Ante el espejo, sin presión: la AECC de Salamanca ofrece pelucas, pañuelos y turbantes a pacientes con cáncer

Naiara Santos, trabajadora social de la AECC, acompaña a las personas que afrontan la pérdida del cabello durante el cáncer y recuerda que recuperar la propia imagen también forma parte del bienestar emocional

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Ante el espejo, sin presión: la AECC de Salamanca ofrece pelucas, pañuelos y turbantes a pacientes con cáncer
Naiara Santos, trabajadora social de la Asociación Española Contra el Cáncer
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 6 min.

Hay un momento del tratamiento contra el cáncer en el que la enfermedad deja de sentirse únicamente como algo íntimo. La caída del cabello hace visible para los demás una realidad que hasta entonces pertenecía a la esfera personal y puede convertirse en uno de los momentos más difíciles para quienes atraviesan un proceso oncológico.

Lo explica Naiara Santos, trabajadora social de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Salamanca, que conoce de cerca las dudas, los miedos y las inseguridades que aparecen cuando comienza la caída del cabello.

"Muchas personas nos dicen que, hasta ese momento, el cáncer era algo íntimo, pero cuando pierden el pelo sienten que todo el mundo puede identificar que están pasando por un tratamiento", explica Santos.

La caída puede generar "tristeza, inseguridad, ansiedad o miedo", aunque cada persona la afronta de una manera diferente. Por eso, en la AECC de Salamanca intentan que nadie tenga que enfrentarse solo a ese momento. Lo hacen, entre otros recursos, a través de un servicio de asesoramiento sobre pelucas, pañuelos y turbantes, en el que escuchan las necesidades de cada paciente y le muestran las diferentes alternativas disponibles.

"Se trata de un servicio personalizado en el que escuchamos las necesidades de cada persona y le mostramos las diferentes alternativas disponibles", señala Naiara Santos. Las profesionales y las voluntarias formadas para el préstamo de pelucas orientan sobre las ventajas e inconvenientes de cada opción, cómo colocarla y cómo cuidarla. El objetivo es encontrar aquello con lo que cada persona se sienta más cómoda y que mejor encaje con su personalidad.

La recomendación es acudir antes de que comience la caída del cabello, para poder informarse con tranquilidad, resolver dudas y, si se decide utilizar una peluca, buscar un modelo parecido a la imagen habitual de la persona. Para un asesoramiento más completo, explica Santos, lo ideal es probársela cuando el cabello esté corto.

No existe, sin embargo, una opción que sea mejor para todo el mundo.

"No existe una opción mejor que otra", señala la trabajadora social. La elección depende de la comodidad, el estilo de vida, la sensibilidad del cuero cabelludo y, sobre todo, de cómo se vea cada persona.

Hay quienes utilizan una peluca para determinadas ocasiones y prefieren pañuelos o turbantes en casa o en el día a día. La elección es personal, como también lo es la manera de enfrentarse a los cambios que provoca la enfermedad.

 

  

"No se trata de un tema estético, sino de bienestar personal y emocional"

 

Porque detrás de la decisión de utilizar una peluca hay mucho más que una cuestión de imagen. "Habitualmente acuden a nosotras sintiéndose culpables por estar preocupados por la caída del cabello, ya que a menudo se les dice que es lo de menos de su proceso de enfermedad", cuenta Santos.

Pero para quien está atravesando un cáncer, recuperar algo de su imagen puede significar recuperar también una parte de la seguridad que ha perdido.

"Sentirse identificado con la propia imagen les ayuda a recuperar la confianza en sí mismos y, por lo tanto, contribuye a la mejora de su autoestima", explica. Y lo recalca: "No se trata de un tema estético, sino de bienestar personal y emocional".

Esa ayuda está también al alcance de quienes no pueden asumir el coste de una peluca. La AECC dispone de un recurso de préstamo de pelucas para todas aquellas personas que lo puedan necesitar, independientemente de su nivel económico. Como recuerda la trabajadora social, se trata de una cuestión relacionada con la autoestima y el bienestar emocional, por lo que el acceso a este recurso no depende de la situación económica.

Uno de los momentos más delicados llega cuando la persona se prueba por primera vez una peluca o un turbante y vuelve a mirarse al espejo.

