Cinco de ellas están en pleno proceso de embellecimiento, una ya está lista y dos más aguardan su turno
Del campo salmantino al Gómez Ulla: así se activa la respuesta sanitaria ante un caso de Crimea-Congo
El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) explica cómo se identifican los contactos de riesgo y por qué se mantienen bajo vigilancia durante un máximo de 13 días
La confirmación de un nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) en Salamanca ha vuelto a poner el foco sobre una enfermedad tan poco frecuente como potencialmente grave. El afectado, un hombre de 68 años con antecedente de picadura de garrapata, fue atendido inicialmente en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) y posteriormente trasladado al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid, centro de referencia nacional para este tipo de patologías, donde continúa ingresado bajo medidas de aislamiento y seguimiento especializado. Según han informado las autoridades sanitarias, el paciente permanece estable dentro de la gravedad inherente a esta infección.
La detección del caso activó de forma inmediata los protocolos de vigilancia epidemiológica y control previstos para enfermedades infecciosas de alto riesgo biológico. La identificación y seguimiento de contactos, la coordinación entre los servicios asistenciales y de Salud Pública y el traslado a un hospital de referencia forman parte de una respuesta diseñada precisamente para minimizar cualquier riesgo para la población.
Aunque la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo puede provocar cuadros clínicos severos, desde el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) recuerdan que sigue siendo una enfermedad poco frecuente en España y que el riesgo para la población general continúa siendo bajo. El principal mensaje es doble: confianza en los mecanismos de detección y respuesta del sistema sanitario y prevención frente a las picaduras de garrapata, especialmente entre quienes desarrollan actividades en el medio rural.
La presencia del virus en determinadas zonas del oeste peninsular es conocida desde hace años, lo que ha permitido reforzar la vigilancia epidemiológica, mejorar la capacidad de diagnóstico precoz y consolidar protocolos de actuación ante cada caso sospechoso. Como subrayan desde el CCAES, la aparición de un caso activa mecanismos de respuesta específicamente diseñados para proteger al paciente, a los profesionales sanitarios y al conjunto de la población, sin que exista motivo para la alarma social.
Para conocer mejor qué es esta enfermedad, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas, qué riesgos reales plantea y qué procedimientos se activan cuando aparece un caso sospechoso, hablamos con el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad.
¿Qué es exactamente la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y por qué se considera una enfermedad de alta gravedad?
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad infecciosa causada por un virus perteneciente a la familia Nairoviridae. Se considera una enfermedad de alta gravedad porque puede provocar cuadros clínicos severos, incluyendo alteraciones de la coagulación, hemorragias internas y externas, fallo multiorgánico y, en algunos casos, fallecimiento.
Es importante señalar que no todos los pacientes desarrollan formas graves. La evolución clínica es variable y depende de factores como la carga viral, la rapidez del diagnóstico y las características individuales del paciente.
¿Cómo se produce el contagio y cuál es el papel de las garrapatas del género Hyalomma en la transmisión?
Las garrapatas del género Hyalomma constituyen el principal vector y reservorio del virus. La mayoría de los casos humanos se producen tras la picadura de una garrapata infectada o por contacto directo con sangre o tejidos de animales infectados.
También puede existir transmisión entre personas cuando se produce contacto estrecho con sangre, secreciones o fluidos corporales de un paciente infectado.
¿Qué síntomas suelen aparecer en los primeros momentos y qué hace que se active la alerta sanitaria?
Los síntomas aparecen generalmente tras un período de incubación de 3 a 7 días (hasta 13), aunque la infección puede pasar inadvertida en una proporción elevada de casos (hasta el 90%). Los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos e incluyen: fiebre elevada, cefalea intensa, dolores musculares, cansancio marcado, náuseas y/o vómitos, dolor abdominal.
Algunos casos desarrollan enfermedad severa siendo más frecuente en mayores de 60 años, con comorbilidades y otros factores de riesgo.
