Meins Avenida gana la partida que Ružomberok llevó al barro
Aprende a convivir con el juego físico del conjunto eslovaco y encuentra en el rebote y la conexión entre Roumy y Mikulasikova las claves para cerrar su estreno europeo (75-64)
La partida europea comenzaba en Salamanca con más incógnitas que certezas para Meins Avenida. Enfrente estaba el MBK Ružomberok, un rival del que todavía había pocas referencias y que llegaba a Würzburg con unos números que invitaban a no concederle ni una casilla. Como en una partida de ajedrez, el primer movimiento debía servir para tantear al adversario, descubrir sus intenciones y empezar a localizar dónde podía estar la ventaja. Las de Raquel Romo llegaban con la ilusión renovada y una idea de juego reconocible, pero Europa exige algo más que iniciativa: también obliga a leer la posición, medir los riesgos y saber cuándo acelerar y cuándo conviene pensar un movimiento más antes de lanzarse al ataque.
En los dos primeros partidos disputados en casa, Meins Avenida había tenido comienzos tímidos, algo erráticos. Tocaba comprobar cómo respondía ante un rival del que apenas había referencias, porque no es lo mismo conocerlo por sus actuaciones en la competición doméstica que verlo desenvolverse en Europa. Sí se sabía que el Ružomberok tenía jugadoras dispuestas a resolver por su cuenta cuando el ataque se atascaba. La salida exigía concentración, pero Avenida concedió dos rebotes ofensivos que dieron una nueva oportunidad a Yatskovets. La ucraniana no la desaprovechó y anotó el triple que colocaba el 4-9. En apenas unas acciones ya había mostrado buena parte de su repertorio: cerraba el rebote en defensa, sacaba el balón y también encontraba el camino al aro.

Meins Avenida necesitaba subir prestaciones atrás para poder correr. En ataque posicional, la defensa eslovaca se le atragantaba: los tiros no entraban y tampoco aparecían segundas oportunidades. Al conjunto salmantino le costaba acostumbrarse a la dureza del baloncesto europeo multiplicada en el caso de este rival, mientras el Ružomberok se sentía cada vez más cómodo y ampliaba su ventaja hasta los diez puntos (6-16).
Un triple de Roumy rompió la sequía anotadora justo después de que Romo diera entrada por primera vez a Kennedy Brown. Avenida necesitaba adaptarse a un contexto distinto, con menos posibilidades de sacar rápido y sorprender al rival, una circunstancia que restaba oportunidades a una de sus señas de identidad: imprimir velocidad al juego. Aun así, cuando encontraba espacio, aceleraba. Mawuli protagonizó una salida rapidísima, forzó una falta y convirtió sus dos tiros libres para situar el 12-18. El triple de Roumy con el que terminó el primer cuarto confirmó que Avenida empezaba a soltar la presión y a entender mejor la partida.
Roumy enciende al equipo
La francesa acercó un poco más a las suyas con la primera canasta del segundo cuarto y, para entonces, Würzburg ya estaba metido de lleno en el partido. Una de las virtudes del equipo de Romo es precisamente esa capacidad para hacer creer a la grada con apenas unos destellos de acierto. Y si alguien necesitaba una referencia para recuperar la confianza, esa era Claudia Soriano. La base subió una marcha en defensa y robó un balón que ayudó a igualar el encuentro después de una acción que terminó con tiros libres para Avenida.
La defensa salmantina empezó a conducir al Ružomberok hacia el terreno que más le convenía: ataques menos elaborados y acciones individuales de sus jugadoras. Sin embargo, el conjunto eslovaco también endureció su respuesta. Sus bloqueos fueron más contundentes y adelantó las líneas para presionar el balón, una fórmula que frenó el avance de Avenida y provocó un par de pérdidas. Pese a ello, el 2+1 de Inés Santibáñez permitió al equipo local mantenerse por delante: 29-28 a cinco minutos del descanso.
Avenida alternaba a sus dos bases, que encontraron en las penetraciones una vía para generar peligro ante las dificultades para hacer llegar el balón a las interiores, bien vigiladas por la defensa visitante. En el otro lado, las acciones individuales de Yeaney, apoyada en su fuerza y velocidad, mantenían al Ružomberok a rebufo.
El equipo de Romo supo entonces cambiar de recurso y buscar con inteligencia a Brown cerca del aro. Los balones por arriba encontraron a la pívot estadounidense, que provocó faltas consecutivas. Sus cuatro tiros libres, unidos a otros dos de Soriano, permitieron a Avenida marcharse al descanso con una ventaja de 43-38. Después de un primer cuarto en el que había ido a remolque, el equipo salmantino había corregido su posición y empezaba a encontrar las casillas desde las que hacer daño.

