Doscientas personas ya han sido evaluadas y otras 60 están pendientes de someterse a la tecnología HIFU, que cumple un año en el Hospital de Salamanca
"Entrar con temblor y salir sin él": el tratamiento 'milagroso' contra el Parkinson en Castilla y León
Doscientas personas ya han sido evaluadas y otras 60 están pendientes de someterse a la tecnología HIFU, que cumple un año en el Hospital de Salamanca
Castilla y León ha tratado ya a más de 80 pacientes con la tecnología de ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU) dirigida a personas con temblor esencial o Parkinson, cifra a la que se suman 200 personas evaluadas candidatas a este innovador procedimiento del que se cumple ahora un año de implantación en la red de Sacyl. Con la técnica instaurada y entrenada, ahora el objetivo pasa por aumentar un 50 por ciento la actividad para dar respuesta a la demanda asistencial, cada vez más elevada por la eficacia de este tratamiento no invasivo, que no requiere cirugía y cuyos indicadores de éxito han llevado ya a la revisión de pacientes que fueron intervenidos de un lado del cerebro para tratar el contralateral, lo que refleja el alto grado de satisfacción y confianza en la técnica.
Lo explica a Ical el neurólogo Guilherme Carvalho Monteiro, uno de los responsables del programa autonómico que se presta desde el Hospital Universitario de Salamanca, quien destaca que ha supuesto un avance de calado en el abordaje de estas patologías neurológicas, más en una comunidad como Castilla y León, en la que se estima que unas 50.000 personas mayores de 65 años padecen temblor esencial y cerca de 14.000 enfermedad de Parkinson.
De los 200 pacientes valorados en toda la Comunidad, además de los 80 que han podido ser tratados, hay alrededor de otros 60 pendientes de someterse al procedimiento. En algunos casos, no ha sido posible llevar a cabo la intervención por criterios clínicos, en 20 pacientes; en otros 19 se descartó por un índice SDR desfavorable, relacionado con el grosor del cráneo; en cuatro, por imposibilidad técnica, y ha habido 20 pacientes que han rechazado ser tratados por HIFU.
"Hemos cumplido un año con una actividad muy alta, incluso superior a la del primer hospital público que implantó esta técnica en España en 2021, lo que pone de manifiesto la capacidad organizativa de Castilla y León para desarrollar programas de alta complejidad", explica Carvalho Monteiro, que precisa que este ejercicio ha servido para consolidar un modelo que garantiza el acceso a todos los pacientes, independientemente de su provincia. Incluso, avanza, ya están recibiendo a algunos pacientes de Extremadura, autonomía que no dispone de HIFU.
Técnica no invasiva
La tecnología HIFU permite tratar el temblor sin necesidad de cirugía, lo que supone uno de sus principales avances frente a otras técnicas. El procedimiento se realiza mediante ultrasonidos de alta intensidad guiados por resonancia magnética, que se focalizan en un punto concreto del cerebro responsable del temblor. "Lo que hacemos es ir aumentando progresivamente la potencia de los ultrasonidos hasta elevar la temperatura en esa zona y generar una pequeña lesión controlada que elimina el temblor", explica Carvalho, todo ello sin abrir el cráneo ni entrar en quirófano, recalca, y con tiempos de recuperación mínimos. El tratamiento se realiza en una única sesión de aproximadamente una hora y media o dos horas, tras la cual el paciente puede regresar a su domicilio el mismo día. "El paciente entra con temblor y sale sin él, y eso es algo que impacta mucho tanto a nivel clínico como humano", añade.
En cuanto a la seguridad, señala que "los efectos adversos más frecuentes son leves, como cierta inestabilidad al caminar, y suelen desaparecer en pocas semanas". "Hasta ahora no hemos tenido complicaciones graves permanentes en nuestro centro", afirma.
La técnica está indicada para pacientes con temblor esencial que no responden a al menos dos tratamientos farmacológicos, así como para pacientes con enfermedad de Parkinson con temblor predominante que no se controla con medicación. "Siempre se valora cada caso de forma individual y se explican todas las opciones, pero más del 90 por ciento de los pacientes opta por HIFU", frente a la cirugía tradicional.
Impacto en el día a día
El programa se articula a través de un equipo multidisciplinar formado por especialistas en Neurología, Neurocirugía y Radiología, además de profesionales de Enfermería y técnicos en diagnóstico por imagen, en coordinación con todos los hospitales de Castilla y León dentro de un modelo autonómico en red. En términos de resultados, el neurólogo destaca que se observan mejoras de más del 90 por ciento en la calidad de vida y reducciones de la discapacidad de entre el 80 y el 90 por ciento. Pero, insiste, en que más allá de los números, lo importante es el "cambio radical que experimentan los pacientes en su vida diaria".
Uno de los aspectos que más valoran los profesionales es el impacto directo del tratamiento en la vida cotidiana. "Estamos hablando de personas que no podían hacer cosas tan básicas como beber agua, coger una cuchara o abotonarse una camisa", explica Carvalho. "Hay pacientes que incluso evitaban salir o tomar un café con amigos por vergüenza, porque se les caía la taza. Cuando recuperan esa normalidad, el cambio es absoluto", añade.
El especialista reconoce que muchas de las experiencias vividas durante este primer año han sido especialmente emotivas. Recuerda el caso de Sonsoles, la primera paciente tratada, que había tenido que dejar su trabajo por el temblor y que, tras el procedimiento, pudo reincorporarse a su vida laboral. Ahora está a la espera de su segunda intervención. "Fue un momento muy especial para todo el equipo", señala.
También recuerda el caso de un trabajador de la construcción que había pasado hasta por cuatro empresas y tuvo que dejarlo. "Después del tratamiento nos dijo: ‘ya puedo volver a dar de comer a mis hijos’. "Eso impacta mucho" y resume los resultados de esta técnica, afirma el neurólogo. En la mayoría de los casos, añade, el temblor desaparece prácticamente por completo. "A corto plazo conseguimos eliminarlo en un porcentaje muy alto de pacientes y, a largo plazo, los estudios indican que a cinco años el 80 por ciento sigue sin temblor", explica.
Expansión del programa
El crecimiento del programa responde a una necesidad creciente en una comunidad especialmente envejecida. El temblor esencial puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas mayores y suele tener componente hereditario, mientras que el Parkinson, segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras el Alzheimer, está más vinculado a la edad y puede provocar no solo temblor, sino también rigidez, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio.
La implantación de la tecnología HIFU, con una inversión de tres millones de euros, ha permitido ofrecer una alternativa eficaz, segura y no invasiva a pacientes que hasta ahora contaban con opciones más limitadas o agresivas. "Estamos en una fase de crecimiento y consolidación, y el objetivo es seguir ampliando el acceso para que ningún paciente que lo necesite se quede sin esta opción terapéutica", concluye Carvalho a Ical.
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