"Darles una última respuesta": Virofend desarrolla en Salamanca un virus oncolítico contra el cáncer colorrectal metastásico

La terapia experimental se dirige a pacientes que ya no responden a los tratamientos disponibles y podría llegar a los primeros ensayos clínicos a finales de 2028 o principios de 2029

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"Darles una última respuesta": Virofend desarrolla en Salamanca un virus oncolítico contra el cáncer colorrectal metastásico
El equipo Virofend de Salamanca, al completo
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 8 min.

Hay un cronograma de folios A3 ocupando media pared. Miguel Ángel Ávila y Ángel Canal lo tienen delante y lo consultan mientras hablan. Es la representación gráfica de un proyecto que no se mide en meses, ni siquiera en los tres años que contempla el plan estratégico de I+D que acaba de recibir el respaldo de la Junta de Castilla y León. Es un calendario pensado a diez años vista, el tiempo que puede llegar a necesitar una investigación biotecnológica antes de convertirse en un tratamiento disponible para los pacientes.

"Al final es una maratón", resume Ávila, CEO de Virofend Therapeutics. "Es un trabajo muy de fondo y que requiere mucho dinero, mucho esfuerzo y mucho tiempo", resume Canal, director de operaciones de la compañía.

La compañía intenta convertir esa carrera de fondo en un tratamiento contra el cáncer. Su tecnología utiliza virus oncolíticos, virus empleados como si fueran un medicamento, y el primer objetivo está muy definido: el cáncer colorrectal metastásico.

La investigación continúa en fase preclínica, pero Virofend trabaja con un horizonte concreto: llegar al ensayo clínico a finales de 2028 o principios de 2029, siempre condicionado por los plazos regulatorios. Para avanzar hacia ese objetivo, la Junta de Castilla y León ha declarado de Especial Interés su plan estratégico de I+D y ha concedido 724.699 euros de subvención, dentro de una inversión empresarial de 1.762.233 euros.

"Este apoyo de la JCyL es de gran importancia para la empresa y el proyecto, al final avanzar en el duro ámbito farma siempre es difícil, ya que es una competición encarnizada a nivel mundial, y más aún en algo tan puntero como es la viroterapia, se ha apostado muy fuerte por este proyecto por un grupo de inversores locales y nacionales, los ingredientes son extraordinariamente relevantes, nada menos que un desarrollo del Monte Sinai por Sara Cuadrado Castaño traerlo a Salamanca y ahora avanzar con él para conseguir el éxito en fases preclínicas y clínicas, esto es de relevancia internacional", comenta Miguel Ángel Ávila, CEO de Virofend.

La ayuda permitirá avanzar en los estudios necesarios para llevar el producto hasta el ensayo, desarrollar nuevas variantes del virus y mejorar un proceso de fabricación que la compañía quiere poder realizar en España. Pero la historia de este proyecto empezó mucho antes de que llegara la financiación pública, y muy lejos de Salamanca.

De Nueva York a Salamanca

El origen está en el Mount Sinai de Nueva York. Allí, la doctora Sara Cuadrado Castaño, cofundadora de Virofend y 'madre' del virus en cuestión, y el profesor Adolfo García Sastre, ambos antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca, estudiaban virus desde la investigación básica. No buscaban inicialmente un tratamiento contra el cáncer. Investigaban cómo funcionaban y qué características tenían estos microorganismos.

Hasta que, hace unos cinco o seis años, surgió una posibilidad. El virus presentaba características similares a otros que ya se estaban estudiando en oncología y comenzaron a probarlo en modelos animales.

"Se dan cuenta de que este virus se puede utilizar en oncología", explica Ávila. Los primeros resultados fueron prometedores. "Tenemos un 100% de remisión del cáncer, tenemos efectos sistémicos en un modelo de ratones", señala al referirse a algunos de aquellos experimentos.

Pero una cosa es un resultado en un ratón y otra muy distinta un tratamiento para una persona. Miguel Ángel insiste en esa diferencia. "Cuando algo ocurre en ratones no significa que vaya a ocurrir en humanos", advierte, pero se parte de algo prometedor por el que poder avanzar.

