La metadona toca mínimos en Castilla y León: un 67% menos de pacientes que en 2001
La buprenorfina gana peso como alternativa y la heroína pierde protagonismo en las consultas de drogodependencias
La metadona pierde terreno en Castilla y León donde los tratamientos con este fármaco, utilizado para tratar la dependencia de opioides como la heroína, bajaron en 2025 hasta las 1.451 personas, frente a las 1.520 del año anterior. Son 69 pacientes menos en un solo ejercicio, un descenso del 4,5% que prolonga una tendencia iniciada hace más de dos décadas. La cifra refleja hasta qué punto ha cambiado el perfil de las personas atendidas por drogodependencias en la comunidad que qued lejos de los años en los que la heroína ocupaba un lugar central en los problemas de adicción. Los programas de mantenimiento con metadona han ido perdiendo usuarios de forma sostenida, al tiempo que se consolidan otras opciones terapéuticas.
Según la Memoria 2025 del Plan Autonómico sobre Drogas de Castilla y León, el número de personas en tratamiento se encuentra muy por debajo de los máximos registrados a comienzos de siglo. En 2001, el programa alcanzó su récord, con 4.398 pacientes. Desde entonces, el volumen de usuarios se ha reducido cerca de un 67%.
La comparación con los años más recientes también muestra la magnitud del cambio. En 2014 había 2.697 personas en tratamiento con metadona, un 46% más que en 2025. En poco más de una década, el programa ha perdido casi la mitad de sus usuarios.
Nuevo mapa de las adicciones
El recorrido histórico ayuda a entender esta evolución. El programa de mantenimiento con metadona comenzó en 1986 en León y Valladolid y creció con fuerza durante los años noventa, en plena expansión de los problemas asociados al consumo de heroína. De los 1.339 tratamientos registrados en 1994 se pasó a 1.798 en 1995, antes de alcanzar el máximo histórico de 2001.
La memoria autonómica relaciona el descenso actual con la menor presencia de la heroína entre las personas atendidas en los recursos especializados, el envejecimiento de quienes comenzaron a consumir esta sustancia hace décadas y la escasa llegada de nuevos usuarios a estos programas contribuyen a explicar la caída.
La evolución no significa que la heroína haya desaparecido, sino que su peso en el conjunto de las adicciones atendidas es hoy mucho menor que en los años ochenta y noventa. Los patrones de consumo han cambiado y también lo han hecho las necesidades de tratamiento.
La metadona baja, pero otras terapias resisten
El descenso también se observa en el conjunto de los tratamientos sustitutivos con opioides, que incluyen la metadona y otras alternativas farmacológicas. Durante 2025, estos programas atendieron a 1.782 personas, frente a las 1.848 de 2024. La reducción fue del 3,6%. Sin embargo, las distintas opciones terapéuticas presentan evoluciones diferentes. La buprenorfina mantuvo cifras prácticamente estables, con 331 pacientes en 2025, frente a los 328 del año anterior.
Dentro de estos tratamientos destaca la combinación de buprenorfina y naloxona, que pasó de 232 a 263 pacientes en un año. Por el contrario, la buprenorfina administrada en solitario descendió de 96 a 68 personas. Entre las opciones disponibles figuran también formulaciones inyectables de liberación prolongada, que permiten espaciar las administraciones.
Los datos apuntan así a una diversificación de los tratamientos para la dependencia de opioides, aunque la metadona continúa siendo la principal referencia por número de pacientes.
Las cárceles, una cuarta parte de los tratamientos
La atención a las personas que reciben metadona se distribuye entre distintos recursos asistenciales. Los Centros de Atención a Drogodependientes (CAD) concentraron el 71,7% de los tratamientos en 2025 y siguieron siendo el principal punto de atención. Los centros penitenciarios ocuparon el segundo lugar, con 324 pacientes, el 22,3% del total. La cifra supone un aumento considerable respecto a 2024, cuando se contabilizaron 250 personas en tratamiento en las cárceles de la comunidad.
Castilla y León contaba el pasado año con 39 centros acreditados para desarrollar estos programas, además de dos servicios móviles de dispensación. Estos dispositivos permiten acercar la medicación a personas que viven en zonas alejadas de los centros asistenciales y reducir los desplazamientos. En total, 128 personas recibieron metadona a través de estos recursos descentralizados, entre ellos las unidades móviles de Ponferrada y Salamanca y otros puntos de dispensación repartidos por la comunidad.








