La actriz salmantina ha sido la encargada de abrir las Ferias y Fiestas con una alocución en la que ha rendido homenaje a su infancia y a la fuerza de la cultura
Emoción y tradición en el pregón de Guadalupe Lancho: "Volver a casa es un estado del ser"
La actriz salmantina ha sido la encargada de abrir las Ferias y Fiestas con una alocución en la que ha rendido homenaje a su infancia y a la fuerza de la cultura
La actriz salmantina Guadalupe Lancho ha sido la encargada de inaugurar de forma oficial las Ferias y Fiestas de Salamanca con un pregón cargado de emoción, recuerdos y reflexiones sobre la identidad, las raíces y el vínculo con la ciudad. Desde el escenario situado en la Plaza Mayor la artista ha reivindicado su condición de salmantina y ha convertido su intervención en un particular homenaje a la tierra que la vio crecer.
Lancho ha comenzado dirigiéndose a los salmantinos, visitantes y a su propia familia, a quienes ha definido como parte de una "gran familia" unida por una memoria compartida. Ante el alcalde y la Corporación Municipal, ha agradecido poder hablar desde "el salón de nuestra casa", en referencia a una Plaza Mayor que, según ha señalado, "días como hoy se convierte en algo más que un lugar, se convierte en un espacio ritual donde lo íntimo y lo colectivo se dan la mano".
Uno de los ejes centrales de su pregón ha sido precisamente el regreso a las raíces. "Volver a casa no es solo un espacio físico, es un estado del Ser", ha afirmado, y ha defendido que Salamanca ha permanecido como un punto de referencia al que regresar después de una trayectoria profesional que la ha llevado a otros lugares: "Siento que Salamanca ha estado esperando pacientemente mientras he aprendido a reconocerla de nuevo. Ella no me necesita a mí, pero yo sí a ella para reacomodar algunas de mis partes perdidas. Salamanca es el lugar desde el que un día comencé a alejarme de mi misma y sin embargo siento que hoy vuelvo siendo más yo que nunca. Soy yo, junto a vosotros".
"Desde Salamanca me desplegué y hoy vuelvo a ella para descansar", ha señalado la actriz, que ha reconocido sentirse en un momento de su vida en el que experimenta una llamada especial hacia su tierra, su cultura y el folklore de Salamanca y su provincia.
Lancho ha utilizado también su nombre de infancia, 'Pupe', para reconstruir su historia personal en Salamanca. Hija de padres extremeños, recordó que sus progenitores llegaron a la ciudad y que sus cuatro hijas nacieron ya en Salamanca, convirtiéndose en la primera generación de charros de su familia.
Su discurso ha estado salpicado de recuerdos de infancia y juventud y de los lugares que contribuyeron a construir su identidad: las Esclavas del Sagrado Corazón, el Teatro Fernando de Rojas, el Milagro de San José, el conservatorio, las universidades, el coro de la Pontificia y los espacios culturales de la ciudad.
También ha evocado algunos de los escenarios cotidianos que forman parte de la memoria colectiva salmantina, desde la Alamedilla y La Aldehuela hasta las cafeterías, bares y lugares de encuentro.
En este recorrido por sus recuerdos, ha reservado un lugar especial para la cultura, que ha presentado como una herramienta fundamental para transformar y formar a las personas. Ha recordado cómo, siendo una niña de diez años, acudía al Liceo y quedó fascinada ante un espectáculo de danza con La consagración de la primavera, una experiencia que, según ha explicado, contribuyó a despertar su vocación artística.
"La Cultura forma a las personas, da oportunidades y abre ventanas al Alma", ha defendido, al tiempo que ha reclamado proteger el acceso a la cultura como uno de los grandes tesoros de la ciudad.
Salamanca, entre la raíz y la transformación
La actriz también ha recurrido a uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad, la rana de la fachada de la Universidad, para construir una reflexión sobre la transformación y la autenticidad.
Para Lancho, la rana representa la capacidad de reinventarse sin perder la esencia. "Una rana es una rana y a mucha honra", ha afirmado, utilizando esta imagen para reivindicar la importancia de aceptarse a uno mismo y de vivir desde la autenticidad.
Su mirada sobre Salamanca ha ido más allá de sus monumentos. La pregonera ha hablado de la ciudad como un espacio que conecta con la historia, el conocimiento, la belleza y también con "lo más Sagrado". Una Salamanca que, en sus palabras, no solo fue cuna de una revolución intelectual, sino también un lugar capaz de despertar una conexión con aquello que trasciende.
La actriz, que ha desarrollado parte de su trayectoria fuera de España y ha trabajado durante dos años en el Teatro de los Insurgentes de Ciudad de México, ha reconocido que una parte de su vida permanece en México, pero también ha reivindicado la huella que ella misma siente haber dejado en Salamanca.
Finalmente, Lancho ha reflexionado sobre el sentido de celebrar las Ferias y Fiestas en un mundo marcado por los conflictos y los desastres. La pregonera ha reconocido la contradicción que puede suponer celebrar mientras existen situaciones de sufrimiento en otros lugares, pero ha defendido la necesidad de reivindicar también la alegría y los pequeños momentos de la vida cotidiana.
Para Lancho, las fiestas ofrecen la oportunidad de recordar que la vida cotidiana también merece ser celebrada y de reconocer "lo extraordinario en lo ordinario".
"Cada segundo es irrepetible", ha recordado antes de reivindicar que "no tenemos nada más urgente que hacer que vivir. Y seguir disfrutando conscientemente de nuestras tradiciones, vivas, que respiran y evolucionan respetuosamente. Y hacerlo en comunidad. En Familia", ha concluido.
Un nutrido grupo de jóvenes han disfrutando de una de las actividades más tradicionales de las fiestas
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Este espacio de la ciudad permitió disfrutar de una treintena de actividades durante la mañana de este martes








