Desde la perspectiva de Perfumerías Avenida, el encuentro ante Spar Gran Canaria se entendía como un partido de gestión: controlar el ritmo, repartir minutos y evitar cualquier tipo de sobresalto en un contexto de clara superioridad y rotación constante.
El arranque confirmó pronto la diferencia entre ambos equipos. Avenida encontró ventajas rápidas a partir de la circulación de balón y la superioridad física, con un primer cuarto muy productivo en anotación. La sensación era de partido abierto en ataque, especialmente cuando el balón se movía con velocidad, lo que generaba tiros cómodos en el perímetro y ventajas claras sin necesidad de forzar.
Aun así, el equipo de Montañana tuvo algún momento de desconexión defensiva. El Ciertas llegadas tardías a tiros exteriores del conjunto canario permitieron algún acierto desde el triple, más por relajación que por estructura. Ese fue uno de los pocos matices dentro de un dominio general bastante claro.
Uno de los puntos más relevantes del tramo inicial fue la aparición de Marta Hermida, que debutó con impacto inmediato. En sus primeros minutos en pista aportó puntos desde el perímetro con dos triples consecutivos, lo que le dio confianza inmediata y la integró rápido en el ritmo del equipo. Su irrupción fue una de las notas más positivas del partido, más allá del golpe posterior que condicionó su continuidad.
El segundo cuarto mantuvo el mismo patrón: Avenida dominando desde la superioridad en rebote y la capacidad de generar ventajas desde media pista. El Spar Gran Canaria, con una rotación muy limitada y mucha presencia de jugadoras jóvenes, optó por una defensa en zona que ralentizó algo el ritmo anotador local, pero no evitó que la diferencia siguiera creciendo.
En ese tramo, el partido se movió entre fases de mayor acierto exterior y otras de menor fluidez, algo normal cuando el rival repliega tanto el espacio interior. Aun así, el control del ritmo y del marcador fue siempre de Avenida, que supo alternar intensidad defensiva con momentos de rotación para dar descanso a piezas importantes. Al descanso, el 53-35 reflejaba bien el desarrollo: superioridad clara, sin necesidad de apretar al máximo, pero con cierta ventaja construida desde la constancia más que desde rachas explosivas.

El tercer cuarto sí sirvió para romper definitivamente el encuentro. Avenida volvió a acelerar tras recuperación de balón y encontró mejores situaciones de tiro en transición y en circulación rápida. El acierto exterior, con triples en momentos clave como el de Spreafico, terminó de abrir una brecha ya definitiva.
También fue un tramo donde el equipo probó variantes defensivas, alternando su estructura habitual con momentos en zona, en un partido ya roto en el que el objetivo era más gestionar que ajustar.
Con el 78-48 al final del tercer cuarto, el último periodo queda condicionado por dos factores claros desde la óptica de Avenida: evitar lesiones en un contexto de contacto desigual y mantener la concentración, algo que le costó en el trabajo atrás y seguramente también porque las interiores no acabaron de tener nunca 'feeling' en un duelo en el que todas las ayudas iban contra ellas más de una vez en forma de 'palo' que había que sobrellevar hasta el final y quizás les faltó tensión para hacerlo.