La alerta sanitaria se activa cuando un paciente presenta síntomas compatibles y además existe un antecedente epidemiológico relevante, por ejemplo: una picadura reciente de garrapata en una zona donde circula el virus o una exposición de riesgo conocida.
¿Existe tratamiento específico o el abordaje es principalmente de soporte clínico?
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico con eficacia plenamente demostrada para todos los casos. El manejo es fundamentalmente de soporte clínico e incluye, pero no se limita a: control hemodinámico, reposición de líquidos, tratamiento de complicaciones hemorrágicas, vigilancia intensiva si es necesario, medidas de aislamiento.
¿Qué nivel de riesgo real hay para la población general en zonas rurales como Salamanca?
El riesgo para la población general sigue siendo bajo. Aunque pueda ser una enfermedad grave, el número de personas afectadas no sería elevado y se dispone de medios adecuados de aislamiento y control de los casos.
La presencia del virus en ciertas áreas de España está documentada desde hace años, especialmente en zonas donde existen poblaciones de garrapatas Hyalomma. Sin embargo, incluso en estas áreas, la probabilidad de desarrollar la enfermedad es reducida.
Las personas con mayor riesgo son aquellas que realizan actividades frecuentes en el medio natural, trabajos ganaderos, agrícolas, forestales o actividades de caza.
No hay motivo para generar alarma, aunque sí es importante mantener medidas preventivas frente a las picaduras de garrapatas.
En este caso concreto, el paciente fue atendido en el CAUSA y trasladado al Hospital Gómez Ulla. ¿Es habitual centralizar estos casos en hospitales de referencia?
Sí. España dispone de una red de hospitales de referencia preparados para la atención de enfermedades infecciosas de alto riesgo biológico.
La centralización permite concentrar recursos altamente especializados: unidades de aislamiento de alto nivel, profesionales entrenados específicamente, equipos de protección avanzados, laboratorios y protocolos específicos.
Por ello, el traslado a un centro de aislamiento de alto nivel es una práctica habitual.
¿Qué protocolos se activan desde el momento en que se sospecha una enfermedad como esta?
Desde la sospecha clínica se activan varios niveles de respuesta:
Aislamiento inmediato del paciente, notificación urgente a Salud Pública, evaluación epidemiológica, obtención y envío de muestras biológicas, uso de equipos de protección individual adecuados, identificación de contactos, valoración de traslado a un centro de referencia.
Todo ello se realiza siguiendo protocolos nacionales consensuados entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas.
¿Cómo se realiza el seguimiento de los contactos del paciente y durante cuánto tiempo?
Se identifican todas las personas que hayan podido tener una exposición relevante a fluidos biológicos del paciente.
Los contactos se clasifican según el nivel de riesgo: bajo y alto. Durante el periodo máximo de incubación, que suele considerarse de hasta 13 días desde la última exposición de riesgo, se realiza vigilancia activa de síntomas y control de temperatura.
Uno de los puntos polémicos es el traslado del paciente entre hospitales. ¿Qué condiciones deben cumplirse en un traslado biológico de alto riesgo?
El traslado debe estar cuidadosamente planificado y coordinado.
Los requisitos incluyen: confirmación de la necesidad del traslado, personal específicamente formado, equipos de protección adecuados, circuitos asistenciales definidos, comunicación permanente entre centros emisores y receptores, procedimientos de descontaminación posteriores.
La prioridad es proteger simultáneamente al paciente, a los profesionales y a la población.
¿Qué tipo de vehículos y equipos son obligatorios en estos casos, por ejemplo cápsulas de aislamiento o sistemas de presión negativa?
Cada caso es individualmente evaluado y de acuerdo a la evaluación de riesgo y del estado clínico del paciente se realizan acciones.
Las cápsulas de aislamiento son una herramienta disponible para determinados escenarios, pero no constituyen un requisito universal para todos los traslados.
