La actriz y cantante salmantina habla de la sorpresa que le produjo la llamada del alcalde, de su amor por la ciudad y de la responsabilidad de inaugurar las fiestas desde el balcón del Ayuntamiento
Guadalupe Lancho, emoción de pregonera: "Una oportunidad para reescribir mi historia de amor con Salamanca"
La actriz y cantante salmantina habla de la sorpresa que le produjo la llamada del alcalde, de su amor por la ciudad y de la responsabilidad de inaugurar las fiestas desde el balcón del Ayuntamiento
Guadalupe Lancho será la encargada de inaugurar oficialmente las Ferias y Fiestas de Salamanca 2026 con el pregón que pronunciará el próximo 8 de septiembre desde el balcón del Ayuntamiento, en la Plaza Mayor. La actriz, cantante y directora escénica, con una amplia trayectoria en el teatro musical, el cine y la televisión, recibe este reconocimiento como un homenaje a toda una vida dedicada a la interpretación y a su estrecho vínculo con la ciudad que la vio nacer.
En esta entrevista, Lancho comparte cómo vivió la inesperada llamada del alcalde, reflexiona sobre el significado de convertirse en pregonera de su tierra y habla de la huella que Salamanca ha dejado en su vida y en su carrera. También repasa los retos de la profesión artística, reivindica el papel de la cultura y las artes escénicas y adelanta cómo afronta la preparación de un pregón que quiere que llegue "al corazón" de todos los salmantinos.
-¿Qué sintió cuando recibió la llamada comunicándole que sería la pregonera de las Ferias y Fiestas de Salamanca 2026?
-"Recibir la llamada del alcalde de Salamanca a mi teléfono personal y a primera hora de la mañana es ya un hecho que escapa a lo cotidiano. La sorpresa me dejó en un estado de estupefacción, un "no entender" que se disipó cuando me comunicó, con mucho cariño, el motivo.
Recuerdo que me reí, empecé a dar las gracias y a formular la pregunta: "¿Yo? Pero... ¿por qué yo?".
A medida que Carlos García Carbayo me hablaba, empecé a procesar la importancia del ofrecimiento. Sentí un profundo agradecimiento por este reconocimiento institucional y, al mismo tiempo, el peso de la responsabilidad por querer estar a la altura de esta invitación en un día tan simbólico".
-Después de una trayectoria tan amplia sobre los escenarios, ¿qué significa para usted regresar a su ciudad con este reconocimiento?
-"Yo siento que siempre estoy empezando. No de cero, pero sí empezando. Desde la mujer nueva que soy en cada etapa. Desde lo que aún me sirve y lo que ya quiero desechar.
Siento que va a significar una profunda reflexión sobre el sentido de mis decisiones y de mis acciones hasta el momento, además de una oportunidad de devolverle a la ciudad todo lo que he recibido de ella y de mis paisanos.
Estoy recibiendo una cantidad enorme de cariño desde que se hizo pública la noticia. Hay mucha gente que desea mi felicidad y es hermoso sentirlo.
Los artistas necesitamos ser vistos, generar el espacio para que nuestros talentos y dones se pongan al servicio del mensaje, de la reflexión en comunidad, de todo eso para lo que sirven las artes: para espejar el misterio de nuestra humanidad.
Este reconocimiento es una oportunidad para reescribir y redescubrir mi historia de amor con Salamanca.
Que mi ciudad me brinde un "lo estás haciendo bien, sigue adelante" me da fuerza para seguir persistiendo, nutre mis ganas y aviva el fuego de mis tripas para seguir creando y eligiendo ser artista".
-Ha desarrollado buena parte de su carrera fuera de Salamanca e incluso fuera de España. ¿Qué lugar ocupa su ciudad en su vida y en su carrera?
-"Salamanca es mi "toma de tierra". Cuando lo que sucede fuera, los envites de la profesión, los desafíos de la industria, las lágrimas y las frustraciones aparecen, necesito volver a mi ciudad, con los míos, recuperarme, recordar mi materia nuclear, y seguir adelante.
Y, al mismo tiempo, cuando hay experiencias que celebrar, necesito volver para compartir mis alegrías y hallazgos con mi gente, para que todo cobre sentido.
Salamanca es como la cocina de la casa, donde suceden las conversaciones y confesiones más auténticas y donde se macera el alimento para ofrecer después un buen banquete"
-¿Tiene ya pensado cómo será ese pregón o prefiere que sea una sorpresa hasta el 8 de septiembre?
-"Apenas estoy empezando a reposar la noticia. Estoy dimensionando el valor simbólico de lo que significa ser pregonera en tu tierra gracias a la reacción tan amorosa de la gente... salmantinos y no salmantinos, españoles y extranjeros.
Es como desactivar con amor la horrorosa frase de que "nadie es profeta en su tierra".
Quiero ser digna de entrar en la casa de todos los charros, en el salón de su casa, nuestra Plaza Mayor. Y, al mismo tiempo, entrar en su casa interior, en sus corazones. Y eso solo lo puedo hacer desde la profundidad del mío.
Tengo un mes para buscar las palabras y las emociones justas, para que sean fieles a todo lo bello que estoy sintiendo".

Guadalupe Lancho en el campo charro. Foto: Iñaki Orive
-Si tuviera que definir Salamanca en tres palabras, ¿cuáles elegiría y por qué?
