Silvia Domínguez: "Lo que queda no es lo que has ganado, sino cómo has vivido el camino"

Un año después de recibir el Premio Legado a la Trayectoria, sigue ligada al baloncesto desde otro lugar; habla sobre la identidad después del deporte, su vínculo con Salamanca, del futuro y de la necesidad de encontrar nuevas pasiones

Silvia Domínguez: "Lo que queda no es lo que has ganado, sino cómo has vivido el camino"
Silvia Domínguez (Foto: Arai Santana)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 9 min.

Durante más de veinte años, Silvia Domínguez supo exactamente quién era: una jugadora de baloncesto. Los entrenamientos, los partidos, los viajes, los objetivos y una camiseta -la de Avenida-, construyeron una identidad tan reconocible como su número 6. Hace un año, cuando recibió el Premio Legado a la Trayectoria, acababa de comenzar a descubrir qué había después de todo aquello. Hoy, con algo más de distancia, reconoce que la pasión por el baloncesto permanece, pero que el ritmo ha cambiado y también la necesidad de buscar quién es Silvia cuando deja de ser la jugadora.

No ha sido un camino sencillo. "Pierdes un poco una identidad", admite. La transición le ha obligado a mirar hacia dentro, a aprender a gestionar un tiempo que antes no existía y a descubrir nuevas formas de seguir vinculada al deporte. Las retransmisiones, la posibilidad de trabajar algún día con jóvenes jugadoras y su relación con Avenida forman parte de ese nuevo mapa. También algo mucho más sencillo y, para ella, extraordinario: poder disfrutar de su hijo y estar presente en momentos que durante su carrera profesional no podía vivir.

Un año después de hablar de legado, Silvia Domínguez empieza a comprobar que dejar huella no significa necesariamente quedarse en la pista. También significa seguir transmitiendo unos valores, acompañar a quienes vienen detrás y conseguir que, cuando el tiempo pase, por encima de los títulos permanezcan la entrega, la pasión, el sacrificio y las personas que compartieron el camino.

P- Ha pasado un año desde que recibiste el Premio Legado. ¿En qué ha cambiado Silvia Domínguez durante este tiempo?

R- Lo que no ha cambiado es la pasión por el baloncesto, eso seguro. Quizás el ritmo de vida sí ha bajado un poco, pero al mismo tiempo me he dado cuenta de que el baloncesto me sigue gustando muchísimo y de que quiero tenerlo muy cerca de mi vida.

El ritmo de vida sí ha bajado un poco, pero al mismo tiempo me he dado cuenta de que el baloncesto me sigue gustando muchísimo y de que quiero tenerlo muy cerca de mi vida"

P- ¿Qué es lo que echas de menos de aquella vida y qué agradeces haber dejado atrás?

R- Lo que no echo de menos son los cuarenta mil viajes al año, y además de una manera un poco forzada. Ahora también viajo, pero porque yo lo elijo. No me voy a ir a un sitio súper recóndito de la República Checa porque sí.

En cambio, a veces echo de menos esa convivencia que te crea un equipo y todo lo que significa trabajar en equipo. Creo que te aporta muchísimas cosas y ahora todo es un poco más solitario. Esa parte sí la echo de menos. Lo que no echo de menos es la parte del día a día en la que, a veces, sí o sí tienes que pasar por el aro y hay días que cuesta mucho.

Tienes que crearte otra identidad. Buscar ese yo dentro de lo que no es ser jugadora de baloncesto quizá sea lo más complicado"

P- ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma en este primer año?

R- Quizás porque había visto a otras personas en mi situación que lo estaban pasando mal, era consciente de que podía ser complicado. Cuando acabas pierdes un poco una identidad que hasta ese momento es muy reconocible porque eres jugadora profesional de baloncesto y todo el mundo te conoce como eso. De repente pasas a ser 'exjugadora de' y tienes que crearte otra identidad. Buscar ese yo dentro de lo que no es ser jugadora de baloncesto quizá sea lo más complicado.

Aun así, durante este primer año todo el mundo me sigue relacionando con el baloncesto. El hecho de poder estar retransmitiendo partidos, ir a los campos y seguir vinculada al deporte hace que la gente de alrededor me siga viendo como la que jugaba al baloncesto.

