El itinerario parte de la Ermita de La Santa y ofrece un recorrido de tres horas y media entre olivares, chozas tradicionales y saltos de agua
Ruta al Mirador de Rupurupay y la Cascada de Remolino, naturaleza en estado puro en Aldeadávila
El itinerario parte de la Ermita de La Santa y ofrece un recorrido de tres horas y media entre olivares, chozas tradicionales y saltos de agua
En pleno corazón de la parte salmantina de Las Arribes del Duero, Aldeadávila de la Ribera ofrece al visitante un conjunto de miradores con espectaculares vistas a un río Duero que transcurre encajonada en la raya fronteriza. De un lado España, del otro Portugal y entre tanto el agua discurre sin prisa pero sin pausa. Aunque miradores como el Picón de Felipe o el del Fraile sean más conocidos, el municipio cuenta con rincones privilegiados para observar desde distintos puntos el río y la vegetación y la fauna más características de la zona.
Uno de ellos es el Mirador de Rupurupay, desde el que se puede observar la explotación de olivos y almendros en los bancales típicos y al que se llega a través de una ruta de dificultad media que permite también disfrutar de la belleza de una de las cascadas de la zona. Se trata de la Cascada de Remolino, un salto de agua al que se llega por un sendero en el que se pueden divistar un par de chozas, construcciones utilizadas por los pastores de la zona para resguardarse y guardar sus aperos. Además, durante este recorrido también se puede ver otra construcción tradicional de la zona, una majada, vivienda en la que habitaban los pastores y sus familias.
Se trata de una ruta circular que no dejará indiferente a quienes se animen a recorrerla.

DETALLES DE LA RUTA
El camino, de alrededor de 9 kilómetros, parte de la Ermita de La Santa y continúa por una pista entre huertos que lleva hasta un cruce señalizado, por un lado Rupitín y por el otro Rupurupay. Se toma el camino indicado hacia Rupurupay, que continúa por un sendero marcado con los colores blanco y verde.
Al mirador se llega por un camino descendente, indicado como la Puerta de Rupurupay. Desde el mirador se toma un sendero que desciende hasta la desembocadura del arroyo Remolino en el Duero, donde se puede disfrutar de las cascadas de este arroyo. Se trata de varios saltos, el mayor de unos 20 metros, que precipitan el agua hasta el río Duero.
Para regresar se sube de nuevo hasta el cruce y se coge el sendero a la izquierda hasta llegar a Fuente Frasquito, donde el sendero se convierte en pista y que lleva de vuelta al municipio.
No obstante, se puede tomar un itinerario alternativo que continúa por la ribera del arroyo hasta conectar con la pista. Además, para llegar al mirador se puede optar por tomar el camino hacia Corporario y atravesar el paraje conocido como Canalizo.
La ruta, de algo más de tres horas y media de duración, tiene una dificultad media y una distancia de algo más de 9 kilómetros.

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