Bomberos de la Diputación de Salamanca en los incendios de Ávila: "todo el mundo te pide ayuda"

Varias dotaciones han intervenido en extinciones en El Tiemblo y Cebreros, donde "han dado todo lo que podían, porque a veces no se podía hacer nada"

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Bomberos y vehículos de la Diputación de Salamanca en las labores de extinción en Ávila. (Fotos cedidas por los bomberos de la Diputación de Salamanca)
El autor esDaniel Bajo Peña
Daniel Bajo Peña
Lectura estimada: 5 min.

Todos los habitantes de Cebreros y El Tiemblo tienen, muy a su pesar, una historia que contar, y los bomberos de la Diputación de Salamanca protagonizarán algunas de ellas.

El sargento de la dotación de Béjar, Jesús Barroso, es uno de los profesionales que durante este fin de semana ha colaborado en la extinción de los incendios que asolan el sur de Ávila. Su intensa experiencia se condensa en una frase: "la gente ha dado todo lo que podía, porque muchas veces no se podía hacer nada".

"A la puerta de las casas"

El pasado jueves a última hora de la tarde llegó a Salamanca un mensaje de auxilio desde Ávila: había que echar una mano con los incendios.

Se trataba de una petición cursada por la Dirección General de Incendios Forestales de la Junta de Castilla y León, dada la situación infernal que vivía el sur de la provincia vecina.

La jefatura del servicio de bomberos de la Diputación de Salamanca cogió el guante y organizó un primer convoy, que salió rumbo a Ávila a primera hora del viernes. El objetivo del destacamento, formado por cinco vehículos y 11 efectivos "era ser lo más autosuficientes posible", explica Barroso. A lo largo del fin de semana se sucedieron los relevos y el último, integrado por 17 profesionales, regresó a Salamanca a primera hora de este lunes.

El primer día "directamente se va al municipio de El Tiemblo, que estaba siendo alcanzado por las llamas. Para entendernos, estaban a la misma puerta de las casas", comenta el sargento.

"La misión que a nosotros Ávila nos pide es 'por favor necesitamos proteger las viviendas'"

Después de varias horas, cambio de destino: había que proteger Cebreros. Allí "también se ha estado protegiendo que el incendio no llegase" hasta el pueblo. "Estaba cerca, pero protegiendo que no entrase en las viviendas" y defendiendo la interfaz, la zona comprendida entre los entornos forestales y los urbanos. "Nuestra principal función es la del incendio interfaz. La misión que a nosotros Ávila nos pide es 'por favor necesitamos proteger las viviendas'".

Los bomberos salmantinos no se moverían de Cebreros en todo el fin de semana. "Una vez se da ahí el relevo, seguimos con la protección de Cebreros durante la noche. Se protegieron viviendas y ha trabajado todo el mundo. Ha ido tanto personal de bomberos de funcionarios de la Diputación como bomberos auxiliares de los parques de voluntarios. Han ido los dos tipos de bomberos que hay en la provincia y la gente ha trabajado a destajo". La gente ha dado todo lo que podía, porque muchas veces no se podía hacer nada"

Llamas de 10 metros

Jesús Barroso revela que también intervinieron en la urbanización Valdesanmartín, muy cerca de Cebreros, y que un compañero de profesión "que vivía en esa zona" les ayudó a orientarse por ella.

"Son urbanizaciones con muchísimas calles, muchas viviendas unifamiliares" y también muchos árboles entre ellas. "Un compañero bombero de allí, que no estaba de servicio pero vivía en esa zona, vino a pedir ayuda" a Cebreros. La UME estaba cerca, pero "no había nadie atendiendo" a la urbanización porque "había 1.000 sitios que proteger" y el compañero "nos dijo que si podíamos ayudar". 

Los bomberos de la diputación de Salamanca consultaron al responsable del operativo en Ávila "y me dijo que era un sitio peligroso, pero que si íbamos con alguien que lo conocía, que bien, pero que no entrásemos sin nadie que lo conociera". Dicho y hecho: "gracias a este chico, Adrián, y otro vecino que venía con nosotros, Adrián y Asier se llamaban, vinieron con nosotros en todo momento" para guiarles por Valdesanmartín. "Había muchísimas calles y algunas sin salida. El frente que nos hemos encontrado era muy potente, con unas llamas muy altas, de incluso alcanzar toda la copa del árbol, de 10-12 metros".

"Con las pavesas por todos lados, setos en las urbanizaciones y muchos árboles, estabas en un sitio apagando, mirabas a 20 metros y veías que también estaba ardiendo, y mirabas al otro lado y por allí también..."