P- Hablábamos el año pasado de qué significaba dejar legado. Ahora, con algo más de perspectiva, ¿el legado de una jugadora se construye mientras está jugando o también hay que seguir manteniéndolo cuando deja de jugar?

R- Creo que hay un poco de ambas cosas. Mientras estás en activo vas creando todo eso y es muy bonito que, cuando dejas de ejercer la profesión, la gente pueda decir: "Silvia ha dejado esto en el baloncesto, su manera de hacer las cosas, de compartir con el resto". Pero desde fuera también puedes seguir muy vinculada. Al final sigues teniendo relación con gente que está dentro, que en algún momento puede pedirte ayuda, y te siguen viendo como un referente aunque te hayas retirado.

Creo que sigue siendo una responsabilidad desde fuera continuar ejerciendo esos valores que te caracterizan.

P- Después de tantos años en Avenida, ¿cómo sigue siendo tu relación con el club y cómo valoras el proceso de cambio que está viviendo?

R- Mi relación sigue estando ahí, con la gente que forma parte del club. Sigo yendo a todos los partidos que puedo. Al final, viviendo aquí en Salamanca, es fácil y es algo que quiero hacer y que me gusta.

La verdad es que el cambio me pilló un poco fuera de juego. No sabía nada de lo que estaba ocurriendo pero creo que ahora mismo lo más importante es que todo el mundo alrededor sea consciente de que se vuelve un poco a los orígenes. Cuando yo vine aquí, hace un montón de años, era un equipo que tenía que luchar contra el todopoderoso. Se celebraba llegar a una final, se celebraba poner en apuros a un equipo grande y ahora no hay un solo equipo arriba, sino varios, y la gente tiene que ser consciente de que hay que apoyar, apretar y ayudar a todas las jugadoras que vienen aquí sabiendo que tienen la oportunidad de estar en un club histórico.

Pero sin la presión de que sí o sí hay que ganar títulos, porque estaríamos desvirtuando un poco los objetivos reales.

Siempre he sido muy independiente, muy de hacerlo todo yo y cargar con todo. Y quizá no tengo que ser así toda mi vida"

P- ¿Hay algún momento en el que dejas de sentirte la jugadora Silvia Domínguez para pasar a ser simplemente Silvia Domínguez?

R- Creo que empiezas a analizarte un poco más en todas las cosas. Hasta ahora tenías una identidad súper marcada y clara, y también mucha gente alrededor que quizá te trata de una manera especial por ser Silvia Domínguez. Eso no desaparece, pero sí empiezas a indagar un poco más dentro de ti.

Estoy haciendo un trabajo con una psicóloga porque creo que tienes que trabajar esa parte y es algo muy interesante. He descubierto algunas manías y maneras de hacer las cosas muy propias, y quizá necesito tener ahora un poco más de flexibilidad que hasta ahora. Siempre he sido muy independiente, muy de hacerlo todo yo y cargar con todo. Y quizá no tengo que ser así toda mi vida.

Empezar a descubrirlo y trabajar para abrir un poco todo eso es interesante y, a la vez, complicado.

P- Ahora tienes un tiempo que antes no tenías. ¿También eso te está permitiendo conocerte de otra manera?

R- Sí. Ahora es verdad que tengo mucho más tiempo libre y eso también da pie a poder trabajar en una misma. Antes no lo tenías: había cosas que simplemente tenías que resolver y seguir adelante.

P- El baloncesto femenino ha seguido evolucionando durante este último año. ¿Cómo observas ahora ese cambio desde fuera?

R- Sin duda, creo que es un momento que hay que aprovechar. La visibilidad que se está dando ahora mismo al baloncesto femenino es muy grande.

Es verdad que también existe el problema de todas las ligas emergentes que hay ahora, que pueden dificultar un poco el nivel deportivo de la liga en España, pero creo que se están construyendo unas bases y que hay que seguir trabajando sobre ellas. Está llegando a muchas casas, a muchas niñas y a muchos niños, y creo que eso hay que seguir explotándolo.

