La Universidad de Salamanca ha impulsado un proyecto en el que los algoritmos y la tecnología van de la mano para luchar contra el olvido del territorio
Inteligencia artificial contra la despoblación: así es la Cátedra de la USAL que diseña el futuro rural
La Universidad de Salamanca ha impulsado un proyecto en el que los algoritmos y la tecnología van de la mano para luchar contra el olvido del territorio
La inteligencia artificial suele asociarse a grandes proyectos tecnológicos y grandes ciudades a la vanguardia de las nuevas tecnologías, pero en el corazón de la Universidad de Salamanca, la Cátedra Internacional ENIA en Inteligencia Artificial Fiable y Reto Demográfico (DemIA) está cambiando las reglas del juego. A través de una alianza internacional, este proyecto no solo busca algoritmos eficientes, sino soluciones éticas y humanas para frenar la despoblación y el envejecimiento en el medio rural.
Ana Belén Gil González, investigadora y codirectora de la Cátedra DemIA, junto al equipo de investigadores que forman parte de ella, trabajan para transferir la innovación y el conocimiento al sector primario y al medio rural para afrontar los retos demográficos y garantizar el equilibrio territorial. Desde asistentes de teleasistencia para los mayores hasta robots colaborativos en el campo, este grupo de profesionales demuestra que el futuro de los pueblos pasa por una tecnología fiable que devuelva las oportunidades a quien decide quedarse.
Gil González explica en esta entrevista cómo la IA y los algoritmos pueden ayudar a fijar población en el medio rural.
- ¿Qué es la Cátedra DemIA y quiénes están detrás de esta iniciativa?
La Cátedra Internacional en Inteligencia Artificial Fiable y Reto Demográfico (DemIA) es una iniciativa de vanguardia de la Universidad de Salamanca, nacida al amparo de la Estrategia Nacional para la Inteligencia Artificial, se trata de una de las llamadas Cátedras ENIA. Financiada por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, DemIA es una de las 7 cátedras de carácter internacional que existen en España, diseñada para convertir la tecnología basada en IA en un motor de equilibrio territorial. Su propósito es generar un ecosistema donde la investigación de alto nivel, la formación de talento digital y la innovación empresarial se unan para ofrecer soluciones reales a los problemas del mundo rural.
Este proyecto no camina solo; cuenta con un sólido consorcio internacional que refuerza su impacto. Junto a la Universidad de Salamanca, participan la Universidad Alexandru Ioan Cuza de Iasi (la institución académica más antigua y prestigiosa de Rumanía), la empresa global de contenidos digitales Eurostar Mediagroup y el AIR Institute, centro de referencia en I+D especializado en inteligencia artificial. Esta alianza público-privada permite que los avances científicos no se queden en el contexto académico o el laboratorio, sino que se transfieran directamente al tejido productivo y social, garantizando que la transición tecnológica llegue de forma efectiva a cada rincón de nuestra provincia y ayude a construir un futuro sostenible para nuestras comunidades rurales.
- ¿Cuáles son los objetivos de la cátedra?
DemIA nace con la misión de convertir la Inteligencia Artificial Explicable (IAX) en una herramienta estratégica frente a la despoblación, el envejecimiento y la desigualdad territorial.
Su objetivo primordial es impulsar soluciones tecnológicas que sean éticas, transparentes y, sobre todo, centradas en las personas que habitan el territorio. Para lograrlo, la Cátedra conecta la investigación de vanguardia con las necesidades reales del terreno, buscando no solo generar conocimiento científico, sino también fomentar el emprendimiento local y mejorar la calidad de vida en nuestros pueblos.
