Desde octubre deberán llevarlo durante todo el servicio, una medida que el sector cuestiona por seguridad, maniobrabilidad y las continuas paradas
Los taxistas de Salamanca se preparan para decir adiós a una excepción histórica: el cinturón obligatorio
Desde octubre deberán llevarlo durante todo el servicio, una medida que el sector cuestiona por seguridad, maniobrabilidad y las continuas paradas
El asiento del conductor de un taxi salmantino cambiará de rutina a partir del próximo 1 de octubre. Desde ese día, los taxistas estarán obligados a llevar abrochado el cinturón de seguridad durante toda la prestación del servicio, después de que el Gobierno haya eliminado la exención que permitía a estos profesionales no utilizarlo en determinadas circunstancias. La modificación forma parte de la reforma del Reglamento General de Circulación aprobada por el Consejo de Ministros y afecta también a los conductores de vehículos de distribución de mercancías y de enseñanza de la conducción. La norma entrará en vigor el 1 de octubre de 2026.
Para el sector del taxi, sin embargo, la cuestión va más allá de la comodidad de ponerse y quitarse el cinturón. Los profesionales que rechazan el cambio señalan sobre todo motivos relacionados con su seguridad durante el servicio, especialmente cuando trabajan solos y transportan a pasajeros desconocidos.
Uno de los principales argumentos es la posibilidad de sufrir un atraco o una agresión. Los taxistas consideran que llevar el cinturón abrochado puede limitar su capacidad de movimiento ante una situación de peligro y dificultar una salida rápida del vehículo. Una preocupación que cobra especial importancia durante los servicios nocturnos, cuando el conductor permanece a solas con el pasajero dentro del coche.
A ello se suma una cuestión puramente práctica. El trabajo implica realizar numerosas paradas, recoger y dejar pasajeros y efectuar trayectos urbanos de corta duración. Para los profesionales que defienden mantener la excepción, la obligación de abrocharse y desabrocharse continuamente añade una dificultad a una actividad que ya exige constantes movimientos dentro y fuera del vehículo. El cambio llega, además, en un momento en el que la seguridad de los taxistas sigue siendo una preocupación expresada por el sector en distintos puntos de España.
La nueva norma responde, según el Gobierno, a una revisión general del Reglamento de Circulación destinada a reforzar la seguridad vial y la protección de los usuarios vulnerables. Dentro de ese paquete de medidas se eliminan las excepciones al cinturón que afectaban a taxistas, conductores de vehículos de mercancías y profesores de autoescuela.
La reforma introduce además cambios para ciclistas, usuarios de vehículos de movilidad personal, motoristas y conductores en vías urbanas e interurbanas. Entre otras medidas, establece nuevas obligaciones para los VMP y crea el denominado carril de emergencia para facilitar el paso de los servicios de emergencia cuando una retención obliga a los vehículos a circular a paso de peatón o detenerse.
En Salamanca, por tanto, los taxistas tendrán que adaptar su forma de trabajar a partir de octubre. La excepción desaparece y el cinturón pasa a ser obligatorio durante todo el servicio, mientras las objeciones del sector se centran en una cuestión que consideran especialmente delicada: cómo compatibilizar la nueva exigencia de seguridad vial con la seguridad del propio conductor ante una posible agresión o situación de riesgo.
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