De las orillas del Tormes a un muro de Badajoz: la increíble historia del 'Lazarillo de Tormes' emparedado
Con motivo del Día de las Bibliotecas, recordamos la historia del ejemplar que permaneció oculto durante más de cuatro siglos
Salamanca está acostumbrada a convivir con los libros. Sus universidades, sus bibliotecas históricas y sus calles forman parte de una tradición cultural que llega hasta nuestros días desde hace siglos. Pero hay historias literarias que esconden grandes sorpresas. Una de ellas es la del Lazarillo de Tormes, la novela que convirtió la picaresca en literatura universal y que, siglos después de su publicación, protagonizó un hallazgo digno de una novela de misterio.
Con motivo del Día Internacional de las Bibliotecas, que se celebra cada 24 de octubre, merece la pena volver la mirada hacia una historia que conecta directamente con Salamanca: la de un ejemplar del Lazarillo que permaneció oculto durante siglos dentro de una pared y que permitió descubrir una edición desconocida de una de las obras más importantes de la literatura española
La historia de Lázaro comienza junto al río Tormes y sitúa en territorio charro algunos de los episodios más reconocibles de la novela. A través de un muchacho obligado a ingeniárselas para sobrevivir, el autor anónimo retrató una sociedad marcada por la pobreza, las desigualdades y las apariencias.
Sin embargo, la historia del libro guarda otro escenario inesperado. En agosto de 1992, durante las obras de rehabilitación de una vivienda de Barcarrota, un municipio de la provincia de Badajoz, unos albañiles encontraron varios libros del siglo XVI emparedados. Entre ellos había un ejemplar del Lazarillo de Tormes impreso en Medina del Campo en 1554, una edición que hasta entonces no figuraba entre las conocidas.
Hasta ese momento se conocían otras tres ediciones de la novela fechadas en 1554, impresas en Burgos, Alcalá de Henares y Amberes. El ejemplar de Barcarrota incorporó una cuarta ciudad de impresión a la historia editorial de la obra y abrió nuevas posibilidades para estudiar cómo se transmitió este texto.
¿Por qué acabó escondido en una pared?
El Lazarillo era una obra incómoda para su tiempo. Su retrato crítico de determinados comportamientos sociales y religiosos contribuyó a que la novela fuera incluida en el índice inquisitorial de 1559. El conjunto de Barcarrota reunía, además, otros títulos de contenido humanista, religioso, erótico y esotérico, lo que ha alimentado la hipótesis de que su propietario quisiera mantenerlos a salvo.
La Junta de Extremadura adquirió la colección en 1995 y el ejemplar fue difundido mediante una edición facsimilar en 1996.
La historia del ejemplar de Barcarrota encaja con el espíritu del Día de las Bibliotecas: recordar que estos espacios no son simples depósitos de libros, sino lugares donde se conserva la memoria, se recuperan historias y se protege un patrimonio que puede cambiar nuestra manera de entender el pasado.