Este ambicioso plan se articula a través de cinco ejes fundamentales de actuación. En primer lugar, la investigación interdisciplinar, que cruza la IA con la economía, la sociología y el género para entender la raíz de los problemas demográficos. A esto se suma la formación especializada para capacitar a nuevos profesionales y el desarrollo experimental, que se traduce en planes de estudios tanto universitarios como a medida donde la IA es el pilar fundamental, así como proyectos piloto y soluciones tecnológicas diseñadas específicamente para el territorio rural. Finalmente, la Cátedra apuesta por la transferencia y el emprendimiento para crear nuevos modelos de negocio locales mediante la colaboración público-privada, así como por una labor de divulgación esencial para acercar la IA a la ciudadanía y demostrar su impacto social positivo.

- ¿Cuáles son sus principales proyectos?
En el ámbito de su actividad técnica, la Cátedra DemIA despliega un abanico de proyectos punteros que aplican la Inteligencia Artificial a necesidades críticas del entorno rural y social. Entre sus líneas de investigación más destacadas se encuentran los sistemas de tutoría inteligente, que utilizan la analítica de datos para personalizar el aprendizaje y asegurar el éxito académico de los estudiantes, especialmente en el sector de la enseñanza del español, donde Salamanca es una autoridad mundial. En el sector sanitario, la Cátedra impulsa la IA aplicada a la salud mediante herramientas para el seguimiento de pacientes, proyectos de detección precoz de diferentes patologías para ayuda al sector de especialistas de la salud y soluciones avanzadas de teleasistencia que rompen las barreras de la distancia.
Asimismo, la optimización del entorno rural es un eje fundamental de su trabajo, materializado en el desarrollo de 'cobots' (robots colaborativos) y sistemas inteligentes diseñados para disparar la productividad agrícola y gestionar de forma eficiente la energía en microgrids locales, atender a problemas de logística con perspectiva rural entre otros. Todo este despliegue tecnológico se sustenta y orienta a través del Observatorio del Reto Demográfico y el Observatorio de Inteligencia Artificial de la cátedra, ambas son unidades científicas especializada en identificar y evaluar con precisión desafíos estructurales como la despoblación y el envejecimiento, o la gestión real de recursos en nuestro entorno permitiendo que la innovación digital responda siempre a las carencias reales del territorio salmantino como referencia.
A la vez, desde la Cátedra DemIA de la Universidad de Salamanca, entendemos, como no podía ser de otro modo, que la formación es el motor fundamental para liderar la transición tecnológica en nuestros territorios y generar un impacto real en la sociedad. Por ello, impulsamos un ecosistema educativo integral que abarca desde la creación de títulos oficiales, como el nuevo Doctorado en Inteligencia Artificial Aplicada, o el Máster Universitario en IA para el Reto Demográfico y el desarrollo de tesis doctorales interdisciplinares, hasta soluciones de aprendizaje ágil como microcredenciales y cursos masivos en línea (MOOC).
Nuestro compromiso formativo se extiende directamente al tejido productivo e institucional mediante el diseño de itinerarios especializados para empresas, administraciones públicas y agencias de desarrollo local, asegurando que el conocimiento avanzado en IA llegue a quienes deben tomar decisiones estratégicas en el mundo rural. En definitiva, buscamos generar una masa crítica de profesionales altamente cualificados capaces de aplicar una inteligencia artificial ética y fiable que transforme los desafíos de la despoblación en nuevas oportunidades de bienestar y futuro.
- ¿De qué especialidades son los miembros de la cátedra?
La cátedra DemIA se caracteriza por un marcado enfoque interdisciplinar, que nos permite abordar los proyectos con una visión integral y no exclusivamente tecnológica. El equipo está formado por especialistas en ingeniería informática, inteligencia artificial, computación cognitiva y ciencia de datos, que lideran el desarrollo técnico de las soluciones. Pero, junto a ellos, trabajan expertos en sociología, comunicación y análisis del reto demográfico, que aportan la comprensión del contexto social y territorial en el que se implantan estas tecnologías.