El rebote vuelve a complicar la partida
La reanudación no fue sencilla. Mikulasikova, que no había terminado de sentirse cómoda en la primera mitad, lo intentó en la primera acción, pero no acertó. Andelová acercó al Ružomberok y, poco después, Yatskovets volvió a poner por delante a las visitantes. La ucraniana seguía marcando el paso de su equipo cada vez que encontraba una oportunidad para hacerlo. El pulso se mantenía al máximo y Romo pidió tiempo muerto en cuanto vio que Avenida volvía a ceder en una de las batallas decisivas: el rebote. Las segundas opciones estaban alimentando buena parte de la anotación eslovaca, y cerrar ese grifo se había convertido en una prioridad.
Avenida debía mantener la calma ante el contacto constante y las faltas que recibía, algunas de las cuales no encontraban respuesta arbitral. Entre las que sí se señalaron, Yatskovets cometió la cuarta a 4 minutos y 32 segundos del final del tercer cuarto. La referencia era importante, pero el daño principal seguía llegando desde el rebote.
Mikulasikova regresó a pista para buscar soluciones en un periodo en el que anotar resultaba cada vez más complicado para ambos equipos. La interior eslovaca de Avenida encontró por fin una canasta de mérito, bailando en la zona para superar a su defensora y colocar el 53-50. La acción obligó al banquillo visitante a detener el partido.
Romo apostó entonces por juntar a Mikulasikova y Brown, dos torres con las que quería ganar presencia cerca del aro. Pero cuando Avenida parecía haber conseguido cerrar el cuarto con ventaja, Andelová acertó con un triple sobre la bocina. El marcador reflejaba un ajustado 55-53 y dejaba todo abierto para los diez minutos finales.
El Ružomberok había convertido el encuentro en una partida larga, llena de interrupciones, contactos y acciones que impedían que el juego adquiriese continuidad. Justo lo contrario de lo que buscaba Avenida, un equipo que necesita ritmo para desplegar su baloncesto. Sin claridad para anotar y con puntos que se escapaban en acciones aparentemente sencillas, el desgaste empezaba a pesar.
Por eso se celebró con tanta fuerza el triple de Roumy que colocaba el 58-55 con más de siete minutos por disputarse. No era una canasta definitiva, pero sí una señal de que Avenida volvía a encontrar una solución en un momento en el que cada posesión costaba un mundo.
Esta vez, el equipo salmantino leyó bien dónde podía hacer daño. Mikulasikova, emparejada con Yatskovets, que seguía jugando con cuatro faltas, se convirtió en una referencia ofensiva. Dos canastas de la pívot, que ha empezado a construir una conexión más que interesante con Roumy, ampliaron la diferencia hasta el 62-55 y obligaron al entrenador eslovaco a pedir tiempo muerto.

El nerviosismo también se hizo visible en el banquillo visitante, cuyo técnico recibió una falta técnica entre continuas indicaciones a sus jugadoras. Soriano aprovechó el momento para ampliar la ventaja hasta los once puntos a 4 minutos y 20 segundos del final. Avenida había encontrado por fin un margen para respirar, aunque todavía debía superar el último obstáculo: mantener la cabeza fría en un partido que seguía lleno de contactos e interrupciones.
El encuentro exigía ya más resistencia que sutileza. Avenida tenía que administrar el tiempo, proteger su ventaja y aceptar que aquella no iba a ser una partida de movimientos elegantes. Tocaba jugar con inteligencia en el barro, evitar errores y resolver cada posesión con decisiones sencillas y contundentes.
La sutileza del ajedrez estuvo más en el fondo que en la forma. Porque el estreno europeo no se resolvió con una partida limpia ni con una sucesión de movimientos brillantes, sino con paciencia, lectura del rival y capacidad para cambiar de estrategia. Meins Avenida supo corregir a tiempo y terminó ganando una partida que, durante muchos minutos, se había jugado en el terreno que más convenía al Ružomberok.
MEINS AVENIDA (16+27+12+20): Claudia Soriano (16), Stephanie Mawuli (8), Rebeka Mikulasikova (18), Emma Johansson (2), Martina Fassina (0) -cinco inicial-, Sara Roumy (17), Inés Satibáñez (6), Davinia Ángel (2), Kennedy Brown (6).
MBK RUZOMBEROK (20+18+15+11): Zoesha Smith (14), Terezla Kraisiova (0), Alexandra Chovanikova (0), Olha Yatskovets (20), Andrea Andelova (16) -cinco inicial-, Bendu Yeaney (9), Michaela Dravcova (2), Diana Mikovcakova (0), Tereza Vandilkova )2=, Duratna (0).
ÁRBITROS: Tiago Roxo Pedrigâo (POR), Michaela Scholzova (CZE) y Balázs Popgyákunik (Hungría). Eliminaron por cinco faltas a Kraislova y Yatskovets
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera jornada de la liguilla de clasificación de la Eurocup Women disputado en el Würzburg Silvia Domínguez.
MEINS AVENIDA (16+27+12+20): Claudia Soriano (16), Stephanie Mawuli (8), Rebeka Mikulasikova (18), Emma Johansson (2), Martina Fassina (0) -cinco inicial-, Sara Roumy (17), Inés Satibáñez (6), Davinia Ángel (2), Kennedy Brown (6).
MBK RUZOMBEROK (20+18+15+11): Zoesha Smith (14), Terezla Kraisiova (0), Alexandra Chovanikova (0), Olha Yatskovets (20), Andrea Andelova (16) -cinco inicial-, Bendu Yeaney (9), Michaela Dravcova (2), Diana Mikovcakova (0), Tereza Vandilkova )2=, Duratna (0).
ÁRBITROS: Tiago Roxo Pedrigâo (POR), Michaela Scholzova (CZE) y Balázs Popgyákunik (Hungría). Eliminaron por cinco faltas a Kraislova y Yatskovets
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera jornada de la liguilla de clasificación de la Eurocup Women disputado en el Würzburg Silvia Domínguez.








