Meins Avenida y la idea de poner ladrillos para hacerse fuerte en Würzburg ante el Inversus Gernika

El equipo de Raquel Romo quiere recuperar las buenas sensaciones con Kennedy Brown como novedad y la incógnita de su posible debut

Meins Avenida y la idea de poner ladrillos para hacerse fuerte en Würzburg ante el Inversus Gernika
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

 

Hay una lección en el cuento de los tres cerditos que también sirve para el baloncesto: no todas las casas resisten igual cuando llega el lobo. La paja permite levantarla deprisa; la madera exige algo más de trabajo, pero sigue teniendo sus límites. El ladrillo necesita tiempo, paciencia y esfuerzo. A cambio, aguanta mejor cuando el viento sopla de verdad. El nuevo Meins Avenida está todavía averiguando con qué materiales quiere levantar su temporada. Ante Cadí La Seu dejó buenas sensaciones y se llevó la primera victoria. En Valencia llegó el primer vendaval serio: un rival de enorme potencial, una defensa mucho más exigente y una segunda parte que mostró cuánto le queda por aprender a un equipo prácticamente nuevo.

Ahora toca volver a casa. Würzburg Silvia Domínguez espera al Avenida con una nueva prueba ante el Inversus Gernika Bizkaia y una novedad que puede empezar a cambiar las piezas del equipo: Kennedy Brown, anunciada el viernes y ya trabajando a contrarreloj con sus compañeras para intentar incorporarse cuanto antes a la dinámica del grupo. No se trata de levantar la casa en dos semanas ni de pretender que todo encaje a la primera. Se trata de empezar a distinguir qué funciona, qué necesita refuerzo y qué errores no conviene repetir. Porque la temporada es larga y, antes o después, el viento volverá a soplar.

Ante Gernika, el Avenida tendrá una nueva oportunidad para demostrar que también sabe aprender de los vendavales.

La victoria ante Cadí La Seu permitió comprobar que las ideas de Raquel Romo podían trasladarse a la pista. El equipo jugó con ritmo, buscó situaciones de tiro rápidas y mostró una propuesta dinámica que invita a pensar en un estilo reconocible. En Valencia la idea se sostuvo aunque como es lógico aparecieron las dificultades para mantener esa identidad cuando el rival elevó la presión defensiva y castigó los errores. Avenida compitió durante buena parte de la primera mitad, encontró puntos en sus principales referencias ofensivas y llegó a ponerse por delante, pero perdió terreno tras el descanso. Las pérdidas, el desacierto y la superioridad física del conjunto taronja terminaron inclinando el encuentro.

La lección no pasa por renunciar a las señas de identidad que quiere implantar Romo, sino por darles continuidad. El ritmo debe ir acompañado de precisión, la valentía ofensiva necesita mejores decisiones y el esfuerzo defensivo debe mantenerse incluso cuando el marcador se complica. Es ahí donde el Avenida tiene margen para crecer.

El regreso a Würzburg ofrece un escenario diferente. Ante su afición, el equipo salmantino buscará recuperar las sensaciones de su estreno, no se trata de exigir respuestas definitivas a un proyecto que apenas comienza, sino de encontrar señales de progreso.

La otra gran novedad estará pendiente de lo que ocurra sobre la pista. El Avenida anunció el viernes la incorporación de Kennedy Brown, que se ha entrenado a contrarreloj con sus nuevas compañeras para conocer los sistemas e intentar integrarse cuanto antes en el equipo.

Su posible debut es una de las incógnitas del encuentro. El escaso tiempo de trabajo limita la adaptación, pero su llegada amplía las opciones de Romo y añade una nueva alternativa interior a la plantilla. 

El partido también permitirá seguir observando la evolución de jugadoras como Mawuli, Mikulasikova y Canella, que han dejado detalles interesantes en este inicio. El reto es que las aportaciones individuales encuentren cada vez más continuidad dentro de un funcionamiento colectivo.

El Inversus Gernika Bizkaia llega a Salamanca con una victoria y una derrota en las dos primeras jornadas. Su estreno liguero dejó una buena muestra de su capacidad para competir: el equipo vizcaíno remontó una desventaja de 17 puntos ante el Celta Femxa Zorka y terminó ganando por 80-84 después de la prórroga.

Tras una primera mitad en la que le costó encontrar acierto desde el perímetro, Gernika mejoró después del descanso y encontró en el tiro exterior una de las claves de su reacción. Ángela Salvadores y Adams lideraron la anotación en un partido que las vizcaínas supieron llevar hasta un desenlace favorable.

La segunda jornada, en cambio, fue mucho más complicada. El Casademont Zaragoza se impuso por 72-108 en un encuentro en el que Aisha Sheppard firmó una actuación sobresaliente, con 31 puntos en apenas 21 minutos. El vendaval ofensivo aragonés dejó sin respuesta a un Gernika que no pudo contener el ritmo anotador de su rival.

Los dos encuentros ofrecen pistas sobre el desafío que espera al Avenida. Gernika puede encontrar soluciones cuando entra en partido y tiene recursos para castigar desde larga distancia, pero también puede sufrir cuando el rival impone su ritmo y encadena aciertos.

Para las salmantinas será importante evitar que la velocidad se convierta en precipitación. Correr, encontrar tiros tempranos y aprovechar los espacios forman parte de su propuesta, pero también lo son la defensa, el control de las pérdidas y el trabajo por el rebote. Mantener ese equilibrio será fundamental para evitar que el encuentro se convierta en un intercambio de golpes. 

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