Los tres acusados se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial con penas de 12 años como petición
Un "machaca" con discapacidad intelectual y el encierro como un "animal": inicio del juicio de Chamberí
Los tres acusados se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial con penas de 12 años como petición
El juicio por la retención de una mujer en Chamberí durante cinco meses de 2024 ha arrancado este mismo miércoles. Con tres acusados y un testigo en el banquillo de la Audiencia Provincial de Salamanca, el testimonio de la víctima, con discapacidad intelectural y deterioro cognitivo, ha captado la mayor parte de la atención.
La mujer de 59 años ha comparecido por vía telemática y ha explicado que conoció a los acusados porque "vivía en la calle y un día me dijeron que fuera a su casa, que las injusticias ella no las aguantaban y me llevó a su casa". Un ofrecimiento que llegó el 4 de junio, tras la muerte de su marido, y que arrancó con buen trato en un primer momento, pero que todo cambió "muy deprisa" y dejaron de darle de comer y beber. Una pareja a la que se unió una tercera persona, a quien ella tildó ante los policías como "machaca" y que igual que ella presenta cierta discapacidad intelectual, quien colaboraba con ellos.
"Me pusieron en el patio y estaba con una manta en el suelo, me tiraba horas y horas porque no me sacaban", ha explicado ante el juez, asegurando que "no tenía llave" y no le permitían salir de la casa. Cinco meses de sufrimiento en los que cambiaron tres veces de lugar y en los que los acusados "compraban con mi dinero" y sin su consentimiento, después de falsificar su firma para cambiarla incluso de banco y utilizar su tarjeta. Compras entre las que se encontraba alcohol, explicando que el acusado es "alcohólico".
Preguntada por sus salidas a la calle, la víctima ha explicado que "había un parque y me sacaban cinco o diez minutos, un día sí y un día no". Tal fue el desgaste físico, que acabó sin fuerzas y que cuando cambiaron de piso tuvieron que llevarla al no poder ir por sí misma. "No había puertas, ventanas, luz... No había nada", ha detallado sobre la vivienda en la que finalmente la rescataron, incidiendo en que al principio podía moverse por el piso. "Quería irme y ella me amenazó", poniéndole "una pistola pequeña en la sien", ha recordado.
Sobre el viaje a Plasencia ha reiterado que "no me quedó más remedio" y que estuvo encerrada en un garaje, pasando hambre y sed, teniendo que llegar a beber "mi propio orín". Un mes en tierras extremeñas y que acabó con un regreso a Salamanca en el que continuó "empeorando" la situación con los acusados.
"TENÍA CÁNCER Y ME DIJERON QUE EL ÚNICO QUE ME PODÍA CURAR ERA DIOS"
"Me salió un bulto en el pecho y pedí ir al médico porque tenía cáncer, tengo cáncer de huesos, de pecho y metástasis, y me dijeron que el único que me podía curar era Dios", ha asegurado al ser preguntaba sobre si en algún momento pidió atención médica. Una ayuda que también pidió al tercer acusado, con quien fueron "novios" durante estos meses, y al que reclamó que fuera al banco para cambiar "la cartilla".
La persona que rescató a la víctima también ha comparecido ante el juez y ha explicado que llevaba días viéndola por la ventana, pero que "en un momento me pidió que si tenía un trozo de pan y se me activó la voz de alarma". Tras conseguir hacerle llegar "un bocadillo y fruta", logró contactar con la Policía Nacional y todo desencadenó en su rescate.
Durante la vista también ha comparecido un testigo que ha asegurado ante el juez que la víctima residía en la vivienda enfrente de la suya -ambas okupadas-, y que llegó entre junio y julio. Como consecuencia del estado de okupación del piso, la víctima vivía sin luz ni agua, pero que "la veía entrar y salir sola, otras veces acompañada -por los acusados-", pero nunca con el tercer implicado -quien en su momento explicó ser "un mandado"-.
Preguntado por si la mujer estaba encerrada, ha recalcado ante el juez que "para nada" y que comía porque "algunas veces le daba comida y a veces me daba a mí", así como que hasta septiembre "no" estaba encerrada bajo llave, pero que a partir de ese momento le perdió la pista después de que le dijera que se iba con los acusados a vivir a Plasencia, viéndola incluso subirse al coche. "Dijo que se iba con ellos a Plasencia, dicho de su propia voz", ha reiterado.
"De septiembre a diciembre no sabía que estaba ahí", ha asegurado, explicando a su vez que "no oí voces de la señora ni nada". "Supe que estaba en el piso cuando llegó la policía a sacarla de allí", recalcó, insistiendo en que incluso la hermana de la víctima fue un día de diciembre a preguntar por ella.
El turno de los péritos sirvió para que uno de ellos explicase la situación del tercer implicado - el "machaca", una persona "con una cierta discapacidad" y que, a tenor de las pruebas realizadas, cuenta con "dificultades" para oponerse a la opinión del resto de personas en un grupo o, incluso, discernir aspectos positivos o negativos. "La condición grupal puede ejercer mucha influencia", ha expresado la perito.
USO DE LAS CUENTAS BANCARIAS Y DE LA HABITACIÓN DE LA VÍCTIMA
Por su parte, agentes de la Policía Nacional que participaron en el rescate y que hablaron con los acusados y la víctima comparecieron ante el juez y las partes. Entre los puntos que han resaltado se encontró el uso de la cuenta bancaria de la víctima. "Cada vez que hay un ingreso de la pensión, hay un reintegro", han explicado, señalando que esto ocurría desde 2022 y que, tras las comprobaciones, pudieron comprobar como la acusada acudía al cajero y compraba en el estanco con la tarjeta de la víctima.
Cuestionados por el papel del tercer implicado, uno de ellos ha aseverado ante el juez que los otros dos acusados "se aprovechaban" de él, y que tras hablar con él comprobó que "era consciente, pero creo que no muy consciente". Un papel que ha apoyado otro de sus compañeros, quien apostilló "que no asumía bien lo que estaba pasando".
Otro de los policías que accedió a la vivienda para rescatar a la víctima ha asegurado que estaba "secuestrada". "Vimos un cubo donde hacía sus necesidades en la misma habitación", ha explicado el agente, recalcando que había "mucha suciedad" y "alguna botella" de agua. Cuestionado por si esa estancia tenía condiciones de salubridad, fue claro asegurando que "ni mucho menos". "Una persona no puede vivir en esas condiciones", sentenció otro de los agentes.
Por último, han explicado que encontraron "débil" a la víctima y que esta "nos comentó que cobraba una ayuda de algún tipo de discapacidad y que había una pareja que la había encerrado y estaba sacando el dinero".
Diferentes testimonios a lo largo de cerca de dos horas y que acabaron con un receso, tiempo de descanso antes de escuchar a los acusados.
Los servicios de emergencia han tenido que atender al hombre, que presentaba dolores en un tobillo y la espalda
El hombre ha requerido de asistencia médica por dolores en el cuello y la espalda
El joven, que se encontraba fuera del coche a la llegada de las asistencias, ha sido atendido por el personal sanitario de Pedrosillo el Ralo








