El acto se celebrará el próximo 10 de agosto en el Centro Cultural de la villa y recordará la figura del torero salmantino con la participación de dos referentes del mundo taurino.
Los toros de la Quinta dieron la quintada a los aficionados en Santander
Ciento treinta y seis años ya a punto de cumplir y soplar las velas el Coso de Cuatrocaminos 136 años de vida torera y taurina desde que se construyera en 1890 para disfrute y deleite de la fiesta de toros. Y en este día previo al soplo de las velas, la ganadería de LA QUINTA se ha presentado con sus cárdenos para tres toreros de valor, empuje y decisión, soldados del toreo hambrientos de gloria: Silveti, Román y Navalón, ellos han venido a Santander a ganar galones con los de los pelos cárdenos de Conradi.
Que este lunes de feria venían los santacoloma al coso de Cuatro Caminos, lucido y luminoso por esa luz del Cantábrico que lo hermosea con serena belleza, porque se ha notado por la emoción antes de entrar en la plaza de los numerosos aficionados que han acudido a la llamada de esta magnífica feria que pone en escena LANCES DE FUTURO junto al Ayuntamiento de la ciudad. Pero la cruda realidad es que los toros de este año de la Quinta, bien presentados, pero bajos de raza, casta y manseando ostensiblemente varios de los ejemplares, llegándose a echar el primero de la tarde, a dolerse en banderillas dando botes como si le hubieran colocado las de fuego al cuarto de la tarde, arreando en cuanto podía y malo el quinto mientras el sexto echó mano al torero joven de la terna, Samuel Navalón en un descuido del torero, al que pudo cortar le la oreja gracias a la ambición decidida y brillante del valenciano.
Lo demás, poca chicha y escasa limoná como solemos decir en los pueblos. La Quinta hoy en Santander no ha sido lo que de bravura y acometividad se supone en los toros de Conradi. Para ser justos decir que tan solo el tercero de la tarde, un 'misionero' de 458 kilos de romana fue el mejor del encierro.
Diego Silveti en su faena brindada al público creyendo que 'ruiseñor' sería colaborador del torero como se dice ahora, se equivocó de medio a medio con el animal, bajo de casta y raza y al que encima despachó muy mal con los aceros, pinchando. El cuarto de la tarde, otro manso de solemnidad que se dolió en banderillas como no digan dueñas estuvo firme y cambiando el viaje del toro a los sones del pasodoble 'España cañí' con que le obsequió la Banda de Santander. Ahí estuvo valeroso y decidido, con dignidad torera, pero de nuevo el fallo a espadas y el aviso del palco por alargar demasiado la faena produjo que el gratificante y generoso público de Santander le silenciara en ambas faenas.
Román, el segundo de la terna empezó su faena de muleta flexionando la pierna y muleteando con temple, aguantando incluso una coladita del cárdeno 'sandiero' que sería aplaudido cuando las mulillas lo llevaban al desolladero. Hermosos adornos finales y un pase de pecho de la firma a la hombrera contraria que desató los aplausos del público. Pero pinchó al ejemplar tres veces antes de conseguir una entera que lo envió al desolladero. En el quinto Román lo intentó pero la escasa fuerza del toro y la falta de confianza en el torero para echar la pata adelante y arriesgar la conjunción entre ambos, impidió el premio y eso que el toro se llamaba 'perlas blancas', y bien creo que era la perla negra del encierro.
Samuel Navalón puso lo mejor de la tarde ante el tercero, un toro que dio un susto a Curro Javier tras parearlo con las banderillas, perseguir al subalterno y éste golpearse contra la barrera porque ya las fuerzas no le permitieron ni tan siquiera tomar el olivo, tras la carrera. Navalón brindó al público y desarrolló prácticamente toda su faena en el centro del platillo. Muy valiente el torero con magníficos cambios de mano al final de la faena y bravo el toro, el mejor del encierro de esta tarde, al que pinchó y mató de media estocada tendida y muy trasera, cayéndole además el aviso del usía Jesús Javier Plaza.
Y en el sexto al que desorejó porque así lo demandó el público, impresionado por la cogida del torero, su compostura al sacudirse el polvo y como si nada, no pudo dar la vuelta al ruedo con el trofeo pues pasó a la enfermería.
En resumen corrida de toros más de aburrimiento que de entretenimiento en la tercera de la feria y digo quintada más que por burla por mala pasada. Así son las cosas. Y mañana más.

Plaza de Toros de Santander. Tercera corrida de feria, primera de las de lidia ordinaria a pie. Sonó el himno Nacional de España antes de romperse el paseíllo. Tres cuartos de plaza. Toros de La Quinta muy bien presentados, pero descastados y bajos de raza, excepto el 3º aplaudido en el arrastre para Diego Silveti , silencio en ambos tras aviso; Román, silencio en ambos y Samuel Navalón aplausos tras aviso y oreja.
Plaza de Toros de Santander. Tercera corrida de feria, primera de las de lidia ordinaria a pie. Sonó el himno Nacional de España antes de romperse el paseíllo. Tres cuartos de plaza. Toros de La Quinta muy bien presentados, pero descastados y bajos de raza, excepto el 3º aplaudido en el arrastre para Diego Silveti , silencio en ambos tras aviso; Román, silencio en ambos y Samuel Navalón aplausos tras aviso y oreja.