Aquellos datos, sin embargo, fueron suficientes para pensar que merecía la pena seguir adelante. En 2024, la investigación dio el salto empresarial con la creación de Virofend y la transferencia, mediante licencia, de la propiedad intelectual desde el Mount Sinai de Nueva York.

Para ello, la empresa cuenta con un gran equipo, en la parte de dirección de I+D, Calidad y laboratorio, con Raquel Flores; en dirección clínica, con Pilar Cerveró; y el área financiera liderada por Jesús Vicente y administrativa por Cristina Tetilla Gallego, entre otros miembros del equipo altamente cualificado. Así como un Comité Asesor con líderes mundiales como el profesor Peter Palese, el profesor Carlos Cordón-Cardó o Fernando Martín de Lara, entre otros.

A partir de entonces comenzó otra etapa: demostrar que aquel virus podía recorrer el largo camino que separa un descubrimiento científico de un medicamento.

"Nosotros tenemos el virus, somos capaces de trabajar con el virus, de reproducir el virus", explica Canal. Ahora la empresa trabaja en los estudios preclínicos que deben demostrar su seguridad, analizar cómo se comporta en el organismo, cómo se elimina y qué efectos secundarios puede producir. Después llegará la solicitud para iniciar los ensayos en humanos.

Y ahí aparece el primer objetivo de Virofend: pacientes con cáncer colorrectal avanzado y metastásico para los que las opciones disponibles hayan dejado de funcionar.

La cirugía continúa siendo una de las principales vías de tratamiento cuando el tumor puede extirparse, pero algunos pacientes presentan metástasis o no pueden ser operados. Después llegan otras alternativas, como la quimioterapia, la radioterapia o la inmunoterapia. Cuando estas dejan de ofrecer una respuesta suficiente, la compañía quiere explorar una nueva posibilidad.

"Darles una respuesta a ese tipo de pacientes".

El tratamiento se administraría directamente dentro de los tumores. La idea es actuar de forma localizada sobre la lesión en la que se inyecta el virus, pero desencadenar también una respuesta del sistema inmunitario capaz de afectar a otros tumores.

"Al ser intratumoral se puede hacer muy dirigido a cualquiera de los pequeños tumores que existen a través de la metástasis, pero también tiene un efecto sistémico", explica Canal.

El primer estudio será multicéntrico y de fase 1/2a. Empezará con un grupo reducido de pacientes que se irá ampliando progresivamente. Todavía no están definidos todos los hospitales participantes, aunque Salamanca tiene muchas posibilidades de estar entre ellos. "Casi con total seguridad, uno de ellos será el hospital de Salamanca por cercanía", apunta.

El objetivo inicial no será demostrar todavía que el tratamiento es eficaz. Primero habrá que comprobar que es seguro en humanos y obtener las primeras señales de funcionamiento. Las siguientes fases tendrán que demostrar su eficacia y, más adelante, si ofrece mejores resultados que los tratamientos existentes.

Es un proceso que puede prolongarse durante años. Y mientras tanto, Virofend quiere que el virus no se quede en un único tratamiento.

Un virus, muchos caminos

Una parte del plan estratégico consiste en desarrollar nuevas variantes y formulaciones para estudiar otros tipos de cáncer. "No queremos ser una empresa con un solo truco", afirma Canal.

La tecnología podría permitir modificar el virus y, en el futuro, explorar tratamientos cada vez más específicos. De ahí surge una de las posibilidades que más interesan a la compañía: la medicina personalizada.

"El poder hacer un virus específico para cada paciente", plantea.

La idea todavía pertenece al futuro de la investigación, pero Canal utiliza una comparación para explicar su potencial: "Es muy difícil modificar una pastilla de paracetamol para que se adapte al paciente, pero modificar un virus como el nuestro...". Esa capacidad de modificación podría permitir desarrollar tratamientos específicos para determinados tumores o, llegado el caso, para pacientes concretos.

El virus que utiliza actualmente Virofend tiene además origen aviar. Según explica Canal, estos virus no infectan de forma natural a los seres humanos, una característica que en los resultados preliminares apunta a una cierta selectividad hacia las células tumorales. Los efectos secundarios observados hasta ahora serían similares a los de una gripe. Todo ello deberá confirmarse en las siguientes fases y, especialmente, en humanos.