P- Cuando una deportista deja de competir, ¿es importante que tenga preparado ese siguiente paso o hay que permitirse también no saber qué viene después?

R- Creo que es un viaje y que tenemos que descubrirlo. A veces pensamos que tenemos que tenerlo todo resuelto inmediatamente, y por suerte no tiene por qué ser así.

Conozco gente que me ha dicho que estuvo dos o tres años sin hacer nada y después hizo clic y dijo: "Vale, quiero esto". Yo sí tengo algunas cosas en mente. Por ejemplo, las retransmisiones deportivas empezaron porque surgió una oportunidad. No tenía grandes expectativas y la verdad es que me ha sorprendido y me ha gustado muchísimo.

De momento quiero seguir por ahí, pero tampoco quiero abandonar mi idea de hacer entrenamientos específicos con cantera o con jugadoras profesionales. Me atrae mucho esa parte del entrenamiento individual o en grupos pequeños, trabajar en la mejora individual de la jugadora. Es algo que me gusta muchísimo, aunque todavía tengo que darle una forma.

Creo que se sabe muy poco de todo lo que supone pasar de ser deportista profesional a, de repente, estar ahí y ser una persona más"

P- ¿Crees que el deporte acompaña suficientemente a los deportistas en ese proceso de transición?

R- Creo que se sabe muy poco de todo lo que supone pasar de ser deportista profesional a, de repente, estar ahí y ser una persona más. Quizá no se trabaja lo suficiente o no hay información suficiente. Es verdad que ahora hay más asociaciones y más recursos, pero creo que hay que conseguir que esa información llegue a los deportistas cuando todavía están en activo.

Porque cuando estás en pleno rendimiento no piensas más allá. Si eres como yo, con el foco al cien por cien en esto, no quieres saber nada de otras cosas porque estás en el aquí y el ahora. Pero hay que trabajar un poco más para llegar a esos deportistas, abrirles la mente y empezar a preparar cosas para su futuro, sobre todo a nivel mental.

Ahora mismo tengo dos objetivos muy claros. Uno es disfrutar de mi hijo y encontrar realmente una cosa y poder decir "esto es lo que me gusta, lo que me apasiona al cien por cien" y dedicarle tiempo"

P- Después de haber ganado prácticamente todo, ¿qué significa tener un objetivo para la Silvia Domínguez que ya no es jugadora?

R- Ahora mismo tengo dos objetivos muy claros. Uno es disfrutar de mi hijo porque creo que me he perdido muchas cosas durante mi carrera y poder decir que ahora cada fin de semana puedo ir a ver un partido, verle jugar o simplemente estar ahí para esas cosas, para mí es un objetivo. Aunque pueda parecer algo completamente normal para todo el mundo, para mí hasta ahora no lo había sido.

Y el otro objetivo es seguir dándole forma a ese pensamiento que tengo de cara al futuro: encontrar realmente una cosa y poder decir "esto es lo que me gusta, lo que me apasiona al cien por cien" y dedicarle tiempo.

P- Hace un año recibías el Premio Legado por todo lo que habías construido durante tu carrera. Si dentro de unos años alguien pronuncia el nombre de Silvia Domínguez, ¿qué te gustaría que asociara a ese nombre?

R- Me gustaría que, cuando se pensara en mí como deportista, sobre todo se pensara en la entrega, en la pasión y en el sacrificio hacia un objetivo que he tenido siempre y que dentro de ese proceso no solo me he focalizado en mí, sino que he sido capaz de pensar en la gente que tenía a mi alrededor. En un deporte de equipo me parece mucho más importante eso que uno mismo.

Me gustaría que cuando se hablara de mí fueran esas ideas las que relucieran por encima de "ha ganado esto", "ha hecho esto" o todo lo demás. Porque al final lo que queda es esto. Ahora, cuando veía gente en el Mundial o me encuentro con exjugadoras a las que hacía diez años que no veía, y podemos rememorar esos tiempos, o simplemente tener a esas personas ahí aunque no las veas cada día, te das cuenta de que eso es lo que hace que todo haya sido especial. Lo que queda.

 

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