También experimentaron "muchísimo paveseo y mucho viento. Aunque el incendio estuviese un poco lejos, ¿qué pasaba? Que con las pavesas por todos lados, setos en las urbanizaciones y muchos árboles, estabas en un sitio apagando, mirabas a 20 metros y veías que también estaba ardiendo, y mirabas al otro lado y por allí también... y claro, y a veces, por seguridad, te tienes que marchar". 

Salieron de la urbanización con un sabor de boca agridulce: "a veces conseguíamos hacer algo y evitar que alguna vivienda se quemase. Otras veces llegábamos y según bajábamos del camión teníamos que darnos la vuelta porque nos alcanzaba el fuego o no podíamos hacer nada. Teníamos que ir a otra calle, más arriba, lo intentábamos, lo apagábamos, se volvía a prender... pero gracias a estos dos chicos que nos ubicaron muy bien por dónde ir, se salvaron bastantes viviendas", incluida la de uno de los guías. En este caso, las llamas estaban llegando al garaje "y la conseguimos salvar".

"Todo el mundo te pide ayuda"

Situaciones extremas como combatir un incendio necesitan mantener a la cabeza fría. "Pasa el coche o el camión de bomberos y la gente te dice que tiene la casa, que no sabe dónde están sus animales... a veces ibas a un sitio por una orden o a un destino y les tenías que decir que no te podías desviar... una señora me dijo que tenía unos gatos. Le pedí que apuntase mi teléfono y me diera la ubicación y a ver si en algún momento que hiciéramos un descanso o en un trayecto me podía acercar y cogerlos. Al final me dio las gracias y me dijo que había ido un vecino y los había cogido, pero claro, todo el mundo te pide ayuda", relata el sargento. 

"En el pabellón ves a la gente con las mantas, preocupada, a los niños dormidos... un vecino vio que tenía el incendio en casa y se le caía el alma a los pies..." 

De su historia se deduce que de vez en cuando sale cara: la primera dotación que llegó a Ávila salvó una nave con una rehala de perros y el tercer relevo salmantino socorrió a una bodega que se quemó por fuera "pero se salvó todo el interior. Se ha puesto en contacto con la Diputación para darles las gracias. En muchas casas todos los alrededores se quedan negros, pero al menos el interior se salva".

Sin embargo, por cada cara hay una cruz: "en el pabellón ves a la gente con las mantas, preocupada, a los niños dormidos... un vecino vio que tenía el incendio en casa y se le caía el alma a los pies... pero es que es lo normal" en un incendio semejante, concluye.

Más Info.

Jesús Barroso enuncia algunos consejos en caso de sufrir incendio, especialmente en casas unifamiliares o urbanizaciones.

Antes de nada, sugiere "tener los alrededores bien limpios" de maleza"Todo lo que se pueda. Hay muchísimo combustible. Más que nunca, pero cuando le quitas el combustible al fuego, se frena".

Si las llamas ya han prendido y se acercan, hay que "cerrar todo", salir de la casa "con lo básico" y marcharse "a un lugar seguro".

Eso sí, "si no me da tiempo a escapar y ya estoy rodeado, es un error salir, porque la carretera puede estar llena de árboles o de humo. Si no hay una vía de escape segura, confinarse en casa".

Si la casa es de obra "la mayoría por dentro quedan intactas. No es una ciencia exacta, pero si no tengo escapatoria o vía de escape, quedarme dentro de la casa con todo cerrado", incluidas puertas y ventanas, y refugiarse en el cuarto más seguro.

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Más Info.

Jesús Barroso enuncia algunos consejos en caso de sufrir incendio, especialmente en casas unifamiliares o urbanizaciones.

Antes de nada, sugiere "tener los alrededores bien limpios" de maleza"Todo lo que se pueda. Hay muchísimo combustible. Más que nunca, pero cuando le quitas el combustible al fuego, se frena".

Si las llamas ya han prendido y se acercan, hay que "cerrar todo", salir de la casa "con lo básico" y marcharse "a un lugar seguro".

Eso sí, "si no me da tiempo a escapar y ya estoy rodeado, es un error salir, porque la carretera puede estar llena de árboles o de humo. Si no hay una vía de escape segura, confinarse en casa".

Si la casa es de obra "la mayoría por dentro quedan intactas. No es una ciencia exacta, pero si no tengo escapatoria o vía de escape, quedarme dentro de la casa con todo cerrado", incluidas puertas y ventanas, y refugiarse en el cuarto más seguro.

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