La Policía Nacional alerta de una oleada de hurtos dirigidos a personas mayores y pide extremar la precaución en cajeros, aparcamientos y comercios
El engaño que empieza con un abrazo y acaba con la cartera: alerta por los hurtos a mayores
La Policía Nacional alerta de una oleada de hurtos dirigidos a personas mayores y pide extremar la precaución en cajeros, aparcamientos y comercios
No hace falta un empujón ni una amenaza. En muchos casos, basta un abrazo inesperado, una supuesta ayuda o una pregunta aparentemente inocente para que una persona mayor pierda de vista su bolso, su cartera o sus objetos de valor. La Policía Nacional ha puesto el foco en varias modalidades de hurto que se han extendido durante los últimos meses por Castilla y León y que tienen un denominador común: buscar a personas vulnerables y aprovechar unos segundos de distracción.
El balance de los últimos tres meses da una idea de la dimensión del problema. Los agentes han detenido a más de un centenar de personas y han identificado a más de 1.000 presuntos autores relacionados con este tipo de delitos en la comunidad. Se trata, según la Policía, de grupos delincuenciales itinerantes de carácter internacional que pueden recorrer cientos de kilómetros para cometer los robos y abandonar después rápidamente la ciudad.
Aunque no existen datos concretos para Salamanca en este balance, la advertencia afecta al conjunto de Castilla y León y resulta especialmente relevante para las personas mayores y sus familiares.
Un perfil de víctima muy concreto
Los delincuentes suelen fijarse en personas de entre 70 y 80 años, tanto hombres como mujeres, que se desplazan solas y que pueden presentar alguna limitación de movilidad. En una de las modalidades, el denominado hurto de la siembra, el perfil cambia ligeramente: las principales víctimas son mujeres de entre 60 y 70 años que se encuentran en aparcamientos de supermercados.
La estrategia no siempre es la misma, pero sí lo es el objetivo: conseguir que la víctima baje la guardia durante unos instantes.
Uno de los métodos más llamativos es el conocido como 'abrazo cariñoso'. Una mujer se aproxima con actitud afectuosa, simula conocer a la persona o le pide algún tipo de ayuda y aprovecha el contacto físico para hacerse con joyas, relojes o carteras. Puede ocurrir en la calle, al regresar a casa o mientras la víctima descansa en un parque.
En otros casos, la distracción se produce alrededor de un vehículo. Es el llamado hurto de la siembra. Los autores pueden hacer creer al conductor que ha perdido unas llaves o unas monedas junto al coche. Mientras busca el supuesto objeto, un cómplice aprovecha para acceder al interior. También pueden llamar su atención desde otro vehículo con la excusa de una avería o de necesitar indicaciones.
La distracción como arma
Hay situaciones todavía más difíciles de detectar porque todo comienza con un gesto que parece de ayuda. En el denominado hurto de la mancha, los delincuentes ensucian deliberadamente la ropa de la víctima y, cuando esta se percata, se ofrecen a limpiarla. Mientras uno mantiene ocupada a la persona, otro aprovecha para llevarse el bolso, el teléfono o la cartera.
La salida de las entidades bancarias es otro de los escenarios que preocupan a los investigadores. Allí pueden actuar delincuentes que vigilan a personas que acaban de retirar dinero y esperan el momento adecuado para distraerlas.
También se han detectado casos de falsos asistentes sociales. Los autores se presentan como trabajadores de servicios sociales y utilizan la conversación para ganarse la confianza de la víctima. Mientras una persona permanece entretenida, otra puede acceder a la vivienda y buscar dinero o joyas.
El repertorio se completa con métodos utilizados en comercios y cajeros. El llamado hurto mágico juega con la confusión al pagar con un billete de elevado valor para conseguir que el dependiente entregue más cambio del que corresponde. En el cambio de joyas, la distracción sirve para sustituir o sustraer piezas de valor.
En los cajeros, los delincuentes pueden intentar sustituir la tarjeta bancaria o manipular a la víctima para que introduzca una cantidad elevada, ocultando incluso el teclado mientras realizan la operación.
Y existe otra modalidad especialmente peligrosa por las cantidades que puede llegar a mover: el tocomocho, basado en falsas promesas de obtener un premio o un beneficio económico. La víctima acaba entregando dinero al delincuente e incluso puede llegar a retirarlo previamente de su banco.
Cómo evitar caer en la trampa
La Policía Nacional recomienda mantener una actitud especialmente prudente ante desconocidos que intenten generar una situación inesperada. Un supuesto favor, una pregunta extraña o un contacto físico no solicitado pueden formar parte de una estrategia para distraer.
En los cajeros, aconseja guardar el dinero antes de abandonar el lugar y desconfiar de cualquier persona que se acerque durante la operación. En los aparcamientos, conviene no prestar atención a desconocidos que alerten de una supuesta avería o aseguren haber encontrado algo junto al vehículo.
También recomienda no dejar teléfonos, carteras o bolsos a la vista en terrazas y otros espacios públicos, evitar exhibir objetos de valor y proteger el espacio personal con elementos como el propio bolso o un paraguas si alguien se acerca demasiado.
La recomendación más sencilla puede ser también una de las más importantes: no sentirse obligado a responder, ayudar o mantener una conversación con un desconocido que genere una situación extraña.
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