"Las reacciones son muy diversas. Es un momento muy íntimo y de mucha vulnerabilidad en el que las emociones están a flor de piel", relata Santos.

 

 

Algunas personas encuentran rápidamente una opción con la que se sienten cómodas y otras necesitan más tiempo. Por eso, en ocasiones, desde la asociación prestan varias alternativas para que puedan probarlas tranquilamente en casa y tomar una decisión sin presión.

"Lo más importante es que cuando salgan de aquí ese miedo o inseguridad con el que a veces llegan, desaparezca y salgan tranquilas y sintiéndose bien", explica.

La caída del cabello tampoco significa necesariamente que todos los tratamientos contra el cáncer produzcan el mismo efecto. Una de las falsas creencias más extendidas es precisamente pensar que todos los tratamientos provocan caída del cabello, algo que no sucede en todos los casos.

 

"Las reacciones son muy diversas. Es un momento muy íntimo y de mucha vulnerabilidad en el que las emociones están a flor de piel"

 

También se suele asumir que el pelo volverá a crecer exactamente igual que antes, cuando puede cambiar temporalmente de "textura, grosor o color".

Durante ese proceso, desde la AECC recomiendan cuidar especialmente el cuero cabelludo, utilizar champús sin químicos, mantenerlo hidratado y protegerlo del sol con gorros y protector solar cuando esté expuesto, además de evitar temperaturas extremas.

Y aunque la pérdida del cabello suele asociarse especialmente a las mujeres, Santos asegura que cada vez son más los hombres que recurren a este servicio de asesoramiento e información.

La atención de la AECC, en cualquier caso, va mucho más allá de las pelucas. La asociación ofrece atención psicológica, atención social, orientación sanitaria, atención nutricional, atención fisioterápica, ejercicio físico oncológico, apoyo y acompañamiento, atención jurídico-laboral, alojamiento para pacientes y familiares y atención logopédica, además del préstamo de material ortoprotésico, dentro del que se incluye el préstamo de pelucas.

Y cuando se pregunta qué puede hacer un familiar o un amigo ante una persona que acaba de comenzar la quimioterapia y afronta la pérdida del cabello, la respuesta no pasa por buscar las palabras perfectas.

"Nosotras creemos que lo más importante es escuchar sin juzgar y respetar las decisiones de la persona", explica Naiara Santos. Hay quien quiere hablar del tema y quien prefiere no hacerlo. Hay quien quiere compañía y quien necesita estar solo.

"Lo importante es que la persona sepa que estás ahí para cuando ella lo necesite", añade.

Quizá una de las reflexiones más profundas de la conversación aparece cuando se pregunta si la pérdida del cabello continúa siendo un tabú. Para Santos, el verdadero tabú sigue siendo hablar de la enfermedad.

 

"No existe una opción mejor que otra. Depende de la comodidad, el estilo de vida, la sensibilidad del cuero cabelludo y, sobre todo, de cómo se vea cada persona"

 

"Desde mi punto de vista, el tabú es hablar de la enfermedad, del cáncer en sí mismo. La pérdida del cabello es la parte visible del cáncer y lo que más nos cuesta es enfrentarnos a la realidad de que el cáncer vive entre nosotros", afirma.

Por eso, desde la asociación intentan poner palabras también a aquello que muchas veces cuesta expresar. "Lo que tratamos es de validar y poner voz a lo que los y las pacientes sienten". Acompañarlos durante el proceso y contribuir a mejorar su calidad de vida también significa ayudarles a recuperar la confianza en sí mismos.

Y ante quienes van a comenzar un tratamiento y sienten miedo por los cambios físicos que puedan llegar, el mensaje de Naiara Santos es sencillo: "Es normal sentir miedo".

La clave, explica, está en "no dejarse paralizar por él y adaptarse a lo que venga en cada momento". Para acompañar ese proceso, la AECC ofrece diferentes servicios gratuitos y pone sus recursos a disposición de las personas que atraviesan la enfermedad.

Porque detrás de una peluca, un pañuelo o un turbante no hay simplemente una decisión estética. Hay una persona intentando reconocerse de nuevo en el espejo en uno de los momentos más difíciles de su vida.

Y, como recuerda Naiara Santos, ayudar a recuperar esa imagen también es una forma de cuidar: "No se trata de un tema estético, sino de bienestar personal y emocional".

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