La tórrida noche se transformó en magica en el Zurguén con una de las celebraciones populares más extendidas en España
La tradición pudo más que el calor y el Zurguén volvió a encender la noche de San Juan
El barrio del Zurguén reúne a cientos de personas para mantener viva una de las celebraciones más esperadas del calendario pese al intenso calor
Salamanca volvió a rendirse a una de sus tradiciones más arraigadas. La noche de San Juan reunió a cientos de vecinos en el barrio del Zurguén, escenario habitual de una celebración que cada 23 de junio convierte el fuego en símbolo de esperanza, renovación y buenos deseos.
Desde última horas de la tarde comenzaron a llegar los asistentes para disfrutar de una velada que, además de la gran hoguera, incluyó música en directo y un ambiente festivo que fue creciendo conforme avanzaba la noche. Muchos acudieron con sus particulares 'malos recuerdos' o deseos negativos, representados de forma simbólica, para despedirse de ellos con la llegada de las llamas.
Este año, las altas temperaturas hicieron que durante los días previos surgieran dudas sobre la celebración del encendido. Sin embargo, la organización mantuvo la cita, reforzando las medidas de seguridad. De hecho, días antes ya se había anunciado que no se admitiría más material para alimentar la hoguera, al encontrarse completamente preparada, y durante toda la noche varias dotaciones de bomberos permanecieron en la zona para garantizar que el evento transcurriera sin incidentes.

Poco antes de la medianoche, y con la música amenizando el ambiente la expectación se hizo evidente entre los asistentes. Cuando el reloj marcó las doce, el fuego volvió a convertirse en el gran protagonista de una noche que, pese al calor, conservó intacto ese aire de magia que acompaña cada año a la festividad de San Juan.
Más allá del espectáculo visual, la hoguera mantiene un profundo significado simbólico. Quemar aquello que se desea dejar atrás representa un acto de purificación y el inicio de una nueva etapa, una tradición que sigue pasando de generación en generación.
Una celebración con siglos de historia
La costumbre de encender hogueras durante la noche del 23 al 24 de junio es muy anterior al cristianismo. Su origen se encuentra en las antiguas fiestas paganas del solsticio de verano, cuando numerosas culturas celebraban el día con más horas de luz del año encendiendo grandes fuegos para honrar al sol y protegerse de los malos espíritus.

Con la expansión del cristianismo, esta tradición se integró en la festividad del nacimiento de San Juan Bautista, fijada el 24 de junio. Desde entonces, las hogueras han mantenido su esencia como símbolo de renovación, convirtiéndose en una de las celebraciones populares más extendidas en España y en numerosos países.
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