El diésel se dispara con la crisis en Oriente Próximo: por qué ahora es más caro que la gasolina en España

El gasóleo sube con fuerza mientras la electricidad se mantiene muy por debajo de los niveles que provocó la guerra de Ucrania

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El diésel se dispara con la crisis en Oriente Próximo: por qué ahora es más caro que la gasolina en España
Un conductor repostando en una gasolinera.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

La escalada de tensiones en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz han vuelto a sacudir los mercados energéticos internacionales. Sin embargo, el impacto en España está siendo desigual: el diésel se ha encarecido con rapidez, mientras que el precio de la electricidad sigue muy lejos de los niveles récord registrados al inicio de la guerra en Ucrania.

Durante las dos primeras semanas del nuevo conflicto en la región, el litro de gasóleo A ha alcanzado una media de 1,64 euros, superando incluso los precios que se registraron en los primeros días de la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando rondaba los 1,57 euros por litro.

El encarecimiento del gasóleo ha sido especialmente visible en la última semana. En los primeros siete días del conflicto en Irán, el diésel se situaba en 1,55 euros por litro, pero en la semana siguiente se ha disparado hasta los 1,77 euros. Este aumento ha provocado además un cambio llamativo en el mercado: el diésel vuelve a ser más caro que la gasolina, algo que no siempre ocurre en España.

La gasolina también ha subido, aunque con menor intensidad. El precio medio ha pasado de 1,548 euros por litro en la primera semana de marzo a cerca de 1,66 euros en la segunda.

Entre los factores que explican este comportamiento destaca el aumento de la demanda mundial de gasóleo y decisiones de grandes productores. Fuentes del sector apuntan especialmente a China, uno de los mayores refinadores del mundo, que ha decidido suspender temporalmente sus exportaciones de derivados del petróleo ante la incertidumbre generada por el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.

El incremento del diésel está impactando directamente en sectores muy dependientes del combustible, especialmente el transporte por carretera.

Las organizaciones profesionales han reclamado al Gobierno medidas para compensar el encarecimiento, entre ellas:

  • Reducir el IVA de los carburantes
  • Rebajar el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos
  • Aplicar una bonificación de 0,25 euros por litro, similar a la que se aprobó en 2022 tras el estallido de la guerra en Ucrania, pero actualizada con la inflación.

El Ejecutivo ha confirmado que trabaja en un plan de respuesta "integral" junto a agentes sociales y grupos parlamentarios que incluirá medidas temporales para los sectores más afectados.

La electricidad resiste mejor 

Mientras los carburantes reaccionan con fuerza, el mercado eléctrico español está mostrando una evolución mucho más moderada. El precio medio del mercado mayorista, conocido como pool eléctrico, se ha situado en 63,67 euros por megavatio hora (MWh) durante las dos primeras semanas del conflicto en Irán.

La cifra contrasta con lo ocurrido en 2022, cuando la invasión de Ucrania disparó los precios energéticos en Europa. En aquellos primeros 14 días de crisis, el precio medio del pool alcanzó 332 euros/MWh, más de cinco veces el nivel actual.

Incluso dentro de ese periodo se registraron picos históricos: 544,98 euros/MWh el 8 de marzo de 2022, el máximo jamás visto en el mercado eléctrico español. En cambio, en marzo de este año el precio ha pasado de 47,76 euros/MWh en la primera semana a 79,6 euros/MWh en la segunda, un repunte notable pero aún muy lejos de los niveles de la crisis energética provocada por Rusia.

El gas y posibles medidas

La clave de esta menor volatilidad está en el gas natural, una fuente esencial para las centrales de ciclo combinado, que generan electricidad cuando aumenta la demanda. En 2022, el riesgo de que Europa perdiera el suministro de gas ruso __EMDASH__del que dependían países como Alemania__EMDASH__ provocó un shock energético inmediato. Ahora, el conflicto en el golfo Pérsico afecta sobre todo a Asia, principal destino del gas natural licuado que transita por la zona. Eso no elimina completamente el riesgo para Europa, pero reduce el impacto directo en el mercado eléctrico. Aun así, existen efectos indirectos. El sector gasista advierte de que los costes del transporte marítimo de gas se han multiplicado por cinco o seis, lo que podría trasladarse gradualmente a los precios.

Ante esta situación, el Gobierno no contempla por ahora reactivar la llamada "excepción ibérica", el mecanismo que limitaba el precio del gas usado para generar electricidad y que en su momento ayudó a contener las facturas. Esa medida, además, requiere la aprobación de Bruselas.

En cambio, el Ejecutivo sí trabaja en medidas fiscales para aliviar el recibo eléctrico, entre ellas la posibilidad de volver a reducir el IVA de la electricidad, una medida ya aplicada durante la anterior crisis energética.

Por ahora, el impacto del nuevo conflicto internacional en la energía española es limitado en comparación con 2022. Pero la evolución del estrecho de Ormuz -por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial- mantiene a los mercados en alerta.

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