La investigación internacional analiza cómo responden los cocolitóforos al ciclo del carbono para anticipar el impacto del cambio climático en el océano
Un estudio liderado por la USAL revela el papel de las algas microscópicas en la regulación del clima
La investigación internacional analiza cómo responden los cocolitóforos al ciclo del carbono para anticipar el impacto del cambio climático en el océano
La investigadora distinguida de la Universidad de Salamanca Alba González-Lanchas ha liderado una investigación internacional que aporta nuevos conocimientos sobre el papel que desempeñan los cocolitóforos, unas microscópicas algas marinas, en el ciclo global del carbono y, por tanto, en la regulación del clima terrestre.
El estudio, desarrollado durante su etapa postdoctoral en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford y publicado recientemente en la revista científica Nature Communications, permite comprender cómo las condiciones ambientales influyen en la producción de calcita de estos organismos y, en consecuencia, en la capacidad de los océanos para almacenar parte del dióxido de carbono (CO₂) presente en la atmósfera.
En la investigación participan también científicos de los departamentos de Geología y Didáctica de las Matemáticas de la Universidad de Salamanca, así como especialistas de la Universidad de Bremen (Alemania) y del ETH Zürich (Suiza).
Los cocolitóforos son organismos unicelulares recubiertos por pequeñas placas de calcita, conocidas como cocolitos, que al depositarse en los sedimentos marinos constituyen un valioso archivo natural sobre las condiciones ambientales del pasado.
Para analizar este registro, el equipo desarrolló un nuevo marco metodológico que permite reconstruir la fisiología de estos organismos a partir de sedimentos recogidos a lo largo de un amplio transecto del océano Atlántico, desde las aguas subpolares hasta las regiones tropicales.
Mediante técnicas de microscopía y análisis de imagen, los investigadores estudiaron la abundancia, el tamaño, el grosor y la masa de calcita de los cocolitos, combinando estos datos con resultados obtenidos en cultivos experimentales para estimar parámetros como la velocidad de crecimiento celular y la intensidad de la calcificación.
Los resultados revelan que los principales grupos de cocolitóforos responden de manera diferente cuando las condiciones ambientales favorecen su desarrollo. Las especies más pequeñas y de crecimiento rápido incrementan la calcificación de sus placas cuando disponen de condiciones favorables, mientras que las especies de mayor tamaño reducen este proceso cuando alcanzan sus mayores tasas de crecimiento.
Según explica Alba González-Lanchas, estas diferencias permiten entender "por qué organismos que comparten un mismo ecosistema pueden mostrar comportamientos de calcificación opuestos y cómo su tamaño y fisiología condicionan su respuesta a los cambios ambientales".
El estudio identifica además una frontera biogeográfica situada en torno a los 40 grados de latitud norte en el océano Atlántico. Al norte predominan las especies grandes y fuertemente calcificadas, mientras que al sur son mayoritarias las especies pequeñas y de crecimiento rápido, una distribución relacionada con diferencias en la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes y la química marina.

Claves para anticipar el impacto del cambio climático
Los investigadores consideran que esta metodología permitirá reconstruir cómo respondieron estas comunidades de fitoplancton a los grandes cambios climáticos del pasado y mejorar las predicciones sobre su comportamiento ante el calentamiento global y la alteración de la química de los océanos provocada por el aumento del CO₂ atmosférico.
Comprender estos mecanismos ayudará a determinar qué grupos de organismos estarán mejor preparados para adaptarse a las nuevas condiciones y cómo podría modificarse la capacidad del océano para absorber carbono en las próximas décadas.
Una de las herramientas fundamentales del estudio ha sido la técnica de microscopía de polarización circular junto con el programa de análisis de imagen C-Calcita, desarrollado y patentado por la Universidad de Salamanca gracias al trabajo de los investigadores Miguel Ángel Fuertes y José-Abel Flores, también firmantes del artículo científico.
Esta tecnología permite analizar con precisión las características de los cocolitos y consolida el liderazgo internacional de la USAL en el campo de la micropaleontología y el estudio de nanofósiles calcáreos.
El trabajo representa además uno de los principales resultados de la etapa postdoctoral de Alba González-Lanchas en la Universidad de Oxford entre 2022 y 2025. La investigadora, doctora por la Universidad de Salamanca, regresó a la institución salmantina a finales de 2025 gracias a un contrato de excelencia del programa Beatriz Galindo para la atracción de talento investigador formado en el extranjero, manteniendo al mismo tiempo su vinculación académica con la Universidad de Oxford y su participación en proyectos internacionales de investigación oceánica.
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