La Armuña convierte el regadío en un laboratorio digital con más de 1,8 millones de inversión europea

La Comunidad de Regantes ejecuta dos proyectos PERTE para modernizar la gestión del agua en más de 6.500 hectáreas y mejorar la eficiencia hídrica

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La Armuña convierte el regadío en un laboratorio digital con más de 1,8 millones de inversión europea
Campo de regadío
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.
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La transformación digital también ha llegado al campo salmantino. La Comunidad de Regantes La Armuña, con sede en Poveda de las Cintas, avanza en la ejecución de dos proyectos estratégicos financiados con fondos europeos NextGenerationEU que buscan revolucionar la gestión del agua de riego mediante sensores, automatización, análisis de datos y nuevas herramientas tecnológicas.

Las dos iniciativas, impulsadas dentro del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de digitalización del ciclo del agua, suman una inversión superior a 1,8 millones de euros y se encuentran en una fase avanzada de desarrollo. Mientras el primer proyecto entra ya en su recta final, la segunda fase avanza a buen ritmo y sin desviaciones significativas respecto a los plazos establecidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

El objetivo es claro: construir un sistema inteligente capaz de optimizar cada gota de agua utilizada en las 6.559 hectáreas de regadío que gestiona la comunidad, integrada por 754 comuneros.

La primera fase del proyecto, dotada con más de 850.000 euros, ha permitido desplegar una infraestructura tecnológica que centraliza toda la información de la comunidad en tiempo real. A través de una plataforma digital propia, los regantes pueden acceder a distintos servicios de gestión, mientras que los responsables técnicos disponen de herramientas avanzadas para controlar el funcionamiento de la red.

Entre las actuaciones ya implantadas destacan la creación de un sistema de información geográfica conectado con SIGPAC y Catastro, la instalación de caudalímetros y sensores de humedad, estaciones meteorológicas propias, sistemas de control automatizado del bombeo y herramientas de teledetección mediante drones e imágenes satelitales.

Además, el proyecto ha incorporado programas formativos para que agricultores y técnicos puedan aprovechar todas las posibilidades de estas nuevas tecnologías aplicadas al regadío.

La segunda fase, con una inversión superior a los 987.000 euros, profundiza en este proceso de modernización. Entre las actuaciones previstas figura la instalación de 112 nuevas sondas de humedad, que permitirán ajustar el riego de forma individualizada en cada parcela y mejorar el aprovechamiento de los recursos hídricos.

También se desarrollarán sistemas para monitorizar la posible filtración de fertilizantes hacia las aguas subterráneas, una medida orientada a reforzar la protección medioambiental y garantizar una agricultura más sostenible. A ello se sumarán nuevas herramientas de planificación territorial, control de plagas y optimización de la fertirrigación.

La estrategia diseñada por la Comunidad de Regantes busca crear un ecosistema digital integral capaz de combinar datos agronómicos, meteorológicos, energéticos e hidráulicos para facilitar la toma de decisiones en tiempo real y mejorar la eficiencia de las explotaciones agrícolas.

La necesidad de avanzar hacia este modelo resulta especialmente relevante en una zona donde la actividad agrícola depende de forma directa de una gestión eficiente del agua. La Comunidad de Regantes La Armuña dispone de una concesión anual de 38,6 millones de metros cúbicos, procedentes del río Tormes y del Canal Oeste del embalse de Riolobos.

En los últimos años, además, la demanda hídrica ha experimentado un importante crecimiento. El volumen consumido pasó de alrededor de tres millones de metros cúbicos en 2023 a más de 19 millones en 2024, una evolución ligada al aumento de la actividad productiva y al peso de cultivos como el maíz, la patata, la remolacha azucarera, los cereales y las hortícolas.

Con estos dos proyectos en marcha, La Armuña se posiciona como uno de los ejemplos más avanzados de digitalización del regadío en España, apostando por la innovación tecnológica como herramienta para garantizar la competitividad agrícola y afrontar los retos que plantea la gestión sostenible del agua en el futuro.

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