'Vía Áurea', la marcha de Pedro para Salamanca que nació mientras espera un trasplante: "El Señor me ha ido iluminando"

La marcha se estrenará el 18 de septiembre en la Catedral durante el XXXVII Encuentro Nacional de Cofradías de Salamanca

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Pedro Hernández Garriga
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 6 min.
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Hay composiciones que nacen de una idea, de una melodía que aparece de repente o de un encargo que ilusiona. Y hay otras que nacen en medio de la incertidumbre, cuando la vida obliga a caminar despacio y cada pequeño paso adquiere un significado diferente. Es el caso de 'Vía Áurea', la nueva marcha procesional que Pedro Hernández Garriga ha compuesto expresamente para el XXXVII Encuentro Nacional de Cofradías, que se celebrará en Salamanca del 24 al 27 de septiembre. La obra será presentada el 18 de septiembre en la Catedral de Salamanca, durante el concierto 'Entre varales y pentagramas', pero detrás de sus notas hay una historia que va mucho más allá de la música.

El encargo llegó acompañado de sorpresa e ilusión. "Nunca imagino que a una persona como soy yo me puedan encargar algo tan serio y tan importante como musicalizar un evento tan importante para la ciudad de Salamanca", reconoce Pedro, que asumió el proyecto con la responsabilidad de afrontar una composición pensada para una cita de esta envergadura. Desde el primer momento quiso que la marcha recogiera la riqueza musical de la Semana Santa salmantina, donde conviven agrupaciones musicales, canto, grupos de cámara y diferentes estilos de la música procesional española.

 

 

"Ha sido prácticamente toda la evolución de la composición un torbellino"

 

La composición recorre precisamente algunos de esos lenguajes. Comienza con una introducción oscura y dramática, con una música que aparece lejana y va creciendo poco a poco a medida que se incorporan instrumentos, metales y trinos hasta alcanzar fuerza y brillo. Después aparece un primer tema construido sobre el modo frigio, asociado al flamenco y a las raíces musicales del sur. Es una melodía lírica y cantable que Pedro relaciona con el Nazareno caminando por la Vía Dolorosa con la cruz a cuestas y con su encuentro con su madre y las mujeres de Jerusalén.

El segundo gran momento adopta un carácter más rítmico, reconocible como una marcha castellana. El fuerte de bajos representa el momento de la muerte de Cristo en la cruz, mientras las trompetas y las cornetas introducen la fuerza característica de las agrupaciones musicales. Después llega el tercer tema, el más especial para el compositor: primero aparece un lamento oscuro, interpretado por un grupo reducido de maderas, que representa a la madre con su hijo muerto en el regazo. Pero ese dolor no es el final. Poco a poco, la música cambia y, "por la fuerza de su fe", el corazón de la Virgen se transforma en esperanza. La marcha pasa entonces al modo mayor, más abierto y luminoso, hasta alcanzar un carácter glorioso que conduce al final.

Una marcha escrita desde la espera

Ese recorrido entre el dolor y la esperanza adquiere un significado todavía más profundo cuando se conoce el momento personal en el que Pedro ha compuesto la obra. "Yo estoy en una situación personal un poco difícil porque ahora mismo estoy esperando un trasplante de hígado", cuenta. En abril le confirmaron que ya estaba en la lista de espera y, desde entonces, la composición se ha desarrollado en paralelo a una situación que él mismo describe como "un torbellino". "Cuando ya más o menos empiezas a tener claro qué es lo que vas a querer hacer, viene esta noticia que paraliza un poco toda tu vida", explica.

La marcha ha avanzado así poco a poco, encontrando momentos para escribir mientras afrontaba una situación que afecta también a toda su familia. Pedro y su mujer tienen siete hijos y, de alguna manera, ellos también forman parte de esta historia. Tres de ellos estarán junto a su padre en el estreno de 'Vía Áurea', aunque Pedro no sabe todavía si podrá ocupar su lugar en la Catedral si para entonces ya ha recibido el trasplante que espera.

Por eso define el proceso como un camino "de pasito a pasito y poquito a poquito". "Quizás el Señor es el que me ha ido iluminando para llevarlo adelante", reconoce.

