Julio Darío Martín García, Catedrático de Historia. Licenciado y Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid
¿Luisa o Lucía Medrano, primera catedrática de la Universidad de Salamanca?
Julio Darío Martín García, Catedrático de Historia. Licenciado y Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid
Luisa o Lucía Medrano nació en Atienza, Guadalajara, el 9 de agosto de 1484. Murió antes de 1527. Fue hija de Diego López de Medrano, señor de san Gregorio, y de Magdalena Bravo. Por parte materna, su abuelo poseía la tenencia de Atienza y su abuela descendía de la casa de Cienfuegos de la más alta aristocracia española. Su abuelo apoyó a Isabel en la guerra contra su hermano Enrique IV, conquistando el fortísimo castillo de Atienza donde se estableció como alcaide. Su padre y su abuelo murieron luchando en el cerco de Granada, en 1492, según Piferrer. No obstante, tanto Mosén Diego de Valera, en Crónica de los Reyes Católicos pág. 253, como Hernán Pérez del Pulgar, Crónica de los Reyes Católicos, pág. 308, apuntan que murieron en 1487, durante el sangriento cerco del castillo de Gibralfaro, en Málaga.
Doña Magdalena queda viuda, con 9 hijos, pero los Reyes, en premio a las hazañas del padre y abuelo, les acogen a todos en la Corte. Incluso, la hija mayor, Catalina, contrae matrimonio con Fernando de Rojas, mayordomo mayor de los reyes. Merced a este hecho, Lucía puede estudiar y, también, su hermano Luis que llegará a Rector en la Universidad de Salamanca. La influencia de Isabel la Católica en el mundo de las letras y del saber de la mujer no debe pasarse por alto. Por su vasta cultura avalada por el contacto con humanistas y la frecuente lectura, hacen de ella una mujer atípica.
Tradicionalmente se ha dicho que estudió latín con Nebrija y Beatriz Galindo, llamada la Latina. Ana María Carabias Torres, como luego veremos, ha negado este magisterio en un muy documentado estudio publicado en 2019. Isabel establece claramente el derecho de la mujer a reinar, proclama que no hay diferencia en cuanto a capacidad para el gobierno entre varón y mujer, así procede ella y así educa a sus 4 hijas. Todas dominaban el latín, siendo sus maestros los italianos Antonio y Alejandro Geraldini. Catalina de Aragón, la última de sus hijas era para Erasmo de Rotterdam y Luis Vives un milagro de educación femenina, llegando a ser la primera embajadora en la historia de la diplomacia moderna en Inglaterra, evento acaecido en el intervalo entre sus dos matrmonios.
La reina figura como una destacada mecenas de las artes. En la Corte floreció un nutrido grupo de mujeres, las puellae doctae, dedicadas al estudio e investigación de la cultura y las lenguas clásicas. Además de la citada Beatriz Galindo, sobresalen Beatriz Bobadilla, Juana Contreras, discípula de Lucio Marineo Sículo, Francisca de Nebrija, María Pacheco Mendoza, discípula del sabio italiano Pedro Mártir de Anglería, su hermana María Mendoza, Condesa de Monteagudo y Lucía o Luisa de Medrano. Así lo comenta Diego Clemencín en 1821: ¡Elogio de la reina Isabel¡: "La ilustre doña Luisa de Medrano que enseñaba en Salamanca, como después, en Alcalá, Francisca de Lebrija, pág. 48". Del mismo modo, el alemán 0tto von Corvin: 'Historia Ilustrada Popular, Tomo V, pág. 12, 1851', nos dice: "Distinguidas damas estudiaban latín y griego, lo mismo que en Italia: María Pacheco de la noble casa de Mendoza, Lucía de Medrano, catedrática de latín, en Salamanca y Francisca de Nebrija, catedrática de Retórica en Alcalá".
Fallecida la reina en 1504, la misoginia medieval vuelve paulatinamente a relegar a la mujer a las tareas domésticas, como se ve en las obras de los dos grandes pedagogos Fray Luis de León y Luis Vives. No obstante, las puellae doctae continúan, al menos, hasta mediados del siglo. En 1546 se matricularon en la universidad de Salamanca dos alumnas. Increíblemente, una de ellas, Álvara de Alba, natural de Vitigudino, lo hizo en Matemáticas, publicando luego un Tratado de Matemáticas que se imprimió en la ciudad. Así consta en la obra del citado Bernardo Dorado, pág. 292. (Su nombre debería figurar en el callejero del pueblo). La otra alumna: Feliciana Enríquez de Guzmán.
¿Quiénes pudieron ser los maestros de Lucía?, según Therese Oettel: 'Una catedrática en el siglo de Isabel la Católica: Luisa (Lucía) Medrano', no pudo ser Nebrija porque desempeñó el cargo de catedrático de 1473 a 1488, cuando Lucía solo tenía cuatro años. Apunta, en cambio, la posibilidad de un Medrano residente en Salamanca como posible maestro de ella y su hermano Luis. Tampoco descarta a Pedro de Rhua que enseñaba latín en Soria.
