Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer desarrollan fármacos innovadores para frenar la progresión tumoral y combatir las resistencias a los tratamientos
La clave podría estar en el ARN: Salamanca busca nuevas armas contra el cáncer de próstata
Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer desarrollan fármacos innovadores para frenar la progresión tumoral y combatir las resistencias a los tratamientos
El cáncer de próstata sigue siendo uno de los grandes desafíos de la medicina. Aunque los avances en diagnóstico precoz y tratamiento han elevado notablemente las tasas de supervivencia, continúa siendo el tumor más diagnosticado entre los hombres en España y una de las principales causas de mortalidad por cáncer en la población masculina.
Según las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer, este año se detectarán 34.833 nuevos casos en España, una cifra que sitúa a esta enfermedad como la más frecuente entre los hombres.
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, el Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS) ha puesto el foco en una línea de investigación que podría marcar un antes y un después en el abordaje de esta enfermedad: el estudio de las modificaciones químicas del ARN como nueva diana terapéutica.
Al frente del proyecto se encuentra la investigadora del CSIC Sandra Blanco, responsable del Grupo de Epitranscriptómica y Cáncer del CIC, quien lidera el desarrollo de una nueva generación de fármacos dirigidos al denominado epitranscriptoma, un campo emergente que analiza las modificaciones químicas que experimentan las moléculas de ARN y cómo estas influyen en el comportamiento celular.
La investigación se desarrolla junto a la doctora Ángela Patricia Hernández, del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Salamanca, y cuenta con financiación de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
El reto de vencer las resistencias
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los especialistas es que muchos pacientes con cáncer de próstata avanzado terminan desarrollando resistencia a los tratamientos hormonales, las terapias dirigidas o la quimioterapia.
Comprender cómo las células tumorales logran adaptarse y sobrevivir a estos tratamientos se ha convertido en una prioridad para la investigación oncológica.
En este contexto, el equipo salmantino centra sus esfuerzos en las metiltransferasas de ARN, unas enzimas que regulan múltiples procesos celulares y cuya alteración se ha relacionado con la progresión de distintos tumores y con la aparición de resistencias terapéuticas.
El objetivo es diseñar inhibidores moleculares selectivos capaces de bloquear la acción de estas enzimas y ofrecer nuevas herramientas para combatir la enfermedad.
"El potencial de las modificaciones en el ARN como diana terapéutica representa un cambio de paradigma en la lucha contra el cáncer. Nuestro objetivo es desarrollar fármacos innovadores que no solo frenen el avance tumoral, sino que también mejoren la respuesta a los tratamientos existentes y la calidad de vida de los pacientes", explica Sandra Blanco.
Una nueva frontera en la investigación oncológica
El proyecto explora una de las áreas más prometedoras de la biomedicina actual. Diversos estudios han demostrado que determinadas modificaciones químicas del ARN desempeñan un papel clave en la regulación de genes implicados en el crecimiento tumoral.
La posibilidad de actuar sobre estos mecanismos abre la puerta al desarrollo de tratamientos más precisos y personalizados.
Para lograrlo, los investigadores combinan la experiencia del Centro de Investigación del Cáncer en análisis epitranscriptómicos y modelos preclínicos con la especialización del grupo de Ángela Patricia Hernández en diseño racional de fármacos, síntesis de compuestos bioactivos y herramientas computacionales avanzadas.
Más eficacia y menos secuelas
La investigación no solo busca aumentar la supervivencia de los pacientes. También pretende mejorar su calidad de vida.
La incontinencia urinaria, la disfunción eréctil, la fatiga o la pérdida de masa ósea son algunas de las secuelas que pueden acompañar al cáncer de próstata y a sus tratamientos, afectando significativamente al bienestar físico y emocional de quienes lo padecen.
Por ello, la comunidad científica trabaja cada vez más en terapias capaces de controlar la enfermedad con una mayor precisión y menos efectos secundarios.
Con proyectos como este, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca continúa reforzando su posición como uno de los referentes nacionales en investigación oncológica, apostando por estrategias innovadoras que permitan mejorar tanto el pronóstico como la calidad de vida de los pacientes.
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