española iguala las ocho medallas de Roma, pero baja hasta la sexta posición por puntos y deja dudas de cara a 2027
Ocho medallas y mucho que revisar: el balance de España en los Europeos de Birmingham
La selección española iguala las ocho medallas de Roma, pero baja hasta la sexta posición por puntos y deja dudas de cara a 2027
España acabó los Europeos de atletismo de Birmingham (Reino Unido) con ocho medallas, sólo dos de ellas de oro, ambas en marcha, y séptima de un medallero continental dominado por Italia, unos resultados que no han dejado contenta a la delegación nacional, que, en palabras de su seleccionador, Pepe Peiró, "no llegan al cinco".
Gran Bretaña, por delante de una renacida Alemania y la siempre competitiva Países Bajos. En cuanto a la clasificación por puntos, España sube hasta la sexta plaza.
"No estoy ni contento ni satisfecho. El equipo nacional no ha estado a la altura de las expectativas que teníamos. Ha habido demasiadas actuaciones de las que hubiéramos esperado más. Ocho metales y 29 finalistas, exactamente igual que en Roma, y eso para nosotros no es suficiente. La valoración no es buena, no llegamos ni al cinco", dijo tajante al terminar los Europeos Pepe Peiró.
Su discurso, duro y claro, coincide con el de Raúl Chapado, presidente de la Real Federación Española de Atletismo. "En los Mundiales de pista cubierta de Torun dije que habíamos rozado la perfección competitiva y esta vez hemos quedado muy lejos de eso. Ha habido actuaciones muy brillantes, como las de la marcha, que no voy a decir que maquillen lo demás, pero lo compensan", aseguró.
"Hemos tenido una falta de competitividad general. No sé, a veces se muere de éxito. Llevábamos tres años con un nivel muy alto. Algunos atletas han llegado exhaustos y se han dejado el alma. No tenemos tanto fondo de armario como otras selecciones; por lo tanto tendremos que ser más selectivos con los objetivos. En el balance final de medallas y finalistas, hemos estado fuera de las expectativas, lejos de donde queremos estar", confesó.
La selección italiana lideró el podio con 22 medallas (10 oros, 6 platas y 6 bronces), seguida de Gran Bretaña e Irlanda del Norte con 19 (9, 8 y 2) y Alemania con 21 (6, 10 y 5). España, con ocho medallas (2, 2, 4), terminó séptima del medallero general.
En la clasificación por plazas de finalistas, Italia también ocupó la primera posición con 226 puntos sumados de las diferentes posiciones de sus atletas que concluyeron entre los ocho primeros en las 54 finales disputadas. Por detrás Gran Bretaña e Irlanda del Norte con 211.5 y Alemania con 196. España acabó sexta con 112 puntos.
El equipo español sumó ocho medallas, resumidas en los oros de los marchadores María Pérez y Paúl McGrath, las platas de Miguel Ángel López, también en marcha, y de Marta García en 5.000, y los bronces en marcha de Raquel González, de Mohamed Attaoui en 800, del equipo femenino de maratón y del relevo 4x400 mixto.
Esas ocho medallas pudieron ser más porque Dani Arce, en 3.000 obstáculos; Idaira Prieto, en 10.000; David Barroso, en 800; el relevo 4x400 femenino o el equipo masculino de maratón concluyeron cuartos sus respectivas participaciones, todo lo contrario que otros representantes españoles de los que se esperaba más.
Una decepción, o al menos un mal sabor de boca, dejó que Asier Martínez y Quique Llopis no pudieran estar en la final de los 110 vallas; que los relevos masculino y femenino del 4x100 no pudieran superar la clasificación al quedar eliminados por dos errores en la entrega de la última posta; que no hubiera representantes españoles en la final de 1.500 masculina o de 800 femenina; que el primer maratoniano en meta fuese decimocuarto (Jorge González); que Yulenmis Aguilar no pelease por las medallas en jabalina; que Lester Lescay y Jaime Guerra no diesen signos de poder subir al podio en longitud, como en Roma 2024, y que algunos otros no se acercasen a sus marcas personales en sus respectivas pruebas.
Los números, que son los que quedan para el historia, dicen que el rendimiento de España no ha estado mal, aunque las sensaciones, que conllevan otro tipo de análisis, son las que a nivel interno debe estudiar la federación con vistas a un 2027 en el que los principales objetivos serán los Europeos de pista cubierta de Valencia, en casa, y los Mundiales de Pekín.
El séptimo puesto en el medallero general lo iguala a Roma 2024, aunque lo aleja de la segunda plaza en Múnich 2002, de la tercera, también en Múnich pero en 2022, o de la quinta en Goteborg 2006.
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