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El día que Zapatero justificó la salida de los papeles de Salamanca contando diputados: "¿algo más?"
El exministro socialista César Molina revela en un artículo de opinión cómo vivió el envío de papeles del archivo y la respuesta de Zapatero al respecto
El exministro de Cultura César Antonio Molina ha desvelado un nuevo capítulo de la vieja historia en torno a los papeles del archivo de Salamanca.
Por aportar contexto: el Parlamento aprobó en 2005 una ley que avalaba la salida de documentos almacenados en Salamanca para entregárselos a los herederos de los particulares e instituciones a los que les fueron incautados durante la Guerra Civil. Aquella decisión levantó una inmensa tormenta política que nunca ha llegado a amainar. César Molina fue nombrado ministro de Cultura en 2007, asumiendo desde entonces el 'marrón' del Archivo de Salamanca.
Un artículo de opinión firmado por el propio exministro y publicado este lunes en el medio digital The Objective repasa parte de su trayectoria política y aporta nueva luz sobre el trasfondo de la polémica en torno a los papeles de Salamanca.
Así, explica que la decisión del Congreso fue acordada "por presiones de los socios independentistas catalanes y vascos" y añade que, a su juicio, "destruir la unidad de un archivo es casi destruirlo en su totalidad. Mi antecesora [Carmen Calvo] lo había hecho con la policía, con nocturnidad y como si fueran fardos sin valor. Eso provocó grandes conflictos en la ciudad que se sintió, con razón, agraviada".
Una vez asumió el cargo, "traté de arreglarlo sin por ello saltarme la ley", que ya estaba en vigor. Pidió inventariar, fotografiar y digitalizar todo el contenido, creó un Patronato del Archivo y consigió un edificio para actividades educativas y culturales.
Según Molina, con el tiempo "las aguas fueron volviendo a su cauce".
Sin embargo "lo más triste" fue la reacción de Zapatero a lo sucedido. "Le expliqué al presidente [José Luis Rodríguez Zapatero] todo el asunto reiteradas veces y le recordé la importancia universal de Salamanca y que no era justa esta humillación que se extendía a toda Castilla y León, precisamente de donde él era originario. Llamó a una secretaria y le dijo que buscara el número de diputados socialistas que aportaba esta comunidad autónoma y que los comparara con los de Cataluña. Poco después, regresó con la respuesta en papel. La contribución catalana era abrumadora con respecto a la castellana. El presidente me pasó los papeles y con una extrema frialdad y malestar me dijo: 'Aquí tienes la respuesta. ¿Algo más?'".
César Antonio Molina salió del Gobierno en abril de 2009. Su columna no incluye ninguna alusión más a Salamanca.
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