Las fuentes primarias que hablan de Lucía Medrano son escasas y proceden, en primer lugar, de Pedro Torres, rector de la Universidad de Salamanca y catedrático en 1507. Las últimas investigaciones de la citada Carabias Torres y Mateos Diez, JJ apuntan a que, en realidad, solo fue colegial o rector del Colegio Mayor de san Bartolomé de la Universidad de Salamanca. En su obra, el Cronicón, nos dice: "el día 16 de noviembre de 1508, la hija de Medrano lee en la cátedra de cánones".
En segundo lugar, contamos con la valiosa aportación del gran humanista italiano Lucio Marineo Sículo. En 1484, Marineo se trasladó a España en el séquito del futuro almirante de Castilla, Fadrique Enríquez de Velasco. Estuvo de catedrático en la Universidad de Salamanca (1485-1497). En este año marchó a la Corte como invitado, ejerciendo de capellán de la reina y cronista hasta su muerte en 1533. Marineo menciona a Lucía en su 'De rebus Hispaniae memorabilibus 1530'. "De las cosas memorables de España". Dice así: "En Salamanca conocimos a Lucía Medrano, doncella elocuentísima. A la cual oymos no solamente hablando como orador, más también leyendo y declarando en el estudio de Salamanca libros latinos públicamente".
Hay, del mismo Marineo, una larga carta, muy elogiosa, sin fecha, publicada en el Opus Epistolarum, 1514. "Ahora por fin sé que la naturaleza no ha negado a las mujeres, lo que se comprueba en nuestra época, sobre todo, gracias a ti (Lucía Medrano), que en letras y elocuencia sacas tu cabeza por encima de los hombres". En esta carta, además, Marineo la denomina con los calificativos de: doctísima, clarísima y dignísima.
En 1935, la ya citada, alemana Therese Oettel publicó su obra, muy elaborada que causó gran impacto. La autora recopila varios nombres que ¿interpretan? y ven a Lucia Medrano como catedrática de la Universidad de Salamanca, a la luz de las fuentes primarias citadas. Así tenemos a Gil González, Dávila: 'Teatro eclesiástico de las iglesias metropolitanas 1615'. En esta obra anota: "Doña Lucía de Medrano: Marineo dice de ella que la oyó leer en la Universidad de Salamanca". Igualmente, Vidal y Diaz: 'Memoria Histórica de la Universidad de Salamanca 1869': "Doña Luisa de Medrano daba lecciones del mismo idioma (latín) en esta universidad". También, Bernardo Dorado: 'Historia de la Universidad de Salamanca 1776'. Nos dice: "doña Luisa de Medrano no solo supo con perfección la lengua latina, sino que oró públicamente en esta universidad de Divinas Letras y Humanas. Así lo afirma Marineo". Finalmente, Menéndez Pelayo en su 'Antología de poetas líricos 1896' acepta, siguiendo a Marineo, que tuviera cátedra publica latina en la Universidad de Salamanca. En cambio, en 'Bibliografía Hispano-Latina Clásica 1902' muestra una relativa cautela. A estos podrían añadirse varios más.
Solamente discrepa Esperabé de Arteaga, Enrique: 'Historia pragmática e interna de la Universidad de Salamanca, 1914'. Se muestra escéptico porque no encuentra el nombre de Lucia en el listado de catedráticos del Archivo Histórico Universitario de Salamanca.
Oettel lleva a cabo una muy amplia investigación en varios ámbitos. Veamos su análisis de las fuentes primarias citadas. A la luz de los elogios de Marineo a Lucía, nos dice: "Aun cuando no existiera sobre Lucía más que este solo dato, no habría ya lugar a dudas sobre la veracidad de su cátedra de Salamanca, ya que Marineo es llamado "fidedigno" por los más destacados eruditos de España". Interpretando la nota de Pedro Torres, afirma que cátedra significa aquí el aula donde tuvo lugar la explicación, en este caso el aula donde se daban las lecciones sobre derecho canónico. Respecto a que ese día era jueves, día de descanso en la Universidad, argumenta que la disertación de Lucia pudo ser posible, al tratarse de principios del año escolar. Por otra parte, el 2 de noviembre se había elegido rector a Alonso Manso.
