Las motos que pusieron a España sobre dos ruedas vuelven a Salamanca

La exposición 'Las motocicletas de la posguerra española' reúne modelos de Bultaco, Montesa, OSSA, Sanglas o Vespa que marcaron la movilidad de los años 50 y 60

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El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

Hubo una época en la que desplazarse por España no era tan sencillo como arrancar un coche y ponerse en carretera. En una sociedad marcada por la escasez, el racionamiento y las dificultades económicas de la posguerra, una motocicleta podía significar mucho más que un medio de transporte: era la posibilidad de llegar al trabajo, llevar mercancías, desplazarse con la familia o, sencillamente, ganar unos kilómetros de libertad.

Aquellas motos regresan ahora a Salamanca convertidas en piezas de museo. El Centro Documental de la Memoria Histórica acoge hasta el próximo 15 de octubre la exposición Las motocicletas de la posguerra española, una muestra que recupera algunos de los modelos que circularon por las calles y carreteras españolas durante una de las etapas más importantes de la historia del motociclismo nacional.

La colección permite encontrarse cara a cara con marcas que forman parte de la memoria industrial española, como Bultaco, Montesa, OSSA, Sanglas, Lube o Derbi, junto a modelos de Vespa, Lambretta, Ducati, Guzzi, MV Avelló, Clúa, Cofersa, Somoto o Velosolex. Algunas de estas motocicletas aparecen acompañadas de sidecar, una solución que convirtió a estos vehículos en auténticos utilitarios familiares. La inauguración se ha celebrado este martes en Salamanca con la presencia de la subdirectora general de los Archivos Estatales, Ana María López Cuadrado.

CUANDO UNA MOTO CASI ERA UN COCHE

La historia que cuentan estas motocicletas no se limita a motores, cilindradas y fabricantes. También habla de cómo una sociedad intentó recuperar la movilidad después de la Guerra Civil.

En 1940 España prácticamente no contaba con una industria motociclista propia. El panorama cambió con rapidez durante la década siguiente. Fabricantes como Soriano, Sanglas, Lube o Derbi comenzaron a desarrollar modelos nacionales, mientras otros vehículos se fabricaban en España bajo patentes extranjeras.

El crecimiento fue espectacular. En 1951 existían ocho marcas españolas de motocicletas; apenas cuatro años después, en 1955, ya eran 27. Y las cifras de matriculación muestran hasta qué punto la moto se convirtió en un vehículo cotidiano: en 1957 llegó a representar el 80% de las matriculaciones en España, según un estudio histórico de la Dirección General de Tráfico. Por eso los años 50 son considerados la década de oro de la motocicleta española.

No era una moda pasajera. La motocicleta respondía a una necesidad muy concreta: permitía desplazarse con un consumo relativamente bajo y a un precio más accesible que un automóvil, en un momento en el que tener un coche seguía estando fuera del alcance de buena parte de la población.

UNA MOTO, DOS PERSONAS Y UN PROBLEMA

La necesidad de transportar a más de una persona obligó también a buscar soluciones que hoy pueden resultar curiosas. La normativa establecía inicialmente limitaciones para llevar acompañantes, por lo que quienes querían transportar a una segunda persona necesitaban un asiento homologado. Más adelante, los fabricantes comenzaron a acreditar en la documentación de los vehículos capacidades de carga de hasta 180 kilos, suficientes para dos ocupantes.

Pero había otra alternativa mucho más evidente: añadir un sidecar.

Durante los años 50 y 60, estos pequeños carros adosados a las motocicletas se convirtieron en una solución práctica para familias que no podían permitirse un automóvil. Fabricantes como Faysan, García, Puma, Juncó, Secovega o Sol produjeron diferentes modelos. También hubo industria local. En Salamanca, la empresa Moneo se dedicó a fabricar estos carros auxiliares. Las estimaciones de la Dirección General de Tráfico sitúan en torno a 1.300 los sidecares que llegaron a circular por las carreteras españolas.

Más que un accesorio, el sidecar representaba entonces una manera de convertir una motocicleta en algo parecido a un pequeño vehículo familiar.

DEL ASFALTO AL MUSEO

Las motos reunidas en Salamanca permiten recorrer aquella transformación industrial y social a través de objetos que todavía conservan las huellas de su tiempo. La mayor parte de las piezas procede de la colección de José Luis Rodríguez Argüeso, cuya labor como coleccionista e investigador ha contribuido a conservar parte del patrimonio histórico relacionado con el automóvil y la motocicleta. A ellas se suma una motocicleta Soriano cedida por el Museo de Historia de la Automoción de Salamanca.

Cada modelo cuenta así una historia que va más allá de su fabricante o de sus características mecánicas. Son testimonios de una España que empezaba a recuperar su capacidad de movimiento y en la que la motocicleta ocupó un lugar esencial antes de que el automóvil se convirtiera en el gran protagonista de las carreteras.

La exposición permite contemplar esas máquinas con la distancia que proporciona el tiempo, pero también entender por qué llegaron a ser tan importantes. No fueron simplemente motos: fueron una de las herramientas con las que miles de españoles recuperaron la posibilidad de moverse. Las motocicletas de la posguerra española puede visitarse en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca hasta el 15 de octubre de 9:00 a 14.30 horas.

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