Además, contamos con profesionales del derecho y especialistas en regulación y ética digital, fundamentales para garantizar que las soluciones se ajusten al marco normativo y cumplan criterios de transparencia y responsabilidad. Se suman también perfiles del ámbito de la economía, que analizan la viabilidad y el impacto en el tejido productivo, así como investigadores de humanidades -como lingüística o patrimonio- y especialistas en estudios de género, que velan por que la innovación tecnológica sea inclusiva y tenga en cuenta la diversidad social. Esta combinación de disciplinas nos permite ofrecer una visión integral y asegurar que la inteligencia artificial que desarrollamos no solo sea técnicamente avanzada, sino también socialmente útil, ética y sostenible.
La formación es el motor fundamental para liderar la transición tecnológica en nuestros territorios y generar un impacto real en la sociedad
- ¿Cómo puede ayudar la IA a afrontar el reto demográfico?
La Inteligencia Artificial se consolida como una herramienta estratégica fundamental para mitigar la desigualdad territorial y revitalizar las zonas rurales a través de un enfoque multidisciplinar y humano. En primer lugar, garantiza la optimización de servicios básicos y la atención especial a nuestros mayores mediante la teleasistencia avanzada y la medicina predictiva. Estas soluciones son vitales para ofrecer una atención de calidad y un seguimiento constante en entornos donde la edad, la distancia y la movilidad limitada suelen ser barreras para el bienestar de la tercera edad.
En el ámbito del desarrollo económico, la IA no solo impulsa la eficiencia del sector primario, haciendo que la agricultura y la ganadería sean actividades más sostenibles y atractivas para el relevo generacional, sino que también redefine el turismo rural. Mediante el análisis de datos, permite crear experiencias personalizadas y sostenibles que atraen visitantes de forma inteligente, protegiendo el patrimonio local. Asimismo, la tecnología ayuda a resolver problemas críticos como el acceso a la vivienda y la gestión de inmuebles en los pueblos, facilitando la conexión entre la oferta y la demanda para atraer a nuevos pobladores.
Finalmente, esta tecnología dota a las administraciones públicas de una capacidad de análisis territorial inédita. Gracias al uso de modelos predictivos, los gestores pueden tomar decisiones precisas sobre la revitalización de los pueblos y sus servicios públicos, basándose en datos reales sobre necesidades de transporte, infraestructuras y suministros. Gracias a modelos predictivos y herramientas desarrolladas por DemIA, se simplifican textos administrativos complejos para el ciudadano, los gestores pueden tomar decisiones precisas basadas en datos reales sobre infraestructuras, transporte y suministros. En lugar de actuar por intuición, la IA permite una planificación científica y eficaz que transforma los pueblos en entornos dinámicos, conectados y resilientes frente al desafío de la despoblación.
La Cátedra DemIA de la Universidad de Salamanca se ha consolidado como un referente internacional con alianzas estratégicas en Rumanía, China, Panamá, Colombia o Egipto entre otros. Actualmente, contamos con un equipo que integra a 22 investigadores de la USAL y 8 investigadores contratados dedicados a desarrollar una IA ética y segura aplicada. Un pilar importante de nuestra proyección es la coordinación del grupo de trabajo sobre Demografía, Despoblación y Migración de la red CRUSOE (InTeDeMo), donde lideramos una alianza de universidades del suroeste europeo para fomentar una inteligencia colectiva capaz de anticipar tendencias migratorias y diseñar estrategias de cohesión territorial. Todo este ecosistema, que incluye convenios con Universidades e Instituciones públicas, organizaciones empresariales y asociaciones, entre otras y el clúster IA4Rural, garantiza que el talento especializado trabaje desde Salamanca para ofrecer soluciones globales a los desafíos de la despoblación.
- ¿Qué avances se han realizado desde la cátedra en relación con la digitalización del mundo rural?
