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La mitad de las presas de Salamanca aún carece de plan de emergencia pese a la normativa vigente
Son protocolos obligatorios desde 2021 para avisar a la población y reducir riesgos en caso de rotura
La provincia de Salamanca mantiene una situación mejorable en materia de seguridad hidráulica, ya que varias de sus presas todavía no cuentan con un plan de emergencia plenamente implantado, a pesar de que la normativa estatal lo exige desde hace más de tres años. Así lo reflejan los datos facilitados por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a través del portal de transparencia de la Administración General del Estado.
En el caso de los embalses gestionados directamente por la CHD, solo una presa de la provincia dispone actualmente del plan de emergencia en funcionamiento.
Otras cuatro se encuentran aún en fase de redacción del proyecto, mientras que una más tiene el documento redactado pero pendiente de implantación. Además, otra presa salmantina está incluida en procesos de licitación, paso previo a la puesta en marcha del sistema de seguridad, según los datos que recoge EFE.
La situación mejora parcialmente en las presas no gestionadas por la CHD, muchas de ellas de titularidad privada. En este grupo, cinco embalses de Salamanca ya han implantado su plan de emergencia, aunque dos siguen pendientes de hacerlo, incumpliendo todavía las exigencias legales.
Estos planes son obligatorios desde la entrada en vigor del Real Decreto 264/2021, que regula las normas técnicas de seguridad de presas y embalses. La norma obliga a contar con estos protocolos tanto a las grandes presas como a aquellas más pequeñas cuya rotura podría provocar daños materiales, medioambientales o afectar a poblaciones y servicios esenciales.
Los planes de emergencia incluyen medidas esenciales como sistemas de aviso a la población, protocolos de actuación coordinados con Protección Civil y escenarios de riesgo ante posibles fallos estructurales. Su objetivo es reducir al máximo las consecuencias de una eventual rotura o mal funcionamiento.
La importancia de estos sistemas quedó marcada por tragedias históricas como la de Ribadelago (Zamora) en 1959, pero también por episodios más recientes, como el riesgo vivido en la presa de Forata durante la dana de Valencia en octubre de 2024.
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