Suiza construye una veintena de cavernas de alta seguridad para guardar obras de arte, oro, coches de colección y otros bienes de lujo
El refugio secreto de los millonarios: cavernas de alta seguridad bajo los Alpes suizos
Suiza construye una veintena de cavernas de alta seguridad para guardar obras de arte, oro, coches de colección y otros bienes de lujo
Hay fortunas que no solo buscan crecer, sino también encontrar un lugar donde estar a salvo. En el corazón de los Alpes suizos, una iniciativa privada está llevando esa idea hasta las entrañas de una montaña: una veintena de enormes cavernas artificiales destinadas a custodiar algunos de los bienes más valiosos del mundo.
El proyecto se desarrolla en el macizo de Brünig, en el cantón de Obwalden, y está impulsado por el empresario Thomas Gasser, presidente del consejo de administración de Brünig Mega Safe. Según ha explicado a la televisión pública suiza RTS, las instalaciones estarán listas a partir del próximo año.
El concepto es sencillo, aunque su escala no lo sea. Los propietarios podrán guardar en estos espacios obras de arte, metales preciosos, vehículos de colección o vinos de alta gama, entre otros objetos de elevado valor.
Un siglo de seguridad bajo tierra
El acceso a las instalaciones estará sometido a estrictas medidas de protección. Los usuarios tendrán que atravesar primero una esclusa de seguridad y posteriormente superar distintos controles cuyo funcionamiento y características no se harán públicos.
El nivel de exclusividad también queda reflejado en el precio. El derecho de utilización de cada caverna se ofrecerá mediante contratos de 99 años y con tarifas que parten del millón de francos suizos, algo más de un millón de euros.
La empresa asegura que ya existen clientes que han adquirido derechos de uso. Para Gasser, el interés por este tipo de instalaciones está relacionado con la creciente incertidumbre internacional y con la percepción de que algunos destinos considerados tradicionalmente seguros han dejado de ofrecer la misma sensación de protección.
El empresario pone como ejemplo Dubái, que durante años fue visto por grandes patrimonios como un destino estable para proteger activos, pero cuya percepción estaría cambiando ante el actual escenario geopolítico.
Un proyecto que divide a los vecinos
La construcción no ha pasado desapercibida en los alrededores. En el cercano municipio de Lungern, la iniciativa genera opiniones enfrentadas.
Algunos residentes cuestionan que se levante una infraestructura de semejantes dimensiones para atender principalmente las necesidades de grandes fortunas, mientras que otros observan el proyecto desde una perspectiva mucho más práctica y confían incluso en que pueda atraer a la zona a propietarios de vehículos exclusivos y aumentar la actividad económica.
RTS pudo acceder a parte de la gigantesca infraestructura y grabar las obras, aunque el promotor no permitió que la televisión entrara en las principales cámaras acorazadas.
Aunque la construcción de unas instalaciones diseñadas específicamente para clientes privados constituye un proyecto poco habitual, la idea de utilizar las montañas suizas como espacios protegidos no es completamente nueva.
El país cuenta con numerosos antiguos búnkeres militares que en los últimos años han encontrado nuevos usos como almacenes de alta seguridad o centros de datos. La propia infraestructura subterránea creada durante décadas para proteger instalaciones estratégicas se ha convertido así en un recurso de interés para el sector privado.
El contexto internacional también está llevando al Ejército suizo a revisar el futuro de algunas de estas instalaciones. Según RTS, las autoridades militares estudian reactivar más de estos antiguos refugios para destinarlos al almacenamiento de municiones y bienes de primera necesidad, en un escenario marcado por el deterioro de la seguridad europea y la percepción de una mayor amenaza procedente de Rusia.
Mientras tanto, en las profundidades del macizo de Brünig, las nuevas cavernas avanzan hacia un objetivo mucho más exclusivo: ofrecer a quienes puedan pagarlo un lugar donde guardar sus mayores tesoros durante casi un siglo.
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