La Universidad de Salamanca ha editado un facsímil con un relato del escritor bilbaíno, considerado la primera obra de ciencia ficción española
Cuando Unamuno imaginó una ciudad gobernada por máquinas: la distopía de ‘Mecanópolis’ que rescata la USAL
La Universidad de Salamanca ha editado un facsímil con un relato del escritor bilbaíno, considerado la primera obra de ciencia ficción española
Quizá pocas personas imaginan a Miguel de Unamuno escribiendo ciencia ficción sobre coches sin conductor y ciudades automatizadas dominadas por máquinas. Sin embargo, más de un siglo antes de que conceptos como la inteligencia artificial o la deshumanización tecnológica ocuparan el centro del debate, el que fuera rector de la Universidad de Salamanca ya reflexionaba sobre ellos en 'Mecanópolis', un relato publicado en 1913 y considerado una de las primeras obras de ciencia ficción española.
Ahora, Ediciones Universidad de Salamanca ha recuperado este relato y ha creado una publicación en forma carpeta que incluye el facsímil del suplemento en el que se publicó originariamente, 'Los lunes de El Imparcial', el relato comentado y un facsímil de la carta manuscrita que H. G. Wells envió a Unamuno para invitarle a cenar durante la visita del pensador bilbaíno a Londres en 1936, lo que evidencia la relación y el reconocimiento mutuo entre ambos pensadores.
'Mecanópolis' está considerado uno de los primeros relatos de ciencia ficción española y es "una alegoría deshumanizada, es una crítica y está basada en las obras de Wells", ha explicado a Tribuna el director de la Unidad de Cultura Científica de la USAL, Raúl Rivas.
"Unamuno leía a Wells y una de sus obras, 'Anticipations', publicada en 1902, la conserva en su biblioteca personal y está profusamente anotada en los márgenes y comentada. En esa obra Wells habla de un cambio de la sociedad hacia una mecanización, los automóviles iban a sustituir al tren, las ciudades iban a perder su contorno geográfico porque iban a aparecer áreas periurbanas. Al final acertó con todo eso. Y, aparte, Wells escribe también otra novela, 'Cuando el durmiente despierte', muy relacionada con estos temas, y Unamuno se inspira en esas dos obras para crear 'Mecanópolis', en el que refleja una ciudad gobernada por máquinas automáticas invisibles", ha dicho Rivas.
El relato describe una ciudad completamente automatizada, gobernada por máquinas invisibles y sistemas automáticos. A ese entorno llega un hombre que descubre una sociedad profundamente deshumanizada "y ahí es donde nace el recelo hacia el progreso tecnológico".
Más que un rechazo frontal de la ciencia, el texto constituye una crítica al "cientificismo" entendido como progreso carente de dimensión humana. "Unamuno es lo que critica. No está en contra de la ciencia, pero sí del cientificismo crudo, ese que deshumaniza al individuo. Si se pierde el alma del individuo, el porqué, el progreso industrial no tiene sentido", defiende Rivas.
Según Raúl Rivas, Wells y Unamuno compartían preocupaciones filosóficas comunes, aunque desde perspectivas distintas: Wells apostaba por el progreso científico, mientras que Unamuno insistía en la dimensión espiritual e interior del ser humano. "Y sus obras literarias son también críticas a la sociedad y a las crisis políticas de la época que vivieron, que fue bastante convulsa", añade.
Aunque pueda sorprender asociar a Unamuno con la ciencia ficción, Mecanópolis encaja plenamente dentro de la tradición de las distopías y en su líneas Unamuno ya anticipó algunos adelantos tecnológicos que hoy forman parte de nuestro día a día, pero que en su tiempo parecieron pura invención. Uno de ellos son los coches automáticos que aparecen en el texto.
Una faceta de Unamuno poco conocida
Esta publicación se enmarca dentro de la exposición 'Que inventen ellos. Miguel de Unamuno y la ciencia', una muestra que pretende rescatar esa dimensión internacional y científica de Unamuno, alejándolo de la imagen de filósofo aislado en Salamanca. La muestra revela su relación con personalidades científicas e intelectuales de primer nivel, entre ellas Santiago Ramón y Cajal, Einstein o Gregorio Marañón.
Uno de los descubrimientos más curiosos, incluido en esta exposición, es un retrato caricaturesco inédito, dibujado por el propio Unamuno en el que retrata a Gregorio Marañón. La pieza, conservada en el archivo personal del escritor y contrastada con expertos, forma parte del recorrido expositivo junto a otros documentos singulares del archivo personal de Unamuno, como un telegrama enviado por Albert Einstein.
La fascinación de Unamuno por la ciencia "es una faceta poco conocida y poco explorada. Por eso creemos que esta exposición viene a aportar mucha información relevante, que también pone a Unamuno en el contexto internacional en el que estaba. No era simplemente un filósofo, profesor de griego que estaba aquí solo en Castilla. Tenía una relevancia internacional gigante. Y el hecho de codearse con Wells es una muestra más", cuenta Rivas.
La exposición está abierta hasta el 30 de junio en el claustro y la Sala de la Columna de las Escuelas Mayores.
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