Salamanca concentra el 80% del ganado de lidia de Castilla y León: las claves de una raza única
La provincia reúne 22.678 ejemplares inscritos en el Libro Genealógico y destaca por el peso de sus ganaderías, la conservación de los encastes y los proyectos de innovación
La ganadería de lidia mantiene un importante peso en el campo de Castilla y León, tanto por su valor genético como por su relación con el paisaje de la dehesa y la economía rural. Salamanca es uno de los principales referentes de esta actividad: concentra 22.678 animales inscritos en el Libro Genealógico, cerca del 80 % del censo autonómico de esta raza.
Estas cifras han cobrado protagonismo con la celebración en Salamanca del 75 aniversario de la Asociación de Ganaderías de Lidia, una entidad que agrupa a más de 350 explotaciones de España, Francia y Portugal. Durante el acto, el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, puso en valor el trabajo de los ganaderos y su contribución a mantener una raza caracterizada por su diversidad.
El peso del sector también se refleja en el número de explotaciones. Castilla y León cuenta con 170 ganaderías de lidia, el 19 % del total nacional, y cerca de 29.000 animales registrados, más del 18 % del censo español. De ellas, 75 están vinculadas a la asociación, lo que convierte a la Comunidad en la autonomía con mayor presencia dentro de esta organización. Salamanca reúne 48 de esas explotaciones asociadas, más de la mitad de las registradas en la región.
La diversidad genética
La conservación de los distintos encastes es uno de los grandes retos de la ganadería de lidia. La raza, reconocida como autóctona española de fomento, es el resultado de siglos de selección y de la evolución de diferentes líneas ganaderas, cada una con características propias. En este proceso, el Libro Genealógico desempeña una función esencial, ya que permite registrar los animales y preservar la información necesaria para mantener la diversidad genética. El trabajo desarrollado durante generaciones por los ganaderos ha sido determinante para seleccionar ejemplares, conservar las particularidades de cada encaste y mejorar las explotaciones.
Más allá de la cría, esta actividad está estrechamente ligada a la conservación de espacios naturales como la dehesa, donde el aprovechamiento extensivo del territorio contribuye al mantenimiento del paisaje y de la biodiversidad. También sostiene actividad económica en zonas rurales, en las que las explotaciones ganaderas forman parte del tejido productivo.
Investigación e innovación
La continuidad del sector pasa asimismo por incorporar nuevas herramientas que permitan afrontar los retos sanitarios, productivos y ambientales. En este ámbito, la Junta de Castilla y León respalda actuaciones relacionadas con la mejora genética, la sanidad animal, la innovación y la sostenibilidad.
El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) colabora con la Asociación de Ganaderías de Lidia en diferentes proyectos de investigación y transferencia de conocimiento. El objetivo es trasladar los avances científicos a las explotaciones y facilitar sistemas de producción más eficientes y sostenibles. Entre las iniciativas figura Barinatub, centrada en la tuberculosis bovina, y Databovis, que trabaja en el uso de datos y de inteligencia artificial aplicados a la ganadería. También destaca Agrocomunica, orientada a mejorar la conexión entre la investigación, el sector agroalimentario y la sociedad.
A estos programas se suma Innobravo, dirigido específicamente a la ganadería de lidia de Castilla y León. Su trabajo aborda cuestiones como la alimentación de los animales, el bienestar animal, la sostenibilidad de la producción extensiva, la conservación de los recursos genéticos y la valorización de la carne de lidia.








