La Junta amplía a nuevas comarcas la flexibilización de la PAC ante la falta de pastos y el aumento de los costes agrícolas
Castilla y León adelanta la cosecha del cereal para alimentar al ganado desde el 15 de agosto
La Junta amplía a nuevas comarcas la flexibilización de la PAC ante la falta de pastos y el aumento de los costes agrícolas
Los agricultores y ganaderos de Castilla y León podrán adelantar la recogida de determinadas parcelas de cereal desde este 15 de agosto, una medida que la Junta ha ampliado a nuevas comarcas agrarias de la Comunidad. El objetivo es facilitar el aprovechamiento de estos cultivos como alimento para el ganado en una campaña especialmente complicada por los elevados costes de producción y la pérdida de pastos provocada por los incendios.
La decisión afecta a terrenos acogidos al ecorrégimen de biodiversidad de la PAC y llega después del diálogo mantenido por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental con las organizaciones agrarias Asaja, Alianza UPA-COAG y UCCL. La Junta considera que las condiciones que ya habían justificado el adelanto de la cosecha en otras zonas se repiten ahora en buena parte de las áreas cerealistas de la Comunidad. El elevado grado de madurez del cereal ha provocado el encamado y la rotura de tallos y espigas, haciendo que una cantidad importante de grano termine directamente sobre el suelo.
La medida llega a buena parte de las provincias
La flexibilización se extiende desde el 15 de agosto a todas las comarcas agrarias de León, Burgos y Palencia, además de distintas zonas de otras provincias.
En Ávila quedan incluidas las comarcas de Barco de Ávila-Piedrahita y Valle del Tiétar; en Salamanca, adCiud Rodrigo y La Sierra; y en Soria, Pinares, Tierras Altas y Valle del Tera, Burgos de Osma y Almazán.
También podrán acogerse a esta posibilidad las comarcas vallisoletanas de Tierra de Campos, Centro y Sureste, así como Sanabria, Benavente y los Valles, Aliste y Campos-Pan, en Zamora.
La medida amplía así una decisión adoptada el pasado 31 de julio, cuando la Junta ya había permitido adelantar al 1 de agosto la recogida del cereal en las comarcas situadas al sur del río Duero.
El cereal que queda en el campo sigue teniendo una función
El adelanto no supone eliminar las condiciones ambientales asociadas al ecorrégimen. De hecho, una de las razones que ha permitido flexibilizar las fechas es que el cereal caído al suelo proporciona una fuente de alimento accesible para las aves vinculadas a los ecosistemas agrarios. Además, los restos de la cosecha ofrecen refugio y protección frente a los depredadores. Por este motivo, la Junta mantiene una serie de obligaciones para garantizar que el terreno conserve parte de estos recursos después de la recogida.
Los cordones de paja deberán permanecer sobre las parcelas al menos hasta el 1 de septiembre, sin utilizar picadores de paja y manteniéndolos en bandas distribuidas por toda la superficie. Tampoco podrán realizarse labores sobre el terreno antes de esa fecha. Los agricultores deberán conservar, además, fotografías georreferenciadas que permitan acreditar la existencia de alimento para la avifauna sobre el suelo.
La decisión tiene también una vertiente ganadera. Los incendios forestales registrados en la Comunidad han reducido de forma considerable la superficie disponible para el pastoreo y los recursos forrajeros, especialmente para las explotaciones de ganadería extensiva. El aprovechamiento a diente del cereal se plantea así como una alternativa adicional para las explotaciones afectadas, al tiempo que resulta compatible con los objetivos de conservación del ecorrégimen. El propio movimiento del ganado puede contribuir, además, a que más grano quede disponible sobre el terreno para las aves granívoras. A todo ello se suma el contexto económico del sector, marcado por el incremento de los costes de producción, especialmente en productos como los fertilizantes.
La flexibilización persigue también un efecto preventivo frente a los incendios. La retirada del cereal permite reducir la acumulación de biomasa seca, disminuyendo la cantidad de combustible vegetal disponible en el campo. La Junta considera que esta combinación de aprovechamiento ganadero, mantenimiento de alimento para la fauna y reducción de materia seca permite responder a las necesidades actuales del sector sin renunciar a los objetivos ambientales vinculados a las ayudas de la PAC.
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