El Santander pone el foco en Salamanca: El Tormes estrena su nuevo fondo inmobiliario
El banco cierra por menos de 70 millones la compra del centro comercial salmantino, primera adquisición de un vehículo que aspira a invertir 300 millones
El centro comercial El Tormes ya tiene nuevo propietario. Tal y como confirma el periódico 'Expansión', el fondo inmobiliario impulsado por Santander ha cerrado la adquisición del complejo comercial de Santa Marta de Tormes por un importe inferior a 70 millones de euros, en una operación que supone el estreno de su nueva estrategia de inversión en el mercado inmobiliario comercial.
La operación convierte al centro salmantino en el primer activo adquirido por este vehículo, creado para construir una cartera de inmuebles comerciales en España y Portugal. El fondo cuenta ya con más de 100 millones de euros captados entre clientes de banca privada y, con financiación bancaria, aspira a invertir alrededor de 300 millones de euros.
La elección de El Tormes no responde únicamente al tamaño del inmueble. El fondo ha puesto el foco en su posición dominante en Salamanca y en el conjunto de la provincia, además de en la evolución de su actividad comercial y en el potencial que todavía presenta el complejo.
Inaugurado en el año 2000 y situado en los accesos a Salamanca desde la carretera de Madrid, El Tormes se ha consolidado durante más de dos décadas como uno de los principales espacios comerciales de su área de influencia. Precisamente esa posición es uno de los factores que ha pesado en la decisión de compra. Según los datos publicados por Expansión, el fondo también ha tenido en cuenta que la actividad del centro se encuentra por encima de los niveles previos a la pandemia y su capacidad para mantener el atractivo pese al avance del comercio electrónico.
A ello se suma otro elemento que será importante durante los próximos años: el margen para introducir mejoras que permitan incrementar el valor del inmueble antes de una futura desinversión. El fondo no plantea, por tanto, la adquisición como una operación aislada. El Tormes representa el primer paso de una cartera que pretende reunir entre ocho y diez activos y que estará centrada en inmuebles comerciales con capacidad para generar ingresos recurrentes y potencial de revalorización.
NO SERÁ EL ÚNICO
La compra de El Tormes llega en el arranque de una estrategia de mayor dimensión. El vehículo está gestionado por Santander Alternative Investments, la división del grupo especializada en inversiones alternativas, mientras que RetailCo participa en la identificación de oportunidades, la ejecución de las operaciones y la gestión de los activos.
El objetivo es aprovechar durante los próximos años las oportunidades que aparezcan en el mercado español y portugués. Además de centros comerciales, el fondo contempla invertir en parques de medianas, locales a pie de calle y activos de uso mixto con una presencia relevante del comercio. La previsión es dedicar los primeros tres años -con posibilidad de ampliar ese periodo hasta cuatro- a completar la cartera. Después comenzaría la fase de desinversión, dentro de un horizonte total de unos diez años. Ese calendario sitúa a El Tormes como el primer activo sobre el que se pondrá a prueba esta estrategia de creación de valor.
El fondo ha conseguido reunir más de 100 millones de euros de capital entre clientes de banca privada de Santander. Las aportaciones se han canalizado mediante dos estructuras: una con inversiones desde 50.000 euros y otra dirigida a inversores con una aportación mínima de dos millones. La primera de ellas representa entre el 60% y el 70% de la captación, según la información publicada por Expansión.
Con ese capital y el recurso a financiación bancaria, Santander pretende alcanzar una capacidad de inversión cercana a los 300 millones de euros en inmuebles. El Tormes es la primera operación y, tras su adquisición, el vehículo ya analiza nuevas oportunidades que respondan a los mismos criterios.
El momento del mercado también favorece el movimiento. Los inversores institucionales que redujeron su actividad durante la pandemia están regresando al inmobiliario comercial y, según Expansión, se observa un aumento de los procesos competitivos para adquirir este tipo de activos.
La compra supone también el final de la etapa de El Tormes bajo la propiedad de LaSalle, que adquirió el centro en 2019. Ahora el complejo pasa a manos de un vehículo que pretende mantenerlo dentro de una estrategia de inversión a largo plazo y mejorar su valor de cara a una futura venta. Para Salamanca, el cambio de propietario sitúa además a El Tormes en el comienzo de un nuevo ciclo. El fondo ha identificado precisamente su capacidad para seguir generando actividad y atraer visitantes como una de las razones fundamentales para incorporarlo a su cartera.








