La exposición que rinde homenaje en Salamanca a una de las grandes pintoras del siglo XX

Una selección de obras de Menchu Gal, desde retratos a bodegones y paisajes, que se podrá visitar hasta el mes de octubre en el Museo Art Noveau y Art Decó-Casa Lis

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La exposición que rinde homenaje en Salamanca a una de las grandes pintoras del siglo XX
Exposición dedicada a Menchu Gal en la Casa Lis. (Fotos: Ical)
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
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El Museo Art Noveau y Art Decó -Casa Lis de Salamanca abre sus puertas al arte de Menchu Gal, una de las grandes pintoras españolas del siglo XX, en una exposición que reúne una selección de obras que recorren su evolución artística a través de los distintos géneros en los que se inspiró (retratos, bodegones, interiores y paisajes). Si algo caracteriza sus pinturas es, precisamente, su estilo "único y libre que las hacen inconfundibles, reflejo de su espíritu cosmopolita", en palabras de Marisa Oropesa, comisaria de la exposición.

La muestra, que reinvindica el "lugar definitivo" que Menchu Gal ocupa en las páginas del arte, cuenta con una treintena de obras pertenecientes a la Fundación Menchu Gal y se podrá visitar hasta finales de octubre. 

"Como descubrirá el visitante de esta muestra, la artista destaca en todas sus obras por las gamas del colorido empleado, si bien en el caso de los retratos, además, puede apreciarse que va más allá de la simple representación del personaje a través de colores y trata de captar la esencia y alma del retratado, en su mayoría mujeres representadas con fuerza y elegancia, abstraídas de un ambiente que no tiene importancia respecto al personaje protagonista", detalló Oropesa en la inauguración de la exposición que contó con la presencia del director del Museo Casa Lis, Pedro Pérez Castro; del alcalde de Salamanca y presidente de la Fundación Ramos Andrade, Carlos García Carbayo; y del representante de la Fundación Menchu Gal, Ernesto Gutiérrez, así como numerosas personalidades, invitados, medios de comunicación y representantes de diversas instituciones salmantinas.

Exposición dedicada a Menchu Gal en la Casa Lis. (Foto: Ical)

Alejada de la forma, la pincelada de Menchu Gal, poco dibujada, está pendiente de la luz para buscar la emotividad de sus cuadros. Así puede apreciarse en los retratos 'M.R.' (1965) o en el desnudo de 'Piluca Martínez' (1966).  De igual modo, destaca la fuerza de los retratos de 'Jesús Montes Iturrioz' (1963) y 'Retrato de mujer con vestido azul' (1933).

En lo que respecta a sus bodegones, la mayoría fueron pintados durante su etapa en Madrid, ya que cuando regresó al País Vasco dio más importancia a otros géneros como el de los paisajes marítimos. En los bodegones destaca "la hermosura de la sencillez, la paleta pulcra y luminosa característica de la artista". Menchu Gal convierte objetos cotidianos llenos de vida, colores y arabescos en el centro de atención de las composiciones, con protagonismo y significado propios.

Otro de los géneros que cultivó la artista fueron los interiores, centrados en la luz, las decoraciones, los personajes o los animales. Estas pinturas, que muestran la realidad cotidiana y la intimidad del hogar, "fueron realizadas con una extrema delicadeza y calma, como si el objetivo principal de la artista, consciente de que invade una escena privada, fuera transmitirnos una sensación de sosiego y recogimiento".

Exposición dedicada a Menchu Gal en la Casa Lis. (Foto: Ical)

La muestra dedica su último gran eje a uno de los pilares de la trayectoria de Menchu Gal: los paisajes. Su vocación paisajística despertó al aprender a mirar los campos de Castilla junto al artista Benjamín Palencia quien le enseñó a apreciar esos parajes tan distintos de los de su tierra natal. La exposición recoge estos parajes castellanos, así como sus marinas llenas de fuerza, sus vistas urbanas de Hondarribia y los paisajes del Bidasoa y el valle de Baztán, caracterizados por una paleta luminosa y un vigor extraordinario. Como señala la historiadora Bárbara Rose, "sus últimos años los pasó en el País Vasco, concentrada en su querido paisaje: el contorno de Fuenterrabía, las orillas del río Bidasoa, las montañas Baztán y los viñedos de La Rioja. Su paleta es luminosa y centelleante, su pincel trisca por toda la superficie".

Menchu Gal creó un universo propio que no se enmarca dentro de ningún estilo pictórico. Formada en París, en la academia de Amédée Ozenfant, y vinculada a la Escuela de Vallecas, la artista conoció de primera mano todos los 'ismos' que marcaron el siglo pasado.

 

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