En relación a la ausencia del nombre de Lucía en el listado de catedráticos puesto de relieve por Esperabé Arteaga, Oettel justifica la ausencia de Lucia en ese listado porque su cátedra podría no ser en propiedad, sino extraordinaria o sustituta. La existencia en aquel tiempo de cátedras diferentes 'a las de propiedad' está probada por las Constituciones de Benedicto XIII, que cita ya a principios del siglo XV, al lado de las 25 plazas en propiedad, una serie de otras no vitalicias. Había, además, otra serie de 'sustitutos' de catedráticos ausentes, enfermos o que al cabo de 20 años abandonaban la docencia. Por otra parte, añade que en este archivo se han perdido muchos documentos. A pesar de estas relativas dudas, cierra su extraordinario trabajo con una tajante afirmación: "Tanto los altos dotes espirituales como la poderosa influencia de sus reyes hicieron que, Luis de Medrano de Bravo de Lagunas de Cienfuegos pudiera alcanzar el grado de Rector, y que Luisa de Medrano de Bravo de Lagunas de Cienfuegos llegara a la dignidad de catedrática en la Universidad de Salamanca".
Después de la importantísima labor investigadora de Oettel, son muchos los trabajos de la historiografía moderna dedicados a Lucia Medrano. En la línea de la autora alemana y ya en el siglo XXI tenemos varias publicaciones recogidas en una nota por Ana María Carabias Torres. De ellas, vamos a citar dos. Cristina Borreguero Beltrán: 'Puellae doctae en las cortes peninsulares 2011'. En la página 85 leemos: "el caso más singular fue el de Luisa o Lucía Medrano que en 1508 llego a ser catedrática de humanidades y, probablemente también, de derecho en la universidad de Salamanca".
En 2013, Luisa Montaño Montero: 'Humanistas en la Corte de Isabel la Católica. Lucía de Medrano ¿Primera catedrática en una universidad europea? 2013'. Sí Borreguero Beltrán habla de dos cátedras, Montaño eleva la posibilidad a tres en las que pudo ser sustituta. En 1508, Antonio de Nebrija ocupaba la cátedra de Prima Gramática. Dadas sus repetidas ausencias a clase, tuvieron que declarar vacante la cátedra. Es relativamente lógico que Luisa fuese su sustituta. También parece posible que sustituye a Jerónimo Álvarez Carrera que pidió licencia para leer por sustituto. En cuanto a la cátedra de retórica, impartida por Arias Barbosa, parece bastante cuestionable la figura de Luisa, ya que Barbosa cumplía metódicamente.
En 2019, aparece el estudio de la ya citada Ana María Carabias Torres: 'Beatriz Galindo y Lucía Medrano: ni maestra de reinas ni catedrática de derecho canónico en la Universidad de Salamanca 2019'. El título ya es claramente significativo. El análisis, por su parte, de las fuentes primarias de Torres y Marineo es brillante. Ambos, anota, vieron que Lucía daba alguna clase. La palabra cátedra, en aquella época, para Oettel, significaba aula, desde la cual daba lecciones sobre Derecho Canónico, en cambio, para Carabias era sinónimo de silla elevada desde la que se daba clase. Leer en una clase no significaba ser catedrático. Lucía, una mujer muy preparada y elogiada pudo dar varias clases en la universidad o en algún estudio de la ciudad, pero nunca pudo ser catedrática, dado el clima existente en el siglo XVI, en relación a la mujer.
Finalmente, en 2022, tenemos el extenso, profundo y muy documentado estudio en la línea de la catedrática Carabias Torres, debido, al ya citado, profesor Mateos Diez, JJ 'Problemas de interpretación: de las fuentes documentales manuscritas e impresas sobre Lucía de Medrano'.Studia Historia.
En su análisis, entre muchos otros temas, aborda y explica que la equivocación del nombre verdadero, Luisa, por Lucía, se debió a los cambios fonéticos acaecidos en el siglo XVI. También analiza el termino latino 'Samanticae', dentro de un párrafo en latín, aclarando que no es genitivo, sino un caso locativo, muy residual, que termina en ae, como el genitivo de la primera declinación,. Con ello discrepa de Ramón Grande del Brío que traducía 'de Salamanca', en vez de 'en Salamanca'. Algo fundamental porque este autor, con su traducción, defendía que Lucía de Medrano era natural de Salamanca y no de Atienza.
Si la investigación mantiene hoy viva su figura, también lo hacen las instituciones. Desde el ya lejano nombre al instituto femenino de Salamanca: IES Lucia de Medrano en 1943, hasta su nombre, en 2015, para el Salón de Claustros del edificio histórico de la Universidad de Salamanca. Sin olvidar la reciente recuperación de las anteriores 'Becas Séneca' con el nombre de 'Becas Medrano' para jóvenes.
Como conclusión, vemos que Luisa o Lucía Medrano es una figura muy compleja. De origen aristocrático, aparece como una humanista excepcional, vinculada al ámbito cortesano de la reina, admirada por sus contemporáneos Pedro Torres y Lucio Marineo Sículo. Asociada a la Universidad de Salamanca, pero su posición exacta dentro de la estructura académica formal, aunque parece iluminarse últimamente, sigue siendo objeto de discusión y debate.
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