Ranquines atiende a 96 personas y refuerza el apoyo comunitario en su noveno año de actividad

El centro de día de salud mental de Cáritas Diocesana de Salamanca destaca el crecimiento de las redes de apoyo, la participación comunitaria y el acompañamiento en el medio rural

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Ranquines atiende a 96 personas y refuerza el apoyo comunitario en su noveno año de actividad
Trabajo con inmigrantes en el centro Ranquines.
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
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Ranquines, el centro de día de salud mental de Cáritas Diocesana de Salamanca, atendió a un total de 96 personas durante el último curso, 78 de ellas participantes del proyecto, según los datos recogidos en la memoria presentada con motivo del noveno aniversario de esta iniciativa. El acto reunió a participantes, voluntariado, profesionales y representantes de las entidades e instituciones que colaboran con el proyecto.

Del conjunto de participantes, el 45 por ciento son mujeres y el 55 por ciento hombres, mientras que seis de cada diez tienen entre 40 y 60 años. El centro de día dispone de 40 plazas simultáneas y el 51 por ciento de los participantes hace uso de este recurso. Además, 30 personas, el 38 por ciento, viven en el medio rural, uno de los ámbitos que Ranquines ha reforzado durante el último curso.

La iniciativa también ha desarrollado 30 acciones de sensibilización dirigidas a familias, jóvenes, parroquias y población general, con el objetivo de contribuir a reducir el estigma asociado a los problemas de salud mental.

La memoria, que incorpora un estudio evaluativo realizado por la Universidad de Salamanca, señala que las personas participantes presentan una situación de "gran vulnerabilidad". El 70,5 por ciento se encuentra en riesgo de exclusión económica, mientras que el 68,3 por ciento presenta déficit de apoyo afectivo. Además, el 34 por ciento no cuenta con apoyo familiar y el 39 por ciento carece de una red de amistades que pueda prestarles apoyo.

Frente a esta realidad, los resultados del proyecto reflejan una evolución positiva de las redes sociales y de apoyo. La media de personas de apoyo procedentes de Ranquines pasó de 2,9 a 4,1, mientras que la valoración de la calidad de vida aumentó de 64 a 67 puntos. El apoyo mutuo dentro del proyecto también creció, del 75 al 78 por ciento.

Para cuatro participantes, Ranquines constituye además su único soporte social en el día a día. La participación comunitaria experimentó un incremento del 35 por ciento respecto al año anterior.

Más allá de los indicadores cuantitativos, la memoria pone el foco en los cambios experimentados por las personas participantes, especialmente en su capacidad para reconocer sus fortalezas, expresar sus necesidades y tomar decisiones propias.

El trabajo sobre los vínculos -entendidos como relaciones significativas, apoyo entre iguales y sentimiento de pertenencia- ha adquirido un mayor peso en los procesos de recuperación desarrollados durante el curso 2025-2026.

En este contexto, el Grupo de Ayuda Mutua se ha consolidado con nuevas incorporaciones y más espacios de acompañamiento. Algunos participantes han asumido también un papel activo en el apoyo a otras personas, compartiendo sus propias experiencias y conocimientos.

Durante el curso se pusieron en marcha, asimismo, un grupo de fe y un grupo dirigido a jóvenes, al tiempo que se reforzó la intervención en el medio rural. Los talleres sobre vulnerabilidad, perdón, sueños y espiritualidad, junto con propuestas artísticas y fotográficas como Hilos invisibles, han buscado reforzar la dignidad y la autoestima de quienes participan en el proyecto.

'Ranquines no lo hacemos solos'

El acto del noveno aniversario se desarrolló bajo el lema 'Ranquines no lo hacemos solos', poniendo de relieve la colaboración entre las distintas instituciones y entidades que hacen posible el proyecto.

Uno de los momentos centrales fue el diálogo protagonizado por varios participantes, que compartieron qué significaba Ranquines para ellos cuando llegaron, qué ha cambiado en sus vidas y qué trasladarían a aquellas personas que todavía no conocen la iniciativa.

La memoria recoge algunos de estos testimonios, como "cuando puedo contar lo que me pasa, dejo de sentirme sola" o "Ranquines me ha ayudado a volver a participar", expresiones que reflejan el valor que los participantes atribuyen al acompañamiento y a la creación de vínculos.

Entre los principales retos para los próximos años figuran la atención específica a jóvenes de entre 18 y 35 años, las dificultades de acceso a la vivienda, el incremento de la presencia en el medio rural, el abordaje de la patología dual y la lucha contra el estigma asociado a la salud mental.

Ranquines nació en 2017, impulsado por varias entidades eclesiales de la Diócesis de Salamanca, a partir de un diagnóstico realizado por Cáritas en 2014 que puso de manifiesto la relación existente entre salud mental y exclusión social.

Nueve años después, el proyecto continúa sin una fecha de finalización prevista, con un equipo multidisciplinar y más de 20 personas voluntarias. Su trabajo mantiene el objetivo de acompañar a personas con problemas de salud mental, favorecer su recuperación y fortalecer sus redes de apoyo y participación en la comunidad.

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