Fiesta de Interés Turístico Regional, recupera cada verano los antiguos rituales, trajes y costumbres de los enlaces tradicionales
Candelario se casa con su historia: la Boda Típica que convierte sus calles en un viaje al pasado
Fiesta de Interés Turístico Regional, recupera cada verano los antiguos rituales, trajes y costumbres de los enlaces tradicionales
Candelario ha vuelto a viajar en el tiempo este fin de semana con la celebración de su Boda Típica, una de las recreaciones etnográficas más representativas de la provincia de Salamanca. Las calles de este municipio de la Sierra de Béjar se llenaron de trajes tradicionales, música y tradición para recuperar una costumbre que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de sus vecinos.
La celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2006, no se limita a recrear el momento de la boda. La representación recupera todo el ritual que rodeaba a los antiguos enlaces, desde los preparativos previos hasta el cortejo, la ceremonia y la celebración posterior.
Durante unas horas, los vecinos de Candelario se convierten en protagonistas de una historia que pertenece a la memoria colectiva del municipio. Los participantes se visten con la indumentaria tradicional y reproducen con especial cuidado los diferentes personajes y escenas que componían una boda de finales del siglo XIX.
Comienza mucho antes del 'sí, quiero'
La tradición recreada en Candelario refleja que antiguamente una boda era mucho más que una ceremonia religiosa. El enlace implicaba a las familias y a buena parte de la comunidad y estaba acompañado de numerosos rituales.
Entre ellos se encontraba la petición de mano, cuando el novio acudía junto a sus padres y familiares a casa de la novia para formalizar el compromiso. También tenían importancia los regalos y la conocida como entrega de la cesta, además de las llamadas hijuelas, documentos en los que se recogían los bienes que cada contrayente aportaba al matrimonio.
El día señalado comenzaba entonces el cortejo. Familiares y vecinos acompañaban a los novios por las calles de Candelario mientras la música tradicional de gaita y tamboril contribuía a crear el ambiente propio de la celebración. La representación continúa con la ceremonia y el banquete, pero la fiesta no terminaba ahí. La tradición también contempla la tornaboda, la celebración que tenía lugar al día siguiente y que prolongaba el ambiente festivo alrededor de los recién casados.
Los trajes, protagonistas
Uno de los elementos que más llama la atención de la Boda Típica es la indumentaria. Los participantes lucen las prendas tradicionales propias de Candelario, con especial protagonismo del traje de candelaria, utilizado por las mujeres, y del conocido como traje de choricero, en el caso de los hombres.
Los vestidos, complementos, joyas, peinados y demás detalles no son elementos meramente decorativos. Forman parte de la recuperación de una forma de vestir y de una manera de entender la vida que se mantuvo durante generaciones en la localidad.
Por eso, la Boda Típica puede entenderse como un auténtico museo etnográfico al aire libre, en el que las propias calles, las viviendas tradicionales y los vecinos se convierten durante la celebración en escenario y protagonistas de la historia.
La representación moderna de la fiesta comenzó en 1989, impulsada por las hermanas Vallejera, y desde entonces se ha consolidado como una de las citas más singulares del calendario cultural de Candelario.
Más de tres décadas después, la celebración mantiene además uno de sus principales objetivos: transmitir la tradición a las nuevas generaciones. La participación de vecinos de distintas edades permite que los antiguos rituales, la vestimenta, la música y las costumbres no queden únicamente en el recuerdo, sino que continúen formando parte de la vida cultural del municipio.
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