Hay otro desafío menos visible: fabricar el virus

"Ahora mismo en Europa no hay ninguna planta capaz de producir un virus como el nuestro a pequeña escala y con las características que nosotros necesitaríamos", explica Ávila.

La empresa quiere aprovechar los próximos años para optimizar el proceso y desarrollar progresivamente capacidad productiva propia en España. Actualmente depende de infraestructuras externas, incluidas instalaciones en Alemania y Estados Unidos. La intención es reducir esa dependencia y que Salamanca pueda convertirse también en parte de esa capacidad.

Para ello, la Universidad de Salamanca resulta fundamental, y la Cátedra de Empresa en Viroterapia.

Virofend utiliza instalaciones y equipamientos científicos de la Universidad, incluidos recursos singulares que serían difíciles de asumir por una empresa de su tamaño. Pero Canal considera que el valor de la colaboración está también en el conocimiento.

"Siempre se dice que dos cabezas piensan mejor que una. En la Universidad se hacen muchas cabezas que se les da muy bien pensar".

La empresa necesita investigadores que puedan revisar sus decisiones, aportar experiencia y detectar errores. "Necesitas gente que venga de fuera a decir que, bueno, igual en esto estás equivocando".

Crear todo ese conocimiento dentro de Virofend sería hoy inviable. "Como personal propio de la empresa implicaría tener el tamaño de AstraZeneca o de Bayer", reconoce Canal.

Por eso la colaboración con la Universidad incluye una cátedra de empresa, el interés por impulsar un doctorado industrial y la intención de crear un intercambio permanente entre investigadores y empresa. También participa en este proyecto el Air Institute.

La apuesta va más allá de que Salamanca albergue una compañía dedicada a los virus oncolíticos. Virofend quiere contribuir a generar alrededor de esta tecnología un ecosistema de investigación, formación y biotecnología.

"Nosotros creemos que sí que podemos llegar a ser un referente internacional", afirma Canal. "Estamos trabajando en la punta de lanza del mundo biotecnológico, muy pocas empresas en el mundo se atreven a plantear los virus como fármaco", explica Ávila.

Salamanca cuenta ya con una reputación consolidada en determinadas áreas de la oncología. La aspiración es sumar con el tiempo la virología y la bioterapia a esa identidad científica.

El crecimiento del proyecto también tendrá su reflejo en el empleo. La Junta vincula el expediente a nueve puestos de trabajo, aunque no se trata de nueve contrataciones inmediatas. La metodología de la Administración tiene en cuenta la evolución de la plantilla durante la ejecución del proyecto.

La previsión de Virofend es incorporar entre cinco y diez trabajadores a medida que avance hacia el ensayo clínico, principalmente perfiles relacionados con los ensayos clínicos, el laboratorio y la investigación, además de estudiantes de doctorado.

Todo ello forma parte de una estrategia que va mucho más allá de los tres años de ejecución del plan de la Junta.

El cronograma de A3 sigue ocupando media pared. La subvención permite avanzar, pero los 724.699 euros representan solo una parte de un proyecto cuyo recorrido puede extenderse durante una década.

Miguel Ángel insiste en que los resultados siguen siendo preliminares. Por eso la compañía mantiene un perfil bajo.

"Nosotros ahora estamos como empresa con una actitud muy de perfil bajo y procurando no hacer mucho ruido ya que solo sea la ciencia la que hable", cuenta Miguel Ángel. "Esperamos que en un par de años, de repente, se vuelva a oír hablar de nosotros porque empieza el ensayo clínico", dice Miguel Ángel. Y después, si los resultados acompañan, "se vuelva a oír hablar de nosotros porque ha sido un éxito".

Entre una cosa y otra pueden pasar muchos años.

Canal insiste y vuelve entonces al cronograma que ocupa media pared.

"Al final es una maratón".

Una carrera en la que primero habrá que demostrar seguridad, después eficacia y, mucho más adelante, si los resultados acompañan, demostrar que aquel virus que comenzó a estudiarse en Nueva York puede convertirse realmente en una alternativa contra el cáncer.

Porque, al final, detrás de cada fase hay algo que no admite atajos.

"No podemos permitirnos pasos en falso, porque es la vida, la calidad de vida de la gente, lo que está en juego".

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