Jornada de encuentro y visibilidad en El Tormes con motivo del Día del Implante Coclear

Testimonios reales, arte y tecnología se unen en una jornada que ha reunido a asociaciones, familias y visitantes en torno a la salud auditiva

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Jornada de encuentro y visibilidad en El Tormes con motivo del Día del Implante Coclear
Jornada en El Tormes con motivo del Día del Implante Coclear.
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
Lectura estimada: 4 min.

El Centro Comercial El Tormes se ha sumado a la conmemoración del Día Internacional del Implante Coclear con una jornada que ha ido más allá de la sensibilización, convirtiéndose en un espacio de encuentro real entre personas, asociaciones y visitantes, donde la tecnología, la experiencia personal y la inclusión social han dialogado en primera persona.

Durante todo el día, cientos de visitantes han recorrido las distintas acciones organizadas en el centro, deteniéndose ante la muestra fotográfica, los escaparates inclusivos y las mesas informativas, generando preguntas, conversaciones y momentos de conexión espontánea.

Miradas que cuentan historias

Uno de los ejes de la jornada ha sido la Muestra Fotográfica de Personas Implantadas, cuya una de las dos partes es firmada por la fotógrafa Ariana Lampe Rivas, cuya historia personal atraviesa cada una de las imágenes expuestas.

Ariana nació con sordera y obtuvo su implante coclear cuando era niña. Desde entonces, su relación con el sonido y con el mundo se ha construido desde una escucha distinta, más atenta y consciente. "Estoy feliz de poder escuchar de una manera diferente", explicó durante la jornada, subrayando que su proceso no ha sido inmediato, sino fruto del aprendizaje constante y del paso del tiempo

Su trayectoria vital ha estado marcada por el movimiento y la adaptación. Nacida en Venezuela, ha residido en distintos países como Estados Unidos o España. Ariana ha ido construyendo su identidad personal y artística a través de múltiples lenguajes, culturas y formas de comunicación. Conoce varias lenguas de signos y defiende que cada una es un idioma propio, con matices y riqueza propias.

La fotografía apareció en su vida como una forma de expresión natural. "Es mi manera de visualizar lo que siento. Me hace sentir segura", explicó. A través de la cámara, Ariana encuentra un espacio donde la percepción visual cobra protagonismo y se convierte en relato.

Exponer su obra en El Tormes ha tenido para ella un significado especial: "Es la primera vez que me veo aquí, con mi trabajo expuesto. Me siento muy feliz", confesó emocionada.

Su trabajo no busca explicar la sordera, sino mostrar a las personas, normalizar la diversidad y abrir un espacio donde el visitante pueda observar sin prejuicios. Ariana mira al futuro con la misma filosofía con la que trabaja: aprender poco a poco, explorar nuevos caminos y seguir creciendo como artista.

De la experiencia personal al impulso colectivo

El proyecto ha sido impulsado por Cristina Hernández, persona implantada y creadora, junto a Jorge Jiménez, de Escaparates de Inclusión, cuya experiencia personal ha sido uno de los motores de esta iniciativa.

Cristina nació con sordera severa bilateral, que con el paso del tiempo evolucionó a sordera profunda. Durante años utilizó audífonos, hasta que hace aproximadamente un año se puso el implante coclear, iniciando un proceso de adaptación que describe como profundamente transformador. 

"Estoy recuperando sonidos que había dado por perdidos", explicó, refiriéndose a pequeños detalles cotidianos como el aleteo de los pájaros, el segundero de un reloj o el sonido del microondas

Más allá de la tecnología, Cristina subrayó la importancia del trabajo personal y emocional que acompaña a estos procesos. "He vivido la sordera con mucha vergüenza y miedo durante muchos años", confesó. Un camino que la llevó a realizar un profundo trabajo psicológico hasta llegar a un punto de aceptación desde el que hoy impulsa proyectos de visibilización.

Ese recorrido personal se ha convertido en propósito. "He transformado mi dolor en fuerza, y mi vergüenza en impulso", afirmó. Su objetivo es claro: normalizar la sordera, los audífonos, los implantes cocleares y la lengua de signos, sacando estas realidades del ámbito privado y llevándolas al espacio público

Cristina destacó especialmente el impacto de realizar estas acciones en un entorno cotidiano como un centro comercial. Según explicó, muchas de las conversaciones más valiosas surgieron de manera espontánea: personas que se detenían ante las fotografías, preguntaban por los implantes de los maniquíes o se acercaban a las mesas informativas movidas por la curiosidad.

También puso en valor el trabajo conjunto con las asociaciones participantes y el papel del acompañamiento profesional y asociativo: "La concienciación no es solo informar, es crear espacios donde las personas se sientan vistas y acompañadas", señaló.

Historias que se encuentran

Entre los asistentes, Cristina, persona con implante coclear, y su pareja, con discapacidad visual y auditiva, quisieron compartir su experiencia desde la vida cotidiana.

Cristina explicó que perdió la audición a los seis años, tras haber sido oyente durante su primera infancia. Aunque el origen exacto nunca llegó a determinarse, su proceso estuvo marcado por revisiones médicas, adaptación y aprendizaje constante. "Gracias al implante coclear he podido recuperar muchísimo. Mi recuperación fue rápida, pero también ha sido fruto del esfuerzo personal y del trabajo que he hecho conmigo misma", señaló.

Actualmente lleva dos implantes cocleares, y reconoce que la tecnología ha sido clave, pero no suficiente por sí sola. Destacó la importancia del acompañamiento psicológico, terapéutico y médico en todo el proceso, así como el papel de los recursos sanitarios y asociativos.

Para ella, jornadas como la celebrada en El Tormes son necesarias porque ayudan a desmontar ideas preconcebidas: "La sordera es una discapacidad que muchas veces no se ve. Por eso es tan importante darle visibilidad", afirmó.

Cristina también quiso enviar un mensaje más amplio, no solo como persona implantada, sino como parte de una pareja que convive con distintas discapacidades: "Lo bonito es aprender el uno del otro y saber que siempre hay alguien ahí. Si nos ayudamos mutuamente en la sociedad, entre parejas, entre amigos, mucho mejor".

Su testimonio puso el foco en algo esencial: más allá de la tecnología, la inclusión real pasa por la comprensión, el apoyo y la normalización en la vida cotidiana.

Durante la tarde, las mesas informativas de ASPAS y SADAP ofrecieron asesoramiento especializado, resolviendo dudas sobre salud auditiva y prevención. La jornada culminó con una quedada de personas implantadas en la plaza central, reforzando la idea de red de apoyo y comunidad.

 

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