Fallece a los 88 años Virgilio Sánchez Marcos, durante décadas capellán de Los Montalvos

La Iglesia salmantina recuerda su vocación marcada por el servicio, la cercanía a los pobres y una vida sacerdotal vivida como misión.

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Fallece a los 88 años Virgilio Sánchez Marcos, durante décadas capellán de Los Montalvos
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
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La Diócesis de Salamanca ha despedido a uno de sus sacerdotes, recordando especialmente una vida marcada por la entrega pastoral y el servicio a los demás.  Durante su trayectoria, el sacerdote Virgilio Sánchez Marcos solía explicar el origen de su vocación recordando un descubrimiento fundamental que marcó su vida: entender que la existencia es, ante todo, una llamada al servicio. Con motivo de sus 50 años de ministerio sacerdotal, expresó con claridad esa convicción al afirmar que siempre se había alegrado de haber elegido un camino que no consideraba una simple profesión.

"No es una carrera ni una profesión, sino una vocación y una misión", señalaba al recordar su ordenación y el camino recorrido a lo largo de décadas de vida pastoral.

Natural de La Tala, donde nació el 19 de octubre de 1937, Virgilio Sánchez se formó en el Colegio María Auxiliadora de Salamanca y en el Seminario diocesano.  Se licenció en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y fue ordenado presbítero el 14 de abril de 1963. En 1969 regresó a Salamanca como vicario parroquial de Tejares. Vivió en una pequeña casa en el barrio de Chamberí, donde era frecuente verle recorrer las calles en su vespino. Más adelante, en 1983, el obispo Mauro Rubio le encomendó el servicio pastoral en diversas parroquias de la Sierra de Francia, entre ellas Sequeros y San Martín del Castañar, donde trabajó en equipo sacerdotal y en comunión con comunidades de vida consagrada. En 1996 fue destinado a la comarca de Vitigudino, concretamente a las parroquias de Escuernavacas y Moronta. Uno de los servicios más significativos de su ministerio fue el que desarrolló durante casi treinta años como capellán del Hospital de Los Montalvos

Su labor sacerdotal estuvo profundamente inspirada por el Evangelio y por el compromiso de llevar el mensaje cristiano a quienes más lo necesitan. A lo largo de su ministerio destacó especialmente por su cercanía con los más vulnerables, una dimensión que consideraba esencial dentro de la misión de la Iglesia.

En la etapa final de su vida residía en la Residencia diocesana de Salamanca, donde convivía con otros sacerdotes y también con laicos y laicas. Desde allí continuó acompañando espiritualmente la vida de la diócesis, participando en la vida comunitaria y sosteniendo con su oración y presencia discreta la actividad pastoral.

La comunidad diocesana ha querido expresar su agradecimiento por su vida y su ministerio, recordándolo como un sacerdote que vivió su vocación con sencillez y fidelidad.

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