Lo verdaderamente imprescindible es que el dispositivo de transporte esté adaptado al riesgo biológico identificado y que el personal disponga de: equipos de protección individual adecuados, procedimientos de colocación y retirada seguros, material para gestión de residuos biológicos, protocolos de descontaminación.
¿Qué riesgos existen si un traslado no se realiza con el material o formación adecuada?
Los principales riesgos tendrían lugar en caso de personas con la enfermedad en estado avanzado, en las que la carga viral es mayor y por tanto el riesgo de transmisión a otra persona a través de sus secreciones se incrementaría. Dicha transmisión podría ocurrir a través de contaminación de superficies y equipos y exposición accidental de los profesionales sanitarios.
En el caso de una persona con una prueba positiva pero poca sintomatología y clínicamente estable, estos riesgos se reducen de forma muy considerable.
¿Quién es el responsable de garantizar que se cumplen estos protocolos: la empresa de transporte, el hospital o la administración sanitaria?
La responsabilidad es compartida:
El hospital debe activar correctamente los protocolos clínicos.
La empresa de transporte sanitario debe garantizar que dispone de recursos materiales y humanos adecuados.
Las autoridades sanitarias coordinan, supervisan y establecen los procedimientos de actuación.
La gestión de este tipo de incidentes se basa precisamente en una coordinación estrecha entre todas las partes implicadas.
¿Qué medidas puede tomar la ciudadanía para evitar picaduras de garrapata en el medio rural?
Las recomendaciones principales son:
Utilizar ropa de manga larga y pantalón largo.
Llevar el pantalón por dentro de los calcetines cuando se transite por zonas de vegetación densa.
Emplear repelentes autorizados.
Caminar por senderos despejados siempre que sea posible.
Revisar el cuerpo al regresar del campo.
Revisar también mascotas y ropa.
Si se detecta una garrapata adherida, debe retirarse lo antes posible con pinzas adecuadas y vigilar la aparición de síntomas durante los días posteriores.
¿Se están viendo más casos de este tipo en los últimos años o sigue siendo una enfermedad muy puntual?
La FHCC sigue siendo una enfermedad poco frecuente en España. Desde 2013 a 2026 se han detectado un total de 21 casos en nuestro país y no se ha detectado un incremento significativo en los últimos años.
Sin embargo, en los últimos años se ha incrementado la capacidad de vigilancia epidemiológica, el conocimiento del virus y la detección de casos. Además, se ha confirmado la circulación del virus en determinadas áreas del territorio nacional. Desde 2020, cada año se detectan entre 1 y 3 casos en nuestro país.
¿Estamos preparados en Castilla y León para responder a enfermedades emergentes de este tipo?
Esta pregunta deben contestarla las autoridades de CyL.
CyL es la comunidad que más casos ha detectado y por tanto la que tienen mayor experiencia. Las actuaciones realizadas por la Comunidad han estado muy bien coordinadas y gestionadas. Tras la detección de casos se realizan actuaciones reactivas sobre el terreno de investigación epidemiológica y entomológica para conocer mejor las circunstancias de la transmisión, y se dan mensajes de prevención a la población.
Si tuvieran que dar un mensaje claro a la población tras este caso, ¿cuál sería?
El mensaje principal es que nos encontramos ante una enfermedad rara pero conocida, para la que existen protocolos de detección, aislamiento, transporte y seguimiento consolidados. La aparición de un caso sospechoso activa mecanismos de respuesta que están diseñados precisamente para minimizar cualquier riesgo para el resto población.
Es importante prevenir las picaduras de garrapatas. Acerca del riesgo de enfermar tras una picadura de garrapata, aunque es bajo debe ser vigilado por la persona; es importante fotografiar la garrapata (hay aplicaciones específicas como Garrapata Alert que permiten identificar el tipo de garrapata de la que se trata) y guardarla en casa si es posible en condiciones seguras. Si comenzara a notar síntomas estos elementos ayudarán al profesional sanitario a orientar el diagnóstico y el tratamiento más adecuado.
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