La comunión entre equipo y afición impulsa a Avenida en una noche de Copa que ya es inolvidable… aunque la misión sigue
La telaraña perfecta de Perfumerías Avenida
Defensa asfixiante y ataque preciso para desmontar a Girona por 53-76 y volar a semifinales sin complejos
Perfumerías Avenida tejió la obra que le llevó a semifinales desde el primer hilo. Como una araña paciente, fue construyendo una telaraña invisible pero letal, enredando cada ataque de Girona hasta dejarlo sin aire. Y cuando la presa quedó atrapada, ejecutó con una precisión quirúrgica en el otro aro. Defensa asfixiante, ataque maduro y una puesta en escena soberbia para un equipo que, lejos de asumir el papel de víctima, salió a devorar el partido desde el primer segundo.
Si algo tenía claro Perfumerías Avenida es que un cruce de cuartos en el que muchos te colocan la etiqueta de 'víctima' se empieza a jugar antes incluso de pisar la pista. La concentración y la intensidad se notaban hasta en el gesto más rutinario, como ajustarse los calcetines. Desde el calentamiento ya se respiraba tensión competitiva. El equipo salió con el cuchillo entre los dientes. Shavonte Zellous inauguró el marcador desde más allá del 6,75 y, además, asumió galones en la dirección, cargando con balón para liberar a una Iyana Martín a la que se esperaba -y se confirmó- una presión asfixiante desde el salto inicial. A la asturiana se le exigía también en defensa, buscando el contacto constante, y lo pagó con dos faltas tempraneras que la mandaron al banquillo.
Pero Avenida no se descompuso. Al contrario: encontró oro en la pintura. Cave castigaba con su tiro de media distancia, aprovechando que Coulibaly no salía a puntear. Tras un triple de Spreafico, el equipo de Anna Montañana se colocaba cinco arriba (7-12), abriendo una brecha que se ensanchó hasta el 7-16.
Ese parcial obligó a Roberto Íñiguez a detener el partido. Pedía más agresividad, introducía a Ainhoa López y a Carter para dinamitar desde la penetración, pero antes de que el ajuste surtiera efecto, Avenida volvió a golpear. Soriano firmó un 2+1 y, acto seguido, robó un balón que se convirtió en el 7-21: una puñalada en transición. Girona reaccionó tímidamente, con López y Carter frenando la hemorragia, y el primer cuarto se cerró con 13-21. Buen botín, aunque insuficiente para relajarse: el partido exigía tensión constante, como una cuerda a punto de romperse.
En el segundo cuarto, el duelo subió de temperatura. Soriano sostuvo el pulso físico ante López, en un combate cuerpo a cuerpo donde el listón arbitral permitía contactos al límite. Girona endureció su defensa, buscó el choque y corrió cada recuperación para evitar el entramado defensivo de Avenida, que en estático era un auténtico muro de ladrillo y paciencia.
Regresó Iyana Martín y, con ella, un poco de claridad. Girona se acercó (21-25) tras una acción individual de Justė Jocytė, lo que obligó a Montañana a parar el partido. Avenida respondió como lo hacen los equipos maduros: sin estridencias, pero con precisión quirúrgica. Tres ataques consecutivos bien trabajados, con Martín como ejecutora o generadora, devolvieron el control (23-32).
A partir de ahí, el partido volvió a teñirse de azul. La defensa de Avenida apretó como una red que se cierra lentamente, ahogando las líneas de pase de Girona, que empezó a vivir -y a morir- desde el triple. Y en ese escenario, cada error gerundense era una oportunidad salmantina. Otro robo de Soriano, con doble base en pista, elevó la ventaja hasta un claro 23-38.
El descanso llegó con la máxima diferencia (25-40) y con una sensación clara: Avenida había tejido el partido desde atrás, como quien construye una telaraña invisible, y luego había ejecutado con la frialdad de quien sabe exactamente dónde está cada hilo.
