La Guardia Civil y la GNR portuguesa desarrollaban un dispositivo de control en la N-620 cuando localizaron cuchillos, navajas y otros objetos potencialmente peligrosos
La Policía reduce con un táser a un hombre que los amenazó con una navaja tras asaltar un bar de Salamanca
Los agentes le conminaron a que tirase el arma, pero él mantuvo un "comportamiento intimidatorio", les amenazó y trató de huir
La Policía Nacional de Salamanca ha detenido a un varón por la supuesta comisión de un delito contra el patrimonio, otra contra el orden público y un tercero contra la libertad. Durante la intervención, los agentes tuvieron que usar un inmovilizador eléctrico, dada la actitud del arrestado.
Los policías acudieron a un bar en la zona de Capuchinos, ya que su dueño había contactado con ellos asegurando que le habían robado de forma violenta.
Según informaba la víctima, un varón había accedido al interior de la barra del bar y, esgrimiendo una navaja, había sustraído dinero en efectivo. El propietario del local les facilitó una detallada descripción tanto física como de vestimenta y les indicó también la dirección de huida.
Los agentes se personaron en el lugar, hablaron con la víctima y comenzaron a inspeccionar las inmediaciones. Así localizaron a un
individuo que coincidía plenamente con las características aportadas y que trató de huir al percatarse de la presencia policial.
Los agentes iniciaron la persecución a pie y le dieron alto de viva voz, aunque ignoró sus peticiones. Tras ser finalmente alcanzado, el agresor les hizo frente portando una navaja abierta con "actitud amenazante y con intención clara de acometerlos". Los policías le ordenaron de nuevo que tirara el arma y depusiera en su actitud. Él "en permanente comportamiento intimidatorio", intentó zafarse y escapar.
Acudieron más dotaciones y cerraron todas las vías de huida. El varón siguió ignorando las exigencias y esgrimió la navaja "de manera más amenazante" y "acometiendo" a los policías. Finalmente, ante las continuas negativas a obedecer las órdenes transmitidas, un agente extrajo de su dotación un dispositivo de inmovilización eléctrico (un táser) y le advirtió de que lo emplearía con él si mantenía su actitud. Dado que el detenido siguió en sus trece, el policía empleó el táser y le inmovilizó para desarmarlo, recuperando la navaja y los 135 euros que había sustraído del bar, deteniéndole y llevándole a dependencias policiales.
Una vez finalizados los trámites documentales, el detenido pasó a disposición del juzgado de instrucción en funciones de guardia de esta ciudad, que decretó su ingreso en prisión.
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