En relación con la digitalización del mundo rural, desde la cátedra hemos impulsado avances significativos orientados a modernizar el sector primario y reducir la brecha digital territorial. Hemos desarrollado gemelos digitales aplicados a la gestión energética, que permiten optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones basada en datos, y estamos trabajando en cobots -robots colaborativos- para la agroindustria, con el objetivo de aumentar la productividad, mejorar las condiciones de trabajo y hacer más atractivas las actividades tradicionales para las nuevas generaciones. Además, hemos creado modelos de predicción energética y asistentes generativos diseñados con un enfoque centrado en la experiencia de usuario, facilitando su adopción en entornos rurales. Estos avances se han trasladado al sector a través de nuestra participación en foros como Salamaq 2025, o el II Congreso Mundial sobre Ganadería Sostenible, donde presentamos aplicaciones prácticas de inteligencia artificial para el ámbito agropecuario, así como estudios e iniciativas sobre la economía del dato Agro en foros especializados. Todo ello se complementa con nuestra presencia en congresos internacionales, en los que compartimos propuestas para una planificación territorial más sostenible y una digitalización inclusiva que contribuya a cerrar brechas tecnológicas en el medio rural.
La tecnología es vital para ofrecer una atención de calidad y un seguimiento constante en entornos donde la edad, la distancia y la movilidad limitada suelen ser barreras para el bienestar de la tercera edad.
- ¿Cómo funciona y en qué trabaja el clúster IA4Rural?
El clúster IA4Rural es uno de los pilares fundamentales del ecosistema de la cátedra y actúa como una red científico-empresarial de carácter internacional que conecta industrias, universidades, centros tecnológicos y pymes con un objetivo común: impulsar la investigación y la aplicación práctica de tecnologías basadas en inteligencia artificial en entornos rurales. Su funcionamiento se basa en la cooperación y la generación de proyectos conjuntos de I+D+i, facilitando que el conocimiento científico se traduzca en soluciones reales para el territorio. Trabaja en ámbitos estratégicos como la agricultura y la ganadería de precisión, la industria agroalimentaria, los territorios inteligentes, el turismo sostenible, la gestión de recursos forestales y la economía circular. Además, ofrece a sus miembros itinerarios formativos especializados, organiza jornadas de networking para fomentar alianzas y proporciona apoyo técnico en la preparación y presentación de proyectos colaborativos, generando así un entorno de innovación abierta que aporta visibilidad, competitividad y acceso a tecnología de vanguardia al mundo rural.
- ¿Cómo funciona y en qué trabaja el Living Lab?
Por su parte, el Living Lab virtual constituye un segundo gran pilar del ecosistema y funciona como un entorno colaborativo de experimentación abierto y gratuito, donde investigadores, empresas, administraciones y ciudadanía co-crean y validan soluciones tecnológicas en contextos reales con mecánicas basadas en metodologías de laboratorios de innovación ciudadana. No se limita exclusivamente al ámbito rural, sino que aborda el reto demográfico desde distintas perspectivas -despoblación, envejecimiento, cohesión territorial o revitalización urbana- entendiendo que se trata de un desafío complejo que afecta tanto a pequeños municipios como a barrios de ciudades medias.
Su objetivo es reducir la distancia entre la innovación y su aplicación práctica, permitiendo que los prototipos basados en inteligencia artificial se prueben y ajusten directamente con los usuarios finales antes de su implantación. El Living Lab trabaja especialmente en el diseño de interfaces explicativas, modelos de interacción centrados en la experiencia de usuario y ontologías semánticas que garanticen transparencia, accesibilidad y confianza en el uso de la tecnología.
Un ejemplo de esta apertura y colaboración es la participación en iniciativas como Hackea tu barrio, impulsada desde Medialab USAL, donde se aplican metodologías de innovación abierta para dar respuesta a desafíos sociales y territoriales concretos. Este tipo de experiencias demuestran que el Living Lab no solo genera tecnología, sino que promueve procesos participativos que conectan conocimiento, creatividad y necesidades reales, contribuyendo a soluciones sostenibles frente al reto demográfico en sus múltiples dimensiones.

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