Marco Pérez se sobrepone a una dura voltereta y conquista Olivenza: dos orejas tras pasar por la enfermería

El joven torero salmantino protagoniza uno de los momentos más impactantes de la mañana en la Feria de Olivenza al regresar al ruedo tras una aparatosa cogida

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Fotos de la corrida (EFE)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La corrida matinal de la tercera jornada de la Feria de Olivenza dejó una de esas escenas que definen la esencia del toreo. Marco Pérez, uno de los nombres jóvenes con mayor proyección del escalafón, convirtió un momento de gran angustia en un triunfo rotundo, tras sufrir una aparatosa voltereta y regresar desde la enfermería para cortar dos orejas. El diestro salmantino demostró en la plaza pacense una mezcla de valor, determinación y capacidad de superación.

Marco Pérez abrió su actuación con un toro de comportamiento complicado. El animal, claramente manso, obligó al torero a emplearse con paciencia y firmeza. Lejos de venirse abajo, el joven matador optó por consentir al toro y buscarle las vueltas, tratando de sujetarlo en los medios y encontrar las pocas opciones que ofrecía. La faena tuvo mérito por la dificultad del adversario y la disposición del torero a mantenerse siempre cerca, arrancándole algunos muletazos de valor. La estocada final le permitió pasear una oreja, reconocimiento al esfuerzo ante un oponente poco propicio para el lucimiento.

El momento más dramáticollegó durante la lidia de su segundo toro. En un lance previo al tercio de varas, Marco Pérez perdió momentáneamente la cara del animal al llevarlo al caballo, circunstancia que provocó una voltereta tan aparatosa como preocupante. El golpe generó un silencio inmediato en los tendidos. El torero fue trasladado a la enfermería entre gestos de inquietud mientras la plaza esperaba noticias sobre su estado. Contra todo pronóstico, Marco Pérez regresó al ruedo para enfrentarse al sexto toro, una decisión que encendió los ánimos del público y elevó aún más la expectación.

Consciente de la situación y de las condiciones del toro, el salmantino planteó una faena basada en el temple y la colocación. Optó por adelantar la muleta y dejársela puesta, una fórmula eficaz para sujetar la embestida y construir los muletazos con mayor continuidad. Fue conectando con los tendidos gracias a un trasteo firme, de buena medida y cargado de determinación. La faena fue creciendo en intensidad hasta culminar con una estocada que puso a la plaza en pie. El premio no se hizo esperar: dos orejas que confirmaban el triunfo y coronaban una actuación marcada por el valor y la superación.

La corrida, en la que se lidiaron toros de La Ventana del Puerto y Domingo Hernández -siendo premiado con la vuelta al ruedo el segundo-, terminó con los tres matadores saliendo a hombros.

Borja Jiménez paseó una oreja de cada uno de sus toros, mientras David de Miranda firmó una de las faenas más brillantes del festejo al cortar dos orejas al segundo toro.

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