La reanudación arrancó con prisa, como si ambos equipos quisieran decidir el partido en dos zarpazos. Se sucedieron los intentos desde el triple, pero el aro escupía cada lanzamiento… hasta que apareció Laura Vilaró. Cinco puntos consecutivos suyos rompieron el silencio ofensivo y dejaron claro que Avenida no solo iba a seguir defendiendo con colmillo, sino que también quería seguir haciendo daño.
Girona trataba de apoyarse en sus referencias, Coulibaly y Bibby, pero ahí emergió el trabajo silencioso: Cave y Magarity, bien arropadas por las ayudas exteriores, cerraban cada línea como si bajaran una persiana a ras de suelo.
Movía el banquillo Anna Montañana para dar aire a Iyana Martín, y el equipo no perdía ni una gota de fluidez. El balón viajaba con sentido, de lado a lado, hasta encontrar el momento exacto. Y en ese punto de equilibrio apareció de nuevo Spreafico para clavar el triple del 29-48. La jugada siguiente fue un espejo de lo que estaba siendo el partido: robo, transición y Soriano elevando la ventaja hasta el 29-50.
Sin fisuras. Sin concesiones. Sin un solo respiro para el rival. El tiempo muerto de Roberto Íñiguez, a 4:42 del final del tercer cuarto, era casi una necesidad vital.
Avenida tenía al equipo más anotador de la liga en apenas 29 puntos a esas alturas. Su defensa ya no era solo un muro: era una telaraña espesa, pegajosa, como la de una tarántula paciente que no se precipita, que espera el momento exacto para cerrar el cerco. Y cuando lo hacía, no dejaba escapar nada. Ni siquiera en los desajustes: si una pequeña quedaba emparejada con una grande, siempre aparecía una ayuda, una mano, un cuerpo más. Nada era fácil. Nada era limpio. Y así, punto a punto, posesión a posesión, Avenida seguía ensanchando la grieta. Como el agua que se filtra en la roca: sin ruido, pero imparable aunque con el susto en el cuerpo tras ver como se hacia daño Soriano al filo del final, 36-57.
Pero nada iba ya a frenar a Avenida que caminaba firme hacia la semifinal porque puede ser favorito o no serlo pero cuando llega la Copa de la Reina algo sucede en este equipo que se multiplica y encuentra esos partidos que hacen creer que todo es posible. Avenida firmó una actuación de equipo grande, de los que no entienden de etiquetas ni de favoritismos cuando el balón está en el aire. Supo tejer, esperar y golpear en el momento exacto para llevarse un primer asalto incontestable. Pero la telaraña no se recoge todavía: ahora llega la semifinal, un escenario distinto, con otro rival de máximo nivel que exigirá aún más. Y ahí, de nuevo, Avenida tendrá que demostrar que lo suyo no es casualidad, sino carácter.
SPAR GIRONA (13+12+9+17 : J. Jocyte, K. Holm, C. Guerrero, M. Coulibaly, A. Merceron -cinco inicial-, L. Quevedo, M. Pendande, A. Carter. A. López. C. Bibby
PERFUMERÍAS AVENIDA (21+19+17+19: R. Magarity, I. Martín, S. Zellus, A. Vilaró, K. Cave -cinco inicial-, C. Soriano, L. Spreafico, A. Meyers, M. Djladi-Tabdi, V. Kiss.
Satisfecha porque "a través de la defensa las hemos desconectado" y dedicó el triunfo a Arrojo "que es todo lo que está bien como jugadora y persona"
La base está "más tranquila" tras hablar con el cuerpo médico y señala "voy a hacer lo imposible para jugar"
El entrenador de Girona se centró en el estado físico de su equipo y reconoció a un Avenida "superior en todos los aspectos"
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SPAR GIRONA (13+12+9+17 : J. Jocyte, K. Holm, C. Guerrero, M. Coulibaly, A. Merceron -cinco inicial-, L. Quevedo, M. Pendande, A. Carter. A. López. C. Bibby
PERFUMERÍAS AVENIDA (21+19+17+19: R. Magarity, I. Martín, S. Zellus, A. Vilaró, K. Cave -cinco inicial-, C. Soriano, L. Spreafico, A. Meyers, M. Djladi-Tabdi, V. Kiss.








