El estudio revela que estas emigrantes fueron pioneras en la reagrupación familiar y sufrieron una doble discriminación por ser mujeres y migrantes
Una investigadora de la USAL rescata la historia de las españolas que emigraron solas a París en los años 60
El estudio revela que estas emigrantes fueron pioneras en la reagrupación familiar y sufrieron una doble discriminación por ser mujeres y migrantes
Una investigación de la Universidad de Salamanca (USAL) pone el foco en una de las páginas menos conocidas de la emigración española del siglo XX: la de las mujeres que viajaron solas a París durante la década de los sesenta para trabajar, principalmente, como empleadas del hogar. El estudio concluye que estas emigrantes fueron pioneras de un fenómeno migratorio que rompió con los esquemas tradicionales de la época y abrió el camino a posteriores procesos de reagrupación familiar.
El trabajo ha sido realizado por la profesora Carmen Pérez Rodríguez y forma parte del libro Narrativas de resistencia. Identidades femeninas en el cine y la literatura, una publicación centrada en las identidades femeninas y las narrativas de resistencia en la literatura y el ámbito audiovisual.
La investigación analiza cómo miles de españolas abandonaron sus pueblos en plena dictadura franquista para buscar empleo e independencia en la capital francesa. Francia fue el principal destino de la emigración española en Europa durante la segunda mitad del siglo XX y, entre 1962 y 1975, cerca de un millón de españoles participaron en programas de migración asistida al país vecino, a los que se sumaron cientos de miles de desplazamientos no documentados. Dentro de ese flujo destacó, por primera vez, un importante número de mujeres que emigraban sin acompañamiento familiar.
El estudio señala que estas trabajadoras sufrieron una doble discriminación, por ser mujeres y migrantes, desempeñando mayoritariamente empleos en el servicio doméstico en los barrios acomodados de París.
Muchas de ellas residían en las conocidas como 'chambras', pequeñas habitaciones situadas en las buhardillas de los edificios parisinos destinadas tradicionalmente al servicio doméstico. Además de vivienda, estos espacios se convirtieron en una red de acogida para familiares y conocidos recién llegados, favoreciendo que las mujeres actuaran como avanzadilla de futuras migraciones familiares.
La profesora Carmen Pérez Rodríguez destaca que no todas emigraron únicamente por motivos económicos. A la búsqueda de trabajo se unían también deseos de independencia personal, aventura o la atracción por una ciudad como París, considerada entonces un símbolo de modernidad y libertad.
La investigación también describe unas condiciones laborales marcadas por la precariedad. Para obtener la residencia era necesario mantener un contrato durante un año, aunque muchas trabajadoras permanecían sin regularizar y dependían completamente de sus empleadores. Los bajos salarios, la explotación laboral, la alimentación insuficiente y las largas jornadas aparecen reflejados en los testimonios analizados.
A ello se sumaban las dificultades derivadas del desconocimiento del idioma y de la legislación francesa. Pese a ello, las emigrantes españolas desempeñaron un papel destacado en la organización sindical de las empleadas del hogar y en la reivindicación de mejoras laborales, hasta el punto de que algunos empleadores evitaban contratarlas por considerarlas demasiado reivindicativas.
El estudio también analiza la construcción de la imagen pública de estas trabajadoras a través del personaje de 'Conchita', una representación estereotipada de la criada española difundida durante los años sesenta y setenta mediante manuales para empleadores, canciones, películas, anuncios publicitarios y obras literarias. Esa caricatura, basada en el folclore español, el acento extranjero y una supuesta ingenuidad, contribuyó a consolidar una visión paternalista de las inmigrantes españolas y quedó reflejada en películas como Españolas en París (1971), protagonizada por Ana Belén.
Para la investigadora de la Universidad de Salamanca, recuperar estas historias permite visibilizar una realidad poco conocida de la emigración española y reflexionar sobre los prejuicios que todavía afectan a muchas mujeres migrantes. El trabajo forma parte de una publicación colectiva elaborada por el grupo de investigación EPERFLIT de la USAL y financiada por la Junta de Castilla y León.
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