Salamanca se pregunta "¿Para quién vivo?": más de 500 personas ya participan en el Congreso de Vocaciones

Tras una intensa primera noche y la apertura, el congreso continúa con ponencias, talleres y actividades que reflexionan sobre el sentido de la vida y la llamada

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Congreso 'Vivo, ¿para quién?' (Fotos: Diócesis de Salamanca)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.
Última actualización: 

La Diócesis de Salamanca vive desde elviernes uno de sus encuentros pastorales más destacados del año. Más de medio millar de participantes -entre sacerdotes, religiosos, laicos, jóvenes y familias- se han reunido en el Congreso Diocesano de Vocaciones 'Vivo, ¿para quién?', una cita que busca abrir una reflexión compartida sobre el sentido de la vida y la vocación cristiana. El congreso, que se celebra en el Colegio Calasanz, encara este sábado su segunda jornada después de un inicio marcado por la participación y el ambiente de encuentro entre los distintos ámbitos de la Iglesia diocesana.

Las actividades comenzaron en la tarde del viernes con la acogida y acreditaciones de los participantes, que fueron llegando al centro educativo para iniciar este fin de semana de convivencia y reflexión. Tras el acto inaugural, el momento más significativo de la primera jornada fue la vigilia de oración 'Habla, Señor', presidida por el obispo de la diócesis, José Luis Retana. La celebración, preparada por la Mesa Diocesana de Vocaciones, invitó a los asistentes a detenerse y escuchar la llamada de Dios en medio de la vida cotidiana.

El encuentro busca precisamente provocar esa pregunta interior que resume su lema: 'Vivo, ¿para quién?', una cuestión que, según explican los organizadores, pretende ayudar a muchas personas a replantearse su lugar en el mundo y su forma de servir a los demás.

El vicario de pastoral de la diócesis, Andrés González, explica que el objetivo del congreso es abrir una conversación profunda sobre la vocación, entendida no solo como sacerdocio o vida consagrada. "Todos los bautizados tenemos una vocación. Se trata de preguntarnos dónde podemos vivir con sentido y aportar algo bueno a la sociedad, al mundo y a los demás", señala.

Esta reflexión se enmarca también en una preocupación compartida por muchas diócesis: lo que algunos responsables eclesiales describen como 'invierno vocacional', una disminución general de vocaciones religiosas y sacerdotales que impulsa a promover una cultura vocacional más amplia.

Sábado de ponencias, talleres y testimonios

Tras la eucaristía de primera hora de la mañana, el programa de este sábado continúa con una de las citas centrales del congreso: la ponencia inaugural 'Vivo, ¿para quién?', a cargo de la periodista y escritora Ana Iris Simón.

A lo largo de la mañana se han desarrollado también los talleres testimoniales 'Rostros', espacios donde diferentes participantes comparten experiencias personales sobre cómo han descubierto su vocación en ámbitos tan diversos como la familia, la vida consagrada o el compromiso social.

La jornada continuará por la tarde con el encuentro lúdico 'Re-encender', de la mano del siempre ocurrente Martín Luna que ya el sábado arrancó sonrisas e incluso bailes, varios talleres formativos destinados a profundizar en la pastoral vocacional.

Uno de los momentos más esperados con la ponencia 'Enviados', impartida por el sacerdote zamorano Tino Pérez. El día terminacon una velada musical titulada '¡Vivos!'

El encuentro concluirá el domingo con un gesto simbólico que quiere expresar el envío misionero de los participantes. Tras la proyección de un vídeo con los momentos vividos durante el congreso, los asistentes peregrinarán hasta la Catedral Nueva de Salamanca acompañados por un pasacalles de la Escuela de Circo Santiago Uno. La clausura llegará con la eucaristía presidida por el obispo a las 12:00 horas, en la que los participantes recibirán el envío para llevar lo vivido durante estos días a parroquias, colegios, movimientos y comunidades.

Para los organizadores, el objetivo no es cerrar un evento puntual, sino abrir una nueva etapa en la vida de la diócesis. La idea es que las preguntas planteadas durante el congreso continúen resonando en la vida cotidiana de quienes han participado.

 

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