Orgullo LGBTIQ+ 2026: La USAL se blinda como "dique de contención contra el odio"

La Universidad y el CRMF han leído un manifiesto que exige el fin del 'sexilio', las aulas sin odio y el amparo legal a las identidades no binarias

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Lectura del manifiesto en la USAL
El autor esIsabel Andrés Rodríguez
Isabel Andrés Rodríguez
Lectura estimada: 3 min.

La Universidad de Salamanca se ha unido a la celebración del Día del Orgullo LGBTIQ+ 2026 con un programa de actividades culturales que ha incluido la lectura de un manifiesto por parte de Carlos Zambrano, del Servicio de Asuntos Sociales (SAS-USAL), y María José Santos, del Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad Física del Imserso (CRMF). 

MANIFIESTO

"La Universidad de Salamanca, como miembro activo de la Red de Universidades por la Diversidad, reafirma en este 2026 su compromiso con una universidad pública, crítica, segura, inclusiva y orgullosamente diversa. Una universidad que no se limite a tolerar la diferencia, sino que la reconozca, la celebre y la defienda como condición imprescindible para la justicia social, la producción de conocimiento y la convivencia democrática.

Este año, la Universidad de Salamanca conmemora el V Centenario de la Escuela de Salamanca, una corriente de pensamiento que, desde el siglo XVI, contribuyó de forma decisiva a renovar los debates sobre la dignidad humana, la libertad de conciencia, los derechos de los pueblos, el derecho internacional y los límites del poder.

En 2026, esta celebración nos interpela profundamente: recordar la Escuela de Salamanca no puede ser solo mirar al pasado, sino preguntarnos qué universidad queremos ser hoy y qué responsabilidad asumimos ante las vulnerabilidades presentes en las sociedades de nuestros tiempos, marcadas por violencia política, institucional y social.

Hace quinientos años, desde Salamanca se pensó el mundo en un momento de transformación, conflicto y expansión. Hoy, también desde Salamanca, queremos pensar y defender un mundo donde ninguna vida sea considerada prescindible, donde ningún cuerpo sea expulsado de la ciudadanía, donde ninguna identidad sea perseguida, y donde ningún conocimiento se construya sobre el silencio de quienes han sido históricamente marginadas.

La memoria universitaria solo tiene sentido si se convierte en compromiso. Por eso, en este V Centenario, reivindicamos una lectura viva, crítica y transformadora de la Escuela de Salamanca: una lectura que ponga en el centro la dignidad de todas las personas, la igualdad real, la paz, la libertad, la justicia global y la defensa incondicional de los derechos humanos.

En un contexto marcado por el avance de discursos de odio, por retrocesos legislativos, por ataques a las personas LGTBIQA+, por la censura educativa, por el cuestionamiento de derechos que creíamos consolidados, alzamos la voz. Ningún derecho está garantizado si no lo defendemos colectivamente.

En un momento donde los discursos contra los Derechos Humanos fundamentales han mostrado un mayor arraigo político y social, exigimos que la igualdad sea real y efectiva, y no solo un texto en el papel. La comunidad universitaria no puede ser ajena a las realidades más urgentes del colectivo y, por ello, hacemos nuestras las siguientes reivindicaciones:

Es inaplazable frenar la escalada de agresiones y señalamientos hacia los grupos en situación de vulnerabilidad. Las aulas deben ser el primer dique de contención contra el odio.

Nos oponemos frontalmente a las mal llamadas terapias de conversión y exigimos su persecución y penalización. La tortura y la patologización no tienen cabida en una sociedad democrática.

Reconocimiento de las realidades no binarias e intersex: Reivindicamos la protección legal, explícita y urgente de las personas intersexuales y no binarias, históricamente invisibilizadas incluso dentro de nuestras propias instituciones.

Erradicación del "sexilio": Como espacios de acogida, las universidades denuncian la alarmante realidad de que una de cada diez personas LGTBI+ se vea obligada a abandonar su hogar a causa de la LGTBIfobia. Nuestras facultades deben funcionar como verdaderos refugios para quienes huyen de esta violencia.

Defendemos una universidad donde todas las personas puedan ser, vivir, estudiar, investigar, enseñar y trabajar sin miedo. Una universidad que abrace la diversidad de cuerpos, géneros, afectos, familias, orígenes, lenguas, creencias, capacidades y trayectorias vitales. Una universidad que no solo acoge, sino que se deja transformar por quienes durante demasiado tiempo fueron excluidas de sus aulas, de sus cátedras, de sus archivos y de sus relatos.

En 2026, desde Salamanca, afirmamos que no hay conocimiento verdadero sin libertad, no hay universidad pública sin igualdad, no hay excelencia sin diversidad y no hay derechos humanos si no son derechos para todas las personas. Universidades capaces de investigar, enseñar y actuar desde la ética pública, la justicia social y la dignidad humana.

En el año del V Centenario de la Escuela de Salamanca, decimos en voz alta: la diversidad también es pensamiento; la igualdad también es conocimiento; la memoria también es futuro; y la universidad solo será verdaderamente universal si todas las vidas caben en ella".

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