Cuando se le pregunta qué parte de la marcha tiene un significado más especial para él, no duda: el tercer tema, precisamente ese momento en el que la angustia comienza a transformarse en esperanza. Es una lectura musical que también lleva a su propia situación. "Nos puede llevar de esa angustia, ese momento difícil en el que estemos viviendo, sabiendo que, con la esperanza en el Señor y el apoyo, todo puede seguir adelante, hasta una enfermedad como la que tengo yo", explica.

 

"No hay nada más bonito que componer música para que la gente la pueda disfrutar"

 

El nombre tampoco es casual. La marcha se titula 'Vía Áurea', como el propio encuentro, buscando ese camino "entre lo dorado y la espiritualidad de la luz del Señor". Y ese camino tendrá su primera parada el 18 de septiembre en la Catedral de Salamanca, donde la Banda de Música de Villamayor será la encargada de estrenar la composición durante el concierto 'Entre varales y pentagramas'. Un escenario que para Pedro representa uno de los momentos más importantes de todo el proyecto. "Es como lo más grande que se puede hacer aquí en Salamanca", asegura al hablar de interpretar música sacra en el templo, y especialmente en la Catedral Vieja, que considera la "cuna del templo santo de Salamanca". El marco, además, le parece extraordinario: "Es una estampa sin lugar a dudas bellísima".

Pero existe una posibilidad que añade todavía más emoción a ese estreno. Pedro podría no estar en la Catedral el 18 de septiembre porque, para entonces, quizá ya haya recibido el trasplante de hígado que está esperando. La intervención se realizaría en Valladolid y, una vez que todo esté estable y si la operación sale bien, regresaría a casa, en Salamanca. Sin embargo, después del trasplante tendrá que permanecer aproximadamente tres meses "enclaustrado", sin poder tener contacto con otras personas.

Por eso no sabe si podrá estar presente en el estreno. "Es un mar de incertidumbres", reconoce. La fecha de la operación todavía es una incógnita y, en función de cuándo llegue, podría tener que vivir desde la distancia uno de los momentos más importantes de la marcha que ha creado.

Si finalmente no puede estar, sí tiene claro qué quiere que ocurra con su música: que permanezca en quienes la escuchen. "No hay nada más bonito que componer música para que la gente la pueda disfrutar, se pueda sentir identificada con ella y, en este caso, que les ayude a orar en su interior", explica.

La partitura ha sido facilitada a las bandas y formaciones musicales participantes en la Vía Áurea, aunque la composición está concebida originalmente para banda sinfónica. La primera interpretación correrá a cargo de la Banda de Música de Villamayor el 18 de septiembre en la Catedral de Salamanca, mientras que será el 26 de septiembre cuando la marcha pueda salir a las calles durante la procesión extraordinaria.

 

 

"Una música que está escrita desde el corazón, el propio compositor la siente como parte de su alma"

 

Quizá entonces, si Pedro no puede estar físicamente porque se encuentra recuperándose del trasplante, 'Vía Áurea' camine por él. La marcha que nació para contar la muerte y la resurrección de Cristo habrá recorrido también, de alguna manera, el camino personal de su autor: el de un hombre que espera un trasplante, que tiene a su mujer y a sus siete hijos a su lado y que ha encontrado en la música una forma de seguir avanzando.

La emoción estará inevitablemente presente cuando llegue el momento de escucharla por primera vez. Pedro no sabe exactamente qué sentirá, pero imagina que será emoción. "Emoción por la situación personal que vive ahora mismo mi familia y todo", explica. Para él, una música escrita desde el corazón termina formando parte del alma de quien la compone. "El propio compositor la siente como parte de su alma", afirma.

Y esta marcha, quizá más que ninguna otra, está escrita desde un lugar especialmente profundo: desde la espera, la incertidumbre y la fe en que después de la oscuridad puede llegar la luz. Una luz que también está presente en la propia estructura de 'Vía Áurea', que comienza en la oscuridad, atraviesa el dolor y termina abriéndose a la esperanza.

En Salamanca, esa historia comenzará a sonar el 18 de septiembre. Después, el 26 de septiembre, 'Vía Áurea' recorrerá las calles durante la Vía Áurea. Pedro quizá pueda escucharla allí. Quizá tenga que hacerlo desde la distancia, recuperándose en Salamanca después del trasplante que lleva tiempo esperando. Pero, en cualquier caso, habrá conseguido algo que va mucho más allá de estrenar una composición: dejar en la música una parte de sí mismo y convertir su propia espera en una historia de esperanza.

 

 

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