Chamberí empieza a despedirse de su edificio fantasma: arrancan los trabajos en la antigua fábrica de lanas

La retirada del amianto ya está en marcha en el inmueble abandonado desde 1984 y abre la puerta a un derribo definitivo

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Chamberí empieza a despedirse de su edificio fantasma: arrancan los trabajos en la antigua fábrica de lanas
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
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Después de más de 40 años convertido en símbolo de abandono, el viejo complejo industrial de la antigua fábrica de lanas de Basilio Redondo, en el barrio de Chamberí, Salamanca, comienza a mostrar signos claros de transformación. Lo que durante décadas fue un foco de suciedad, inseguridad y preocupación vecinal ha entrado por fin en una fase decisiva: los trabajos de retirada de amianto ya han comenzado.

En los últimos días, la presencia de operarios especializados, maquinaria y nuevas señales en el entorno del edificio ha confirmado lo que hasta ahora eran solo anuncios administrativos. Entre las marcas visibles destacan pintadas que delimitan salidas de camiones y zonas de maniobra, indicios de que el movimiento en la parcela será cada vez mayor.

La actuación inicial se centra en la retirada del amianto —popularmente conocido como uralita— presente en distintas zonas de la construcción. Se trata de un proceso especialmente delicado, ya que este material, muy utilizado en el pasado en cubiertas y cerramientos, resulta peligroso cuando está deteriorado o ha superado su vida útil.

Según la normativa vigente, el amianto debe eliminarse obligatoriamente cuando se encuentra degradado o cuando se acometen obras de reforma o demolición. La intervención solo puede ser realizada por empresas homologadas inscritas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), con protocolos estrictos de seguridad para evitar la dispersión de fibras contaminantes.

Este paso no es menor. Supone el inicio real de un proceso largamente esperado y trabajado por los vecinos que reclamaron tanto al Ayuntamiento durante años continuados y que llegaron a reunirse con el Procuracor del Común y marca el comienzo del desmantelamiento progresivo de una estructura que llevaba décadas sin uso.

Señales de que el proceso va en serio

Aunque en el pasado hubo anuncios y promesas que no llegaron a materializarse, el actual despliegue técnico parece confirmar que esta vez el proceso avanza. Las inspecciones previas, la planificación administrativa y la llegada efectiva de equipos especializados apuntan a una intervención estructurada.

Una vez concluida la retirada del amianto, se espera que las fases posteriores del derribo puedan ejecutarse con mayor rapidez, ya sin el condicionante sanitario que implica este material.

Más allá de la demolición física, la actuación abre la puerta a la recuperación de un espacio urbano que llevaba más de cuatro décadas congelado en el tiempo, abre la opción de ampliar la estrechísima calle Mayor de Chamberí y, por lo tanto, es la posibilidad real de cerrar una etapa marcada por el abandono y muy luchada tanto por la comunidad de vecinos del edificio pegado a la fábrica, con Eva Castillo como portavoz al frente como por algunos vecinos particulares, como el expresidente de la Asociación de Vecinos de Chamberí, Emeterio, Berrocal, que han trabajado de manera denonada por ese derribo. 

1 comentario

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usuario anonimo hace 2 minutos
Los vecinos hasta que no la veamos en el suelo no nos lo vamos a creer y si eso pasa el merito es de quienes no han parado de insistir en ello
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