El batería del grupo madrileño sorprendió al público de la Plaza Mayor luciendo los colores de uno de los grandes símbolos deportivos de Salamanca
La La Love You convierte el corazón de Salamanca en un enorme coro
La banda madrileña hace cantar y bailar al público salmantino en una noche marcada por sus grandes éxitos, sus nuevas canciones y un directo pensado para compartir
La Plaza Mayor de Salamanca tiene la capacidad de cambiar de aspecto en cuestión de minutos. El jueves por la noche dejó de ser escenario monumental para convertirse en un enorme coro al ritmo de La La Love You. La banda madrileña llegó a las Ferias de la Virgen de la Vega con sus guitarras, sus canciones pegadizas y esa fórmula aparentemente sencilla que ha terminado convirtiendo sus conciertos en auténticas celebraciones colectivas. El ambiente ya venía caldeado desde la Fiesta Europa FM, pero la llegada de La La Love You terminó de transformar la plaza. Desde los primeros compases quedó claro que aquello no iba a ser un concierto para contemplar desde la distancia. La banda toca y el público responde; canta una canción y la plaza devuelve el estribillo.
Ese intercambio es, precisamente, una de las grandes virtudes del directo de La La Love You. Sus canciones tienen algo de himno instantáneo, incluso cuando apenas llevan tiempo formando parte del repertorio. Las guitarras y las melodías pop-punk se mezclan con letras desenfadadas y estribillos que parecen escritos para ser cantados a varias voces.

La banda llegó además con material nuevo bajo el brazo. ¿Por qué me miráis así?, su cuarto álbum, amplía el universo sonoro del grupo sin perder las señas de identidad que le han llevado hasta los grandes festivales y escenarios. Las nuevas canciones encontraron su espacio entre los temas ya conocidos, en un repertorio construido más para celebrar que para hacer una presentación convencional del disco. Y Salamanca entró rápidamente en el juego.

La Plaza Mayor fue ganando intensidad a medida que avanzaba la actuación. Palmas, saltos y voces compartidas acompañaron a una banda que parece sentirse especialmente cómoda cuando tiene delante a un público numeroso. No hubo demasiadas distancias entre escenario y plaza. La música hizo el trabajo de acortarlas.
Buena parte de esa conexión tiene que ver con la propia historia reciente de La La Love You. El grupo ha conseguido algo que no resulta sencillo: transformar canciones de pop aparentemente ligeras en piezas capaces de reunir a públicos muy diferentes. Quien llegó buscando sus grandes éxitos encontró su momento; quien conocía ya el nuevo disco tuvo también su espacio.

La noche avanzó así entre guitarras y estribillos, con una Plaza Mayor cada vez más entregada. Más que espectadores, un acompañamiento vocal de la banda, especialmente en aquellas canciones que ya forman parte de la banda sonora colectiva de los últimos años. Y, como era inevitable, el tramo final reservó uno de los momentos más reconocibles del repertorio. El fin del mundo apareció cuando la noche ya estaba lanzada, convertida en una de esas canciones que han trascendido al propio grupo y que el público identifica desde las primeras notas. Pero quizá esa no fuera la mejor manera de resumir lo ocurrido en Salamanca. Porque el concierto no necesitó esperar al apocalipsis para funcionar. La verdadera noticia había sucedido mucho antes: una Plaza Mayor entera había decidido cantar junta.

La La Love You se marchó dejando detrás una de esas estampas que explican por qué las Ferias necesitan música en directo. Un escenario, una banda, miles de voces y una plaza histórica convertida durante unas horas en algo mucho más sencillo y mucho más difícil de conseguir: un lugar donde todo el mundo parecía conocer la misma canción.
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