Ni aceite, ni alcohol, ni gasolina: el error que nunca debes cometer al quitar una garrapata

La Consejería de Sanidad recuerda que estos métodos tradicionales pueden aumentar el riesgo de contagio de enfermedades como la de Lyme o la fiebre de Crimea-Congo

imagen
Ni aceite, ni alcohol, ni gasolina: el error que nunca debes cometer al quitar una garrapata
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 3 min.

Con la llegada del verano aumentan las excursiones al campo, las rutas por la montaña y las actividades al aire libre. También lo hace la presencia de uno de los parásitos que más preocupa a las autoridades sanitarias: las garrapatas, capaces de transmitir enfermedades potencialmente graves si no se actúa correctamente.

Por ello, la Consejería de Sanidad de Castilla y León, a través de la Dirección General de Salud Pública, mantiene activo un conjunto de actuaciones para la prevención y el control de las enfermedades transmitidas por garrapatas y ha difundido una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de infección.

Uno de los mensajes en los que más insisten los especialistas tiene que ver con un error que todavía sigue siendo frecuente.

Durante años se han popularizado remedios caseros como echar aceite, alcohol o gasolina sobre la garrapata, intentar quemarla o incluso cortarla para facilitar su desprendimiento.

Sin embargo, Sanidad desaconseja por completo estos métodos, ya que han sido considerados de riesgo porque pueden favorecer la transmisión de los patógenos que el parásito pudiera albergar.

La recomendación es muy distinta: retirar la garrapata lo antes posible utilizando unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba, sin aplastarla ni realizar movimientos bruscos. Siempre que sea posible, la extracción debería realizarla un profesional sanitario.

Una vez retirada, se aconseja limpiar la zona con agua y jabón o con un antiséptico y lavarse bien las manos.

Las garrapatas son artrópodos parásitos que se alimentan exclusivamente de sangre. Aunque su principal huésped son los animales silvestres y domésticos, también pueden adherirse a las personas de forma accidental.

Su presencia es especialmente frecuente entre la primavera y el otoño, cuando las temperaturas favorecen su actividad, aunque algunas especies pueden mantenerse activas durante el invierno si no se producen heladas intensas.

Estos parásitos permanecen ocultos entre la vegetación, en zonas boscosas, matorrales, dehesas, caminos rurales, pastizales o incluso en construcciones donde viven animales, esperando el paso de un huésped al que adherirse.

En España pueden transmitir enfermedades como la borreliosis de Lyme, diferentes rickettsiosis y, de forma mucho menos habitual, anaplasmosis, babesiosis, tularemia o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

No obstante, la mayoría de estas infecciones requieren que la garrapata permanezca adherida durante varias horas alimentándose, por lo que localizarla y retirarla correctamente cuanto antes reduce considerablemente el riesgo.

Cómo evitar una picadura

La Consejería de Sanidad recuerda que la mejor herramienta sigue siendo la prevención.

Para reducir el riesgo recomienda llevar ropa de manga larga y pantalón largo, utilizar botas cerradas, introducir el pantalón dentro de los calcetines y optar por ropa de colores claros, que facilita detectar la presencia del parásito.

También aconseja caminar por el centro de los senderos, evitando el contacto con la vegetación, no sentarse directamente sobre la hierba, utilizar repelentes autorizados y proteger a las mascotas con los antiparasitarios recomendados por el veterinario.

Una vez finalizada la actividad al aire libre, es fundamental revisar cuidadosamente todo el cuerpo, especialmente en el caso de los niños.

Las garrapatas suelen fijarse en axilas, ingles, cintura, detrás de las rodillas, ombligo, cuero cabelludo y orejas, zonas cálidas y húmedas donde pueden pasar desapercibidas.

Además, Sanidad recomienda lavar la ropa utilizada con agua caliente tras regresar del campo.

Después de una picadura conviene vigilar la evolución durante los días siguientes.

Si aparecen fiebre, erupciones en la piel o cualquier otro síntoma compatible con una infección, los especialistas recomiendan acudir a un centro sanitario e informar de que previamente se ha sufrido una picadura de garrapata, ya que este dato puede resultar clave para realizar un diagnóstico precoz.

 

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App