-"Belleza: Toda la ciudad es una invitación para conectar con la belleza, para descubrir lo sutil y lo divino dentro de la materia, de la piedra, del ser humano que ideó las formas, del campo charro que invita a conectar con la mística y de los tesoros naturales de la provincia entera. La belleza de que la tradición siga viva, se resignifique y no esté fosilizada, pues todo lo vivo respira.
Saber: Salamanca ha sido, es y hemos de procurar que siga siendo cuna del pensamiento crítico, de la revolución intelectual, de la preservación de los valores y de la dignidad humana; de la reflexión sobre los aciertos y errores de la experiencia humana. La Escuela de Salamanca es baluarte de todo esto. Hemos de tomar ejemplo.
Tribu: Salamanca me ofrece el calor de la comunidad, de los que se alegran de corazón conmigo y de quienes me apoyan cuando no alcanzo a recordar mi valor".
-Su carrera abarca teatro, musicales, cine y televisión. ¿En cuál de esas facetas siente que ha encontrado su mayor hogar artístico?
-"Mi hogar artístico es mi corazón. El fuego de mis tripas.
Casi da igual la forma en la que se me permita expresarme. No siempre se puede elegir. Cada uno de los lenguajes es apasionante si sabes entender qué requiere de ti, si sabes afinar el instrumento y si te permiten ser fiel a lo que eres.
Reconozco que ahora mi pulsión es la creación, destilar qué quiero contar desde mí. De hecho, estoy inmersa en la creación de una pieza escénica personal y espero tener la oportunidad de llevarla ante mis paisanos salmantinos y contar, ojalá, con el apoyo de las instituciones que me han acogido siempre con tanto cariño".
-Ha interpretado personajes muy diferentes y ha recibido importantes reconocimientos. ¿Cuál ha supuesto el mayor reto profesional hasta ahora?
-"El mayor reto es persistir en este oficio sin desesperar y sin que la falta de oportunidades haga mella en el valor personal y la autoestima.
Un personaje que desafió mi fuerza y que me conectó con mi magma interior fue Aldonza, de El hombre de La Mancha, en México. Ese personaje me atravesó, limpió memorias antiguas y entendí que solo podía encararlo desde la verdad más honesta. Crecí muchísimo como mujer y como actriz. Y me dio mucha pena no poder mostrarlo aquí, en España"
-¿Qué cree que puede aportar la cultura y las artes escénicas a una ciudad como Salamanca?
-"Las artes escénicas son el espejo de nuestra humanidad. La hoja en blanco para plantearnos las preguntas, encarnar los interrogantes necesarios para recalibrar nuestras miserias y nuestros destellos.
La cultura debería estar protegida, potenciada y mimada como la perla de nuestra alma colectiva.
Ojalá las personas que están en disposición de activarla y nutrirla sepan abrazar y proteger la diversidad, la pluralidad y la naturaleza integradora de las manifestaciones artísticas, de todas ellas, sin censura ni filtros ideológicos".
-Muchos jóvenes salmantinos sueñan con dedicarse a la interpretación. ¿Qué consejo les daría desde su experiencia?
-"Encarnar lo soñado requiere compromiso, estar dispuesto a abrazar la experiencia con todo: con lo bello y con lo turbio. Y este oficio está teñido de cosas que se nos escapan, que no tienen que ver con el corazón.
Les invitaría a reflexionar para qué quieren ser artistas y desde dónde van a afrontar esa decisión. A reconocer "la llamada", pues "muchos son los llamados y pocos los elegidos". A conectar con su verdadera vocación, con su pasión.
La práctica escénica es sagrada. Y el peligro de los nuevos tiempos es confundir el oficio con la fama, con la falta de rigor, entender la profesión como excusa para cubrir necesidades egóicas".
-Actualmente continúa formándose y ha dado el salto a la dirección escénica. ¿Qué nuevos proyectos tiene entre manos?
-"Llevo dos años con el anhelo de crear una pieza personal que ahonde en mis preguntas más íntimas, donde pueda revisitar las posibilidades poéticas y expresivas de mis raíces charras y extremeñas. En ello estoy.
Este verano estaré muy enfocada en residencias artísticas para levantar material escénico, antes de retomar la segunda temporada de Wicked en octubre".
-¿Cómo le gustaría que la recordaran los salmantinos cuando termine de pronunciar el pregón en la Plaza Mayor?
-"Me gustaría que sonrieran y rieran, pues la risa es el lenguaje del corazón.
Me gustaría que recordaran las palabras honestas de una salmantina profundamente agradecida, que cree en la magia, en el poder de lo invisible y que se aferra a la vida porque es capaz de mirar a los ojos a su propia finitud".
-Para terminar, ¿qué invitación haría a los salmantinos para que vivan intensamente las Ferias y Fiestas de este año?
-"Nada vuelve a suceder dos veces ni de la misma manera. Cada experiencia es única. El simple hecho de estar vivos es un milagro. Y saber reconocerlo es ya una invitación a festejar, a cantar, a bailar en comunidad, a comer y beber rico y a latir juntos.
¡Que nada ni nadie nos quite "lo bailao" en estas fiestas!".
Cada movimiento está calculado al detalle para instalar el histórico símbolo de las Ferias y Fiestas de Salamanca sin poner en riesgo el valioso monumento
El tradicional toro negro y la bandera española ya lucen sobre la espadaña del Ayuntamiento, recuperando un rito con siglos de historia que anuncia la